Archivos para Julio 2009

Antes De Llorarte Yo Voy A Mover El Cuerpo

Llevo tu amor como el trajinar violento

de las zapatillas molidas por las piedras

en el escape del robo.

Despiadado y vivo, llevo tu amor.

 

Antes de que te fueras

tomaba mis putas cervezas

como en un descanso burgués

esperando la cena. Fumaba dos cigarrillos negros como viendo

correr el dibujo del humo. Traspasa con mis cosas

entre la leve acústica del viento del invierno sin pesar afuera.

 

Antes de que te fueras

miraba por la ventana

y me parecía que el hombre que no posara sus ojos para el afuera

no entendería lo que era lo hermoso de lo hermoso,

disparar sobre los ojos contra el hueco de las cosas

contra el hueco de la tierra.

 

Antes de que te fueras no te necesitaba

y salía de la casa a tomar aire

a registrar las palizas que se come la gente en la calle

para denunciarlas  

para amenizarlas mostrando las debilidades de las bestias

salía de la casa

a amortizar mis deudas sociales

para volver cansado a la noche de dar vueltas

a taparme con vos

tirarme sobre tu cuerpo

agarrarme a tus manos y al muro

dormir como si no hubiese visto nada de ese terrorismo de estado contemporáneo

dormir en la franja etárea de tu uso

no dándome cuenta

pensándolo como cotidiano.

 

Antes de que te fueras

yo escribía al lado tuyo

mientras vos acomodabas las hojas expulsadas que salían

de teclear con enfermad la máquina.

 

Antes de que te fueras agilizaba los dedos

dale que dale al golpeteo de la escritura

no dándome cuenta, no notando

de que vos has sido de todo todo este tiempo.

 

Antes de que te fueras

antes de que cruzaras el umbral de la puerta

no estaba en esta tierra de rabia

de manos estrelladas contra las grietas de la pared húmeda

desde la oscuridad paulatina.

 

Antes de que te fueras

ensuciamos el colchón varias veces

desatamos la fertilidad de la selva

lo llenamos de peces y borracheras

de hedores de pijas sucias y conchas abiertas

nos crucificábamos contra las cuerdas

y nos derrotamos en las brazadas cubiertas de polvo.

 

Antes de que te fueras parecía que todo iba a durar mucho.

Que nada iba a derrumbarnos. Que íbamos a estar hechos de eternidad.

Antes de que tomara dimensión el abandono

cuando las sonrisas eran todas

cuando las bandadas de mantas jaurías textiles por rajar

cuando el equilibrio como hastío la inexistencia.

 

Antes de que te vayas

Antes de que me dejes solo tocándome entre videos pornográficos

comiendo de frente a un plato vacío

Antes de que te apagues de a poco o nos extingamos como esquirlas caídas de un arma

antes de que me dejes con todo / sin nada

antes de que te tomes el palo / sola / con otro, con más constancia para no flaquear.

 

Antes de que te vayas

por haber cerrado la boca cuando querías canciones despiertas

por haber cerrado el contagio de las dicciones

cuando querías melodías tarareadas desde las entrañas en la mañana al despertar,

por haber torturado tu espera de satisfacer urgencias;

yo voy a mover el culo

los engranajes del pequeño mundo que nos pertenece.

Me voy a poner en movimiento:

Preparo cosas como estas,

el valor de decirte a la cara lo que me raspas en el pecho,

por si pensás dejarme solo cruzando la existencia.

No todo hay que probar porque “nada se pierde”

 

simpsons1 

 

No salgo con minas que llevan botas hasta las rodillas.

Para ponerlas en bolas es un quilombo. Son unas histéricas.

 

No todo se prueba probando / no todo se aprueba probando.

 

A veces me gustaría

que pensaran eso,

que eso pasara, que piensen que nada se pierde,

para darnos la chance

y fomenten eso de que hay que probar

y prueben de esta.

 

Si me prueban el pito

no lo sueltan más.

No porque sea rico ni grande.

Si me lo prueban no me lo sueltan más.

Porque el glande se mueve como bailando regatones

para que mojes

porque el glande se mueve como para que lo quiera

tu vieja

que de trayectoria tiene mil pinchilas bajadas.

 

El glande se mueve como la punta de un tronco

que te raspa la pared

y te toca los puntos que pocos saben Isabel. Vos sabés

que ahí la pija se vuelve / dulce derrota.

Ahí mi chota es un santo.

 

Vos sabés que no hay que probar todo

para aprobar.

 

Dejame que te muestre como te puedo ensuciar los dientes.

