Archivos para Agosto 2009

¿Veneraste?

corrida

 

¿Sentiste la adrenalina de la cana corriéndote por la espalda

tirándote a mansalva con las balas de goma buscando carne de cañón?

 

¿Adoraste a los manifestantes enfatizados en crear una nueva justicia

una forma nueva de resistencia en donde la protesta resuena?

 

¿Viste desplazarse a la infantería como un infanzón

de hombres dispuestos a patearte el cráneo con toda la fuerza

de su borceguí si te encuentran tirado en el piso?

 

¿Fuiste de protesta porque ya pensabas que todo

estaba demasiado lleno de mierda como está hasta ahora?

 

¿Sentiste la corrida de los caballos

y las bombas de gases lacrimógenos

y las bombas hidrantes

que te marcan con el agua

como el escupitajo feroz de cien llamas encendidas

enfermas de los ganglios?

 

¿Arrojaste piedras sobre los cascos

de los cerdos azules llevándose a un compañero

entremedio de la represión?

 

¿Marchaste para evitar el aumento de los números del cospel,

de la inclusión social de las mayorías?

 

¿Tiraste vallas para escapar del encierro

de la limitación de la protesta social

cuanto tenías canas encima?

 

¿Te pintaste la cara de furia gritando desde el fondo del estómago

desgarrando la tempestiva voz de los marginados?

 

¿Lloraste del odio de no poder insultar a un hijo de puta,

tirarle huevos, piedras, mostrarle la pija,

para que te vea la cara

y se le quede clavada en los sueños de la conciencia?

 

¿Huiste cuando ya no pudiste hacer nada

por la calle marcada con sangre del omóplato

de tirar la cana por la espalda?

 

Todo eso es el peso de la resistencia.

 

El sostén de las cosas que se manifiestan.

 

El desequilibrio agónico de la desigualdad de la medición de fuerzas.

Días entre las cloacas de los plomeros

Hace días que muero entre la bosta de las cloacas de los plomeros.

No me baño y tomo agua del mismo vaso sucio de hace un mes.

 

La distancia entre la cama

y la computadora con el monitor en su protector de pantalla

es toda la distancia que he recorrido en estos días.

 

Hace una semana

hace siete putos días

me manejo desde el extrañamiento

el anhelo y la lectura.

Leo desnudo sobre el inodoro del baño

poemas que me ayudan a calmar

la agonía del dolor parasitario

de mirar la televisión.

 

Desde la locura cruda de no hacerme el loco

sino sentirme para el orto

te llamo porque te extraño

y estás lejos.

 

Quería decirte

que vivo en un país en donde la gente se quiere sola.

Cada uno es una gran panza

adorándose el centro.

 

Cada argentino es un miserable

que comercia la dignidad

sometiéndose a la esclavitud de las empresas,

aunque no seamos todos.

Cada argentino es un miserable

que come mierda

y la caga en la cara de otro.

 

Somos caminantes de la bosta al camino de la mierda

caminantes entre la bosta todo el tiempo.

Lo pienso desde arriba

desde la tapa del inodoro abierta

conteniendo mi culo entretenido

en soltar el sorete al vacío

en donde los dioses son negros.

 

Un amigo se fue a Estados Unidos

hace cuatro años,

lo encuentro en el chat

y recuerdo lo bueno que es que se haya ido

ese hijo de puta.

Encontró su hábitat – pienso -.

 

En esta tolvanera

no me lavo los dientes

mi aliento pudre la cara de un minero.

 

Hace días que me rasco las bolas

y el olor a pelo mojado por leche no deja de brotar.

 

Prendo la televisión

y me canso.

De todos los “panchos” de la clase media

hablando de la moralidad

de la  virgen.

 

La virgen ampara los crímenes de todos sus hijos.

Es el Gauchito Gil femenino.

La religión no se usa para la represión,

es el rito practicante previo al asalto.

 

Quiero más choris que tengan los huevos

de portar armas para pasar la calle

y cargarlas para plasmar la resistencia

en el intento del sustento del robo.

La locomoción de la violencia urbana

hará atender las urgencias de los pobres

o acabará con todos nuestros deseos.

 

Quiero que me quemen la espalda

sobre este sillón cuando miro la televisión.

Siento que en ese tiempo

es un buen momento para matarme

por no tener razones para estar vivo

perdiendo mi tiempo

frente a la programación de Clarín.

 

Que se quemen la ropa estos culiados, pienso,

mientras miró la televisión.

El nuevo contrato de la televisación del fútbol me deja contento,

sé que es una pija en el culo para Clarín.

 

Por el pueblo no han hecho nada,

ellos hablan de gente.

 

Quiero leer noticias

escritas por periodistas

que se hayan formado sin hacer locución

y hayan raspado sus gargantas

con el whisky malo de las noches

antes de mandarse al abasto.

 

Quiero leer noticias

escritas por periodistas

que se hayan comido

Operación Masacre.

 

Dos líneas

que vengan de pasar hambre

que vean que come la gente que no come,

la que no sale en TN.

 

Líneas de periodistas que coman

carne en la mañana durante el desayuno

de la crudeza existencial.

 

Afuera hay nenes que toman merca,

se meten la falopa en sus cuerpecitos,

suministrándose paco.

 

No se hagan los pelotudos.

Rompan con lo que no se puede sostener

lo que hay que terminar en esta ciudad

y el maldito mundo.

Yo voy con ustedes.

 

Después de toda la furia

me siento a cagar sobre un inodoro limpio

que se lleva la mierda.

Aprieto el botón y todo se va al otro lado del mundo de abajo.

Recuerdo que estoy sobre el inodoro

y me acuerdo de vos

y de la virtud que tienen los plomeros.

 

Al fin anoto:

Quiero poemas escritos por plomeros,

los plomeros son más importantes que Dios,

se llevan la bosta de las cañerías.

Papá no está solo

En mi familia, de herencia,

se ha levantado el incesante capricho

de querer sustentarse por los propios medios.

 

En casa papá perdió a su madre un jueves de julio.

Hacía frío y el sol no calentaba las manos al frotarlas.

Fuimos a despedir a mi abuela a los crematorios tres días después de muerta.

Desde ahí un fenómeno se ha producido.

Papá llora.

 

La vieja entró a la clínica con un malestar estomacal.

La pusieron a tomar pastillas y la internaron con un suero

que dilató su corazón ya ensanchado.

La verdadera razón por la cual la vieja había ido al médico.

Ninguno se dio cuenta de eso. Ninguno escuchó que le dolía el corazón.

 

Se despidió un miércoles de todos sus hijos.

 

“Voy a estar triste por mucho tiempo”

escribe por donde puede

sobre cualquier servilleta

que queda sucia

después de la cena

papá.

 

Mi padre es un tipo duro,

como Bruce Willis en Sin City, La Ciudad del Pecado.

Es duro como represa frenando agua.

Llora cuando ya no se puede aguantar.

 

Se levanta a las 4 de la mañana

para ir a su primer reparto del día.

Pasa por la panadería

a buscar el pan para el reparto doméstico.

Seis días a la semana papá trabaja

para poder materializar la subsistencia.

 

Al volver a la casa

domestica el uso de sus manos para hacer de comer.

Cría a sus hijos con la carne amansada por sus manos.

Aplasta la carne de los bifes

con un martillo de metal mientras fuma sus Marlboro.

Luego se acuesta para poder reponer las horas de sueño

que quita de su descanso nocturno.

 

Mi padre sale a la tarde por la ciudad y la traspasa.

En el segundo reparto del día

deja galletas en negocios fuera de la ciudad.

 

Mi padre es el embrión

de mi furia.

 

Es el embrión de una casa

titilante sobre las veredas

de un zona fina hecha de iceberg

cerca de las mil frivolidades del Cerro de las Rosas.

 

Si bien la Núñez no se ve de cerca

los vecinos piensan que están construyendo su riqueza

para acercarse a la avenida.

 

Nuestros vecinos no nos quieren.

Nuestros vecinos no nos hablan

No se hablan entre sí

No se hablan con la gente común.

Se desconocen y esconden su cara

detrás de la seguridad privada.

 

Nos miran para el orto tras sus ventanas

porque no pagamos la luz

y tiramos los ganchos.

 

Nuestros vecinos son de los que no comprenden

lo que es comprometerse al ponerse en el lugar

de otro tipo con más necesidades sin satisfacer.

No saben ponerse en el lugar de un ocupa.

 

A veces pienso que nunca vamos a salir

de rematar la agonía para llegar a fin de mes.

Eso me consuela:

sé que nunca seré un pequeño burgués.

 

Veo que algunos piensan

que estas historias no se cuentan

sobre la mesa de lo que creen literario

entonces me afilo las manos

para dejar notas sobre mi cuaderno

acerca de lo acontecido.

 

Entonces sigo engordando mi cuaderno

para escribir más historias de gente común

que no entra a las fiestas de fin de año

de los grandes eventos que organiza la provincia

en el Sheraton de Duarte Quirós.