Dejame que te muestre

hasta donde podemos llegar

y de lo probado hagamos un vicio. Pero no probemos todo.

Aunque nunca hayamos

chupado la pija de un nene de derecha

hay cosas que es mejor rechazar y no probar / nunca.

Que ellos prueben de la nuestra, que no la largan más, “Isa”.

Putos Los Poetas

Voy a escribir

como para que escuchen

los poetas sordos de Córdoba,

por empezar por alguien,

como para que escuchen los reaccionarios

odiando mis palabras.

 

Voy a escribir para no pasar por alto los insultos

que te merecés en la cara hijo de puta.

 

Voy a escribirte como en un poema

sólo cuando te considere poema, poeta.

 

Te considero poeta si pateas penales

para definir finales de campeonatos del barrio

en donde no te salva el alambrado.

Te considero poeta si hacés mucho

de lo que no hace nadie por cambiar algo del todo.

Te considero poeta

si pudiste conciliar los versos con los verbos

que pegan en la cara y abren el pecho

y las sílabas con las lenguas

que lamen las vaginas en un día menstrual.

 

Te considero poeta si mantenés tu ego fuera del área de ataque

si mantenés el ritmo para decir todo desde las palabras

que pisan el suelo y pesan desde el centro de gravedad

si no hacen sapos en el agua

salpicando gotitas que mueren luego del salto.

 

Putos los poetas que no juegan con armas en las manos

putos los poetas que juegan

con sus deditos a crear florcitas en días de destrozos

putos poetas los que dicen que lo hermoso

es temerle a la calle

y se encierran a ver pasar los días en un cine club municipal.

 

Putos los poetas que no levantan la cabeza

que hablan mal de los gobiernos populares.

Putos poetas los que usan la mancuerna

para agilizar la muñeca para dar cuerda a su caja musical de cristal.

 

Escribiendo como en una maratón

imagino que la meta

es terminar con los miedos.

 

Terminar con los miedos sería acabar

con los cuidados que se tiene de lo que no se tiene que tener cuidado.

 

¡Quémense la ropa manga de hijos de puta!

¡Córdoba quiere otros poetas!

Mis Condiciones De Producción

Así produzco,

estas son mis condiciones de producción:

un parlante con Calle 13 de fondo

un par de discursos de Cristina sonando por Cadena Nacional

las lecturas previas de Cuarteto Bolche

mirar

mirar de reojo

hasta tomar la decisión de dejar de hacer carta a la población

y arrojar las bombas molotov que posan al pie de la computadora.

 

Mis circunstancias son:

escribir como en un discurso / la preparación de un elemento

un enredo de cables una demora

para la concreción de un explosivo

una espera para que no desespere mi mente

que explota

por el alrededor. Que explota

por ver la cara

de los afiliados de la Unión Cívica Radical. Pendejo de la Franja Morada.

 

Mis circunstancias son escribir sin esperar hermosuras

más que otro mundo otro futuro distinto, la resurrección K,

un beso, tuyo,

un poco de agua que te quepa en las manos,

porque todo es de mucho trabajo,

todo es de una maldición de todo el tiempo tener que pelear

por los salvatajes por el socialismo de la abundancia.

Todo es de mucho trabajo,

lleva de esa prepotencia de la que habló Arlt.

 

Así produzco: escuchando a “La Mona en el Sargento Cabral

leyendo política de lucha de clases de combate

metiéndome en historias de favelas de villas de Ciudad de Mis Sueños

de nuestros guetos no deseados no pedidos

escuchando historias de Villa La Maternidad

resistiendo desalojos

conteniéndome los dedos

para no arrojar los puños contra el monitor

y pensar que esto no sirve de nada.

 

Mis condiciones de producción

son volver de dar apoyo escolar de Granja de Funes Dos

y preparar la lista de necesidades de esa gente

para tirárselas en la cara al Gobierno Provincial

para tirársela en la cara a todos los idiotas que se creen

que la gente vota por un choripan.

 

Mis condiciones de producción,

mis circunstancias,

son abrirme el pecho lo más que pueda

con una trincheta de uno de los niños de esas aulas

dejar que pase el cutter y deje marcas.

Cargar conmigo un par de cicatrices

que cuenten relatos de barrios en donde los carreros estacionan sus carros

al final del trabajo

que cuenten que no soy un hijo de puta

encerrado en un isla solo con su tesoro.

Mis condiciones de producción

son lo que ve mi escritura. Son este plato que invito.

 

Tapan mi lado instintivo / lo exaltan

son un baño a mi rebaño una contención un bombardeo.