 

De alguna forma nos vamos a meter.

Dice el pollo, Diego Alonso, en Okupas.

Miro la serie

y nueve años después sigue teniendo

la misma contundencia cruda.

Yo le digo lo mismo a papá:

“De alguna forma nos vamos a meter”

Mientras que lo encuentro sumergido en la tristeza

más profunda.

 

De alguna manera nos vamos a meter,

como sea.

 

Papá llora por segunda vez en el día

y todos sabemos que esto

es demasiado para Bruce Willis.

Papá llora por segunda vez en su vida.

La primera fue cuando se dio cuenta

de que su hijo podía escribir.

 

Papá ha aprendido a hacerse más fuerte.

Ha pasado siempre por las enseñanzas de la calle.

Ha pasado por la fe ciega del comerciante no estafador.

Ha perdido a su madre un jueves de julio.

 

Ahora sabe que después de la primera muerte

queda la segunda por delante.

La consigna sigue siendo la misma,

no perder a sus hijos

mantener alta a su defensa.

 

Como conclusión nos deja mensajes anotados

en la mañana colgando de la mesa de luz

para largarnos al día:

 

Hasta que no nos entierren de alguna forma nos vamos a meter.

 

Papá defiende a sus hijos

para que se queden parados y peleando

sabiendo que falta mucho por hacer.

 

Defiende a sus hijos

para que se queden a su lado a hacerle compañía

en la agonía de la pérdida

sabe que no quiere más muertes pronto

aunque la vida sea esta,

la misma perra hija de puta

que mata a Bruce Willis lejos de Hollywood.

Mucha Cap

Cap patrulleros

 

Mucho Cap

mucha yuta mucho rati

mucho cobani con gatillo fácil

mucho de oculto

mucho que no sale a la luz.

 

Afuera la Cap

recorre las calles del centro

viendo a quien alzar

viendo a quien llevarse

meterle sus palos

su averiguación de antecedentes

sus detenciones compulsivas

su tolerancia cero.

 

La represión policial en Córdoba

sale a la calle en móviles

pintados de negro y rojo.

 

Un CAP

Un patrullero con dos yutas

se detiene a maltratar a dos pibes

por pedido de una nena

hija de la Sociedad Rural.

 

Afuera amor hay dos pibes

sobre un patrullero. Hay dos pibes sobre la CAP

esperando que la ciudad reaccione

esperando que la ciudad mueva sus huevos

los ponga sobre la mesa

vaya a salvarlos.

 

Mientras tanto la nena del buzo

llama a su padre abogado por su Nokia 8328

a que venga a iniciar las acciones

para meter presos a esos dos negros de mierda en cana.

 

Los dos pibes replican agachan la cabeza separan las piernas rezan

esperan a que la ciudad reaccione

que cierre su ojo vigilante que calla / que vaya en otro sentido

que mueva su ojo

críe uno nuevo.

 

Hay dos pibes que llevan en el rostro

la portación de cara,

el deleite de la mirada policial

los enfrentamientos no resueltos de la brecha argentina.

 

Debajo de la cap hay dos ratas reventadas

que llevan el olor de la ciudad

dos ratas al volante de una CAP

dos ratis al volante,

sobre los asientos traseros cercados como jaulas

se ve a dos menores

asustados

porque les tocó ser deloque

no puede entrar

deloque pierde

deloque no entra

a la concha de tu hermana.

 

El miedo de esa nena

el vacío de instrucción de esa nena

es el miedo a la inseguridad

de las cuadrillas de la clase alta y media.

 

Dentro del Cap

los choris detenidos porque pintó

porque sí

están asustados

porque les tocó ser negros de mierda

ante la seguridad del kei kei kei.

 

La mitad de la ciudad

no va a salir a la calle por menos de cien pesos

la mitad de la ciudad no va a salir a la calle

por esos menores no va a reaccionar

La mitad de la ciudad muere, pide matar,

muere tirando la baba de labiar la pena de muerte

la mitad de la ciudad.

 

La mitad de la gente se está emperrando

en pedir pena de muerte,

bajar la edad de imputabilidad,

promover el gatillo fácil, armarse,

expandir la ley de merodeo.

 

La ley reaccionaria de matar a todos los negros.