Una bolsa de arena esperando en el gimnasio para ser sacudida con furia.

Estas son mis condiciones de producción:

No tragarme ninguna mierda. Escribir desde la tierra.

Boludos sin Independencia hacia el bicentenario

 SM

 

Boludos agotadores de barbijos que compran como pan.

Boludos votadores que eligieron a De Narváez por su baile de regatón en Show Match.

Boludos apestados por falta de ideologías

pandemias del cerebro

pandemia de cerdos lucradores de paranoias televisivas.

 

Amantes huecos empedernidos en fugacidades

boludos posmodernos

desfragmentadores

segmentadores

consumistas del tiempo en este instante.

 

Gritos auxiliares desde Honduras tapados enterrados

por esta reproducción del porcentaje de boludos mundiales.

Boludos que nos cagan la vida

nos cagan el fútbol, el amor,

el sexo, la comida.

 

Boludos de meadas olímpicas

de bastardeos incesantes

deseosos de estropear toda primavera.

 

Boludos y más boludos hinchas de Argentina

en la final del 90 / comienzo menemista.

 

Arrogantes amadores de la chabacanería

del sufragio universal de la estupidez media.

 

Boludos desolados abandonados por una mina.

Mujeres inteligentes con repelentes poderes contra potenciales peligros

de reproducción del género del andamiaje selvático de los boludos.

 

Boludos que no se acaban / boludos que se autoalaban.   

Boludos de estrechas cabezas

Boludos con estudios universitarios

Boludos abogados cuervos preparados para acabar

con el “escándalo” de las ferias clandestinas de la calle

condenadas por las dictaduras de las leyes legislativas burguesas.

 

Boludos atormentándonos con su estupidez mundana

Boludos que atentan desde su desidia al fusilamiento de la democracia

a manos de gorilas / a manos de la Derecha.

 

Boludos alegres que se cagan en la gente.

 

Boludos dependentistas

odiadores de la patria

odiadores de la resistencia

con anhelos europeos

de ansiadas visitas alemanas

supeditadas al führer.

Boludos comunes

atentos centinelas del mayor grado del boludeo constante.

 

Boludos que no se acabaran nunca,

Boludos que no se acaban,

que no se acabarán nunca

más que en sus propias manos chorreadas

desoladas absortas después de una paja.

El Domingo Huracán, Aunque Pierda

LaFigura

 

El domingo, jugó Huracán.

 

En el bar la gente se acumulaba tras las cervezas

y el humo de los cigarrillos para ver al equipo de Cappa.

Muchos de los tipos que estábamos ahí

nunca habíamos ido a hinchar por otro club que no fuese el nuestro

muchos de los tipos que estábamos ahí nunca habíamos ido

a hinchar por Huracán.

En algún punto todos estábamos ahí por Cappa.

Huracán era el equipo, Cappa la idea que defender y disfrutar.

Se trataba de eso, disfrutar de la concreción de una idea colectiva.

 

Ángel Cappa fue técnico campeón con Valdano del Real Madrid de España

en una liga en la que aquel equipo desplegó sobre el campo de juego

una revolución. Lo que podría ser equiparable a ver hoy al Barcelona.

Cappa fue el alumno primogénito de Menotti. Menotti alguna vez dirigió Barcelona.

 

Para los que no entienden nada de fútbol,

esto, es la defensa de una escuela de pensamiento.

Todos los que estábamos ahí en aquel bar,

estábamos defendiendo lo que pensábamos

como en una revuelta.

 

Como me dijo mi amigo el Nico

parece que las cosas lindas cuestan más

parece que las ideas grandes están destinadas a perder muchas veces.

Dos derrotas en dos domingos consecutivos

y yo que me salí con el alma desgarbada y amargada del bar

y con la bronca a punto de soltarse junto con el humo del pucho.

 

En el bar había un solo hincha de Vélez

que estaba con sus hijos

los cuales por supeditación

no respondían a Huracán,

pero los ojos de esos nenes,

los ojos de esos nenes, cómo cambiaban,

se les ponían bien chispeantes del brillo

cuando Pastore y De Federico hacían correr la pelota de gamba a gamba.

El papá gritó el gol de Vélez como en un odio demasiado grande

la alegría la dejó para sus hijos

que reían por un caño del flaquito Pastore – ex jugador de la T -

a un jugador del team de Liniers. Una apilada de Matías De Federico.

 

Por primera vez vos me acompañaste a ver un partido de fulbo.

Fue hermoso verte hacerme el aguante.