 

Alegrado

Alegrado,

siempre sudando

siempre empecinado en vencer en golpear

alcanzar las velocidades del combate

puño por puño

desde el movimiento

desde los rincones extremos del olor a chivo sucio

del sudor andando

susurrando, siempre,

con el derrame del olor de sacarse piel raspando el cuerpo,

susurrando, siempre,

en el cuerpo a cuerpo, susurrando,

así hay más de vos en el cruce.

Feroz contra el mundo

para penetrar en los vientres de la imbecilidad

y parirle un hijo / nuevo.

Salir a enfrentar.

 

Aunque vuelquen los containers de Crese

con su basura renovada sobre nuestras caras

aunque a veces las calles se replieguen y se expandan

para ver pasar a esa manada de manifestantes

money (many) gestantes 

con sus platos finos sus “utensilios” de cocina para la comida

que fabrica “su” doméstica mujer enajenada

recién ahora blanqueada por este gobierno nacional

esa manada de manifestantes como bestias

con sus platos finos sus “utensilios” de cocina para la comida

que hacen sonar con sus soniditos de clase

Aunque a veces vuelquen los depósitos de la morgue

con las autopsias de la mugre que ya no se soporta

en la Casa de Gobierno Provincial

con los cuerpos que ya no pueden estar encerrados

deseosos de salir a contaminar la calle

y nos tiren las Caps en la espalda sobre el lomo

cuando vamos porque no suban el cospel,

Saliendo a enfrentar me declaro alegrado.

 

Saliendo a enfrentar

Ambientando

desde los paseos desde no quedarnos quietos

manteniendo los hilos de la belleza que vale

las piernas de las mujeres desnudas

contrabandeando el alcohol entre los días de semana

contrayendo la repulsión

la nausea vomitiva

para fortalecer la alegría del rostro

con una sonrisa que valga

con una sonrisa que explote porque hay qué comer

que cuente que multiplique

que cuente multitud / destape

que cuente situaciones de calle

de la gente que la ocupa a diario

no por los diarios de titulares paranoicos,

esos manifestantes que salen

cuando les han tocado su capital ahorrado

a costa de la plusvalía que levantaron sus asalariados

sometidos a las peores condiciones laborables de explotación.

 

Esta es la situación

que conste:

a ningún pobre le agarró el corralito.

No Sabemos De Qué Estamos Hechos

No sabemos por qué estamos escribiendo.

No sabemos lo que duele.

No tenemos palabra.

 

Ni siquiera una sonrisa

por compartir un puto libro de algo.

 

No sabemos lo que significa todo esto.

Qué perdimos qué jugamos qué no apostamos.

 

No sabemos lo que son los finales los desiertos

los destierros los silencios los gritos

las líneas de los poetas dolidos calladas.

 

Los poetas que dicen cosas, ahora

¿Callarán o se darán a matarse?

Quién va a matar a Susana Giménez

Quién va a matar a Tinelli

Quién va a matar a Mirta Legrand

la empleada de Francisco De Narváez.

Quién va a repartir las armas.

  

Hoy el día fue una compleja mierda:

falté a visitarte,

falté al encuentro de mis compañeros literarios,

hablé de política con gente de más de 60 años,

hablé con pendejos de más de 60 años.

 

¿Todo es de encierro?

¿Ponemos una bomba?

¿Nos jugamos los últimos tiros?

¿Desenfrenamos el llanto?

¿Desnutrimos los pedidos?

 

¿Ahora entendemos lo que es quemarse?

¿Ahora se ve por qué era todo?

 

Algunas ratas escondidas

decían que las Grandes ideas

estaban muertas

y corrían detrás de la guita

mientras armaban

a las Fuerzas Represivas

a través de la televisión.

 

Este país es demasiado grande

aún puede aumentar

la superpoblación de gorilas.

 

Hoy estoy cagado

no mido la distancia

se me cruzó por la puta cabeza

qué pasa si ya no tenemos más nada que decir.

Qué pasa si nos damos cuenta

de que todo este tiempo

estuvimos al pedo.

 

¿Vale perder otro criadero de vidas?

¿Cuántos tipos mueren hasta parar una idea?

 

Podríamos haber cogido en la cama mil vueltas

bailado en el piso

tocado más

mirado a los ojos sabiendo que era la definitiva

abrazarnos siempre haciendo silencio

tirarnos poemas a la cara. Escribir para vivir.

Podríamos haber escrito para vivir.

 

No sabemos lo que somos

hasta que viene la guerra.

Quién levanta bandera blanca

quién la cabeza

quién se sube a las terrazas a mirar por la mirilla

para ver a quién matar

quién delata

quién es fácil

quiénes se entregan

quién entrena la resistencia

quiénes se esconden

tras las cortinas de las ventanas de casa

para no meterse en problemas

mientras afuera sigue cayendo gente.

El músculo recibe entrenamientos

A mi abuela,

que la dejó en banda el corazón.

 

  

El corazón es complicado. Se alimenta todos los días.

Se riega como a las plantas. Se le habla.

Se lo saca al sol. Se lo cubre del frío.

Puede morirse en el cambio de estación,

en eso también es como las plantas.

 

El corazón es complicado. Se alimenta todos los días.

Se ejercita todos los días.

Cuando se olvida eso

se empieza a precarizar la permanencia.

Se limita la existencia.

Se precariza la experiencia. Se mezquina el fortalecimiento.

 

Cualquier campeón que no tenga corazón

Nunca va a rociar sus puños con el sudor del rival mordiendo la lona

Nunca va a poder subirse al ring para llevarse todo por delante

Nunca va a sostener el título del mundo

Pelear para defender la comida de sus hijos

Durar los 12 rounds

Nunca va a conservar la corona levantar el cinto

recibir la consagración del encanto.  La alegría exaltada del pulso. 

 

1) Debilitar la rebeldía.

2) Encerrar todo en un cuarto de cuatro por cuatro.

3) Frotar con átomo para calmar el dolor.

Medidas extremas de la derrota.

 

En el resplandor de la eternidad nadie espera por la muerte.

En el resplandor de los pisos los viejos saben cuanto les queda de luz.

 

Repasa

tres veces al día por lo menos:

“el que tiene un músculo sangriento

debe ejercitarlo desde adentro”.  

 

El corazón se cría

a base de fragmentos de películas fotográficas de rounds.

De rollos de cintas retratando la senda del púgil.

A base de 15 kilómetros por día de cintas recorridas y 100 sogas saltadas.

 

La emulsión que supera la mera tarea cría al corazón.

 

Cada corazón es el puño de un boxeador sin guantes en entrenamiento.


Cara de Boxeadores

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POEMAS

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Del Hijo – Lucas Tejerina

- CUARTETO BOLCHE - Le acabé adentro. Por bronca por impotencia por resentimiento, dentro bien adentro, por amor por lo que nos hicimos y lo que nos debemos, porque no pudimos dejar de querernos. Porque estoy vencido. Por nuestro pasado. Porque soy un filo que está sin cuchillo, porque soy el nudo, la estaca y el grito. Le acabé adentro, porque quiero un hijo, porque la quiero y porque no la quiero y porque estoy cansado y me siento viejo. Por eso, y por cosas que olvidar prefiero, le acabé adentro. Porque cuando pienso en mi viejo lloro, porque cuando pienso en mi vieja lloro, porque extrañaba mi carne en su carne, y porque estoy solo y por las mil noches que antes de acabar suplicaba que le acabara dentro. Por hijo de puta. Porque cuando pude, pudo y quería llenarse de mí, elevar su vientre a la categoría de los nueve meses, me negaba siempre. Porque al proponer las demoliciones, nunca me pensé solo y demolido. Porque no la olvido, porque hubiera sido diamante perfecto muy bien escondido dentro de la piedra su hijo y mi hijo, porque estoy buscando demorar mi muerte, porque las palabras ya no me contienen, porque quiero verme en ese que viene, porque ya no quiero soñarme de niño y anciano que se encuentran siempre y nunca – nada - dicen, porque cuando hablamos de llegar a viejos ella estaba sola y yo estaba muerto. Porque hubiera sido algo hermoso y bueno que una parte suya me acompañe siempre. Bien adentro y mucho, como una sucesión de puñales secos. Porque estoy enfermo del mundo y su fuego que me cuece lento el amor y el odio, y este pensamiento que lame mi semen, mi calva y mis huesos: ¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ? ¿ cómo hubiera sido ?

El hombre de los ojos hermosos – Charles Bukowski

Cuando éramos niños, había una extraña casa. Siempre tenía las persianas bajas y nunca oíamos voces adentro. El patio estaba lleno de bambú y nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán aunque no había ninguna Jane. Y había un estanque de peces grande lleno de los peces más gordos que hubiéramos visto y eran mansos. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano. Nuestros padres nos habían dicho: Nunca se acerquen a esa casa, así que, por supuesto, íbamos, y nos preguntábamos si alguien vivía allí. Pasaban semanas y nunca veíamos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa. ¡Maldita puta! Era la voz de un hombre. Entonces se abrió la tela mosquitera de la puerta y el hombre salió. Llevaba una botella de Whisky en su mano derecha. Tenía unos treinta años. Un cigarro colgaba de su boca y necesitaba afeitarse. Su pelo estaba salvajemente revuelto y andaba descalzo en camisa y pantalones. Pero sus ojos eran brillantes. Encandilaban con su brillo. Y nos dijo: “hey caballeritos, espero que estén pasando un buen rato”. Entonces se río y volvió a la casa. Nosotros nos fuimos de vuelta al patio de mis padres y pensamos sobre eso. Nuestros padres, decidimos, nos querían alejar de ahí porque no querían que viéramos a un hombre como ese, un hombre fuerte y natural, con los ojos hermosos. A nuestros padres les daba vergüenza no ser como ése hombre por eso nos querían alejar de ahí. Pero volvimos a aquella casa, y al bambú y a los mansos peces. Volvimos muchas tardes durante muchas semanas pero nunca vimos ni oímos al hombre de nuevo. Las persianas estaban bajas como siempre y estaba en silencio. Entonces, un día, mientras volvíamos de la escuela vimos la casa. Se había incendiado no quedaba nada. Sólo unos cimientos negros, chamuscados y retorcidos. Y fuimos al estanque y no había agua Y los peces gordos y naranjas estaban muertos ahí, secándose. Volvimos al patio de mis padres y hablamos sobre eso. Y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa, y habían matado a los peces porque todo era tan hermoso, hasta el bosque de bambú habían quemado. Habían tenido miedo del hombre de los ojos hermosos. Y nosotros tuvimos miedo, entonces, de que a lo largo de nuestras vidas cosas como esa sucederían. Que nadie quisiera que otro sea fuerte y hermoso, que nunca lo permitirían, y que mucha gente tendría que morir.

Café y cigarrillos – Roger Wolfe

Salgo del trabajo. Los huesos, el cuerpo entero
dulcemente dolorido, como -a veces-
después de un polvo de los buenos.
La luna, sajada en dos pedazos, me recuerda
el ojo ese famoso de Buñuel,
asomada un tanto tenebrosamente
por encima de los árboles.
El coche no me arranca. El parabrisas
es una roca enorme y congelada.
Así que vuelvo a casa andando,
velado el claqueteo de mis pasos
por la luna, la cabeza
llena de café caliente y cigarrillos.
Llego al portal y me detengo,
soplándome en las manos, bajo
el arco de luz que proyecta la ventana
sobre el hielo, la hierba sucia y abrasada.
Y al otro lado de esa luz te encuentras tú.
Y es que un hombre necesita en esta vida
otras cosas que no sean
lunas surrealistas, coches, oscuras
películas de Luis Buñuel.

8 POEMAS EN FORMA DE ARTEFACTO

1. Sofisma
Y ahora
que estás
en España
que como
ya sabrás
es un país
en el que impera
el Estado
de Derecho
nunca olvides
que tu libertad
termina
donde empieza
la libertad
de los demás
le dijo
el funcionario
del Ministerio
del Interior
al inmigrante
magrebí.
* * *
2. Derecho
Tienes derecho
a expresar
libremente
todo aquello
que te esté permitido decir.
* * *
3. Payaso
Al terrorismo
se le llama
convivencia
si lo ejerce
un payaso
uniformado
con apoyo
de la grey.
* * *
4. Moscas
Los demócratas
han aprendido
de las moscas:
cuanto mayor
sea el tamaño
de la mierda
tanto más grande
es el consenso.
* * *
5. Periodismo
Lanza la mierda
y lávate las manos.
* * *
6. El poder de la palabra
Usté no sabe
con quién
se está metiendo
dijo el borracho
en la
comisaría.
Porque soy
poeta
y fui tocado
por los dioses
con el poder
de la palabra.
Y le partieron
la otra ceja
antes de darle
por el culo
con su propia
estilográfica.
* * *
7. Racismo
No hay color
que no se doblegue
al del dinero.
* * *
8. Compromiso
-¿Eres político, Lou?
-¿Político? ¿Con respecto a qué? Dame un tema.
te daré un pañuelo, y me limpias el culo con él...
Lou Reed, "Take no Prisoners"
Hay escritores
que se empeñan
en que los libros
siempre están
en otra parte.
Somalia
Nicaragua
Mongolia
Pernambuco
Sarajevo
qué más da.
Y si te paras
a pensarlo
tiene gracia
porque al final
aciertan
sin saberlo:
cualquier
jodida parte
menos donde ellos
estén.

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