Notaste que me tenso,

que me paro como en la cancha

que fumo dos puchos por segundo

que dirijo el partido; “juegue, juegue”.

Por primera vez me acompañaste

a ver lo que me va en esto.

Entendiste por qué

aquella vez odié tanto a la hinchada rival festejando en la esquina

de Vélez Sarsfield y el bulevar cuando nos fuimos al descenso.

Entendiste por qué odié tanto hace un par de semanas

la casa rosada que está sobre la misma puta esquina

pero de la mano del frente.

 

En el bar no éramos demasiados

habremos sido 20.

19 de Huracán uno de Vélez

sin contar a los mozos hinchas de la propina

y al dueño del bar de la lluvia con piedras

que alargó la estadía en su condominio

y nosotros juntando las monedas para otra cerveza.

 

En el bar un domingo

perdimos nuevamente,

esta vez por lo menos teníamos cervezas.

 

Perdimos, porque ayer,

cuando la hinchada de Vélez crujía

por ese gol de mala muerte

sucio por donde se lo mire

por el botín de Larrivey no sólo hundido en Monzón

sino en todo el corazón de la tribuna popular de Huracán

como una maleza del propio huerto

cuando escondían las pelotas faltando pocos minutos

cuando la gente de la platea baja se encargaba de putear a Huracán

de aplaudir al árbitro por sus fallas

festejaban

porque todo va a seguir como está. Con las mismas consagraciones.

Las mismas consignas, las mismas condenas. Nada nuevo bajo el sol.

 

Vimos nuevamente a un campeón más del montón.

Masticamos impotencia.

Nadie dirá que este Vélez ha sido el gran equipo de este torneo.

Salvo Fernando Niembro

el “Bambino” Pons

un punto más en esta desgracia.

Las voces de la derecha que se siguen reproduciendo.

Niembro y Pons que morían de la euforia cuando Estados Unidos le ganaba

dos a cero a Brasil en la Copa Confederaciones

por esa cuestión de hacer valer la mezquindad de preservar / conservar.

Hasta Niembro se dio el permisito

de decir entre medio de la baba de Miami

“ese amor propio que tienen los americanos

que vemos en las películas, esa fuerza”.

 

Otra vez perdimos ante el dinero amor.

Otra vez nos ganó la guita.

Igual vamos a seguir yendo por estas ideas fuertes de un futuro

en el que todos jueguen. O como diría Ángel:

la participación de todos los jugadores durante todo el tiempo.

Todo el mundo participando en la elaboración.

La participación de todos todo el tiempo.

 

La política es como el fútbol.

Están los planteos conservadores

los futuristas robotizados europeos

los revolucionarios populares

los Cappa, los Cruyff: el fútbol total. El socialismo hecho deporte.

Estos sistemas de juego son los que no abundan. Los que hoy no hay.

Estos sistemas de Gobierno que perdieron el domingo son los que hoy no hay,

los que no abundan.

 

Cappa dijo del delantero centro “es una referencia, una referencia para los defensores,

yo quiero jugadores que se muevan, que creen espacios,

yo quiero un juego colectivo

en donde la “figura” sea el equipo”.

Por eso tantas veces en este torneo,

decidió llevar a cabo el cambio de Nieto por el Chavista González,

para quitar referencia y proponer estocada final de conjunto.

En un equipo de Cappa hasta el 2 puede atacar.

En un equipo de Cappa todos los jugadores menos uno han hecho al menos un gol.

 

Un gol con infracción al arquero no me va a hacer cambiar de parecer.

 

El que propone corre riesgos,

el que espera que las cosas le sucedan

concreta eso que no buscó como un regalo, no como una consecuencia de trabajo.

Así el fútbol como la política.

 

Como dijo nuestra presidenta parece que acá hay que seguir los manuales

y no tocar nada, no hay que cambiar nada

porque alguno se puede molestar.

 

Aquella tarde, de domingo también, el día en que perdimos las elecciones legislativas,

Niembro y Pons se encargaban de elogiar las corridas de aquellos

11 yanquis como el camino a seguir;

“cómo corre este equipo, ¡qué equipo, qué equipo!”.

 

Nosotros sabemos que nuestra manera

ha dejado de ser la presidenciable

ha dejado mucho cuerpo y conseguido poco reconocimiento. 

Porque vivimos en un país de hombres errantes.

 

Nosotros sabemos que Huracán ha dejado todo

y ha conseguido más que un torneo de fulbo que perdió.

En la memoria emotiva

este equipo ya hizo lo suyo. A mis sobrinos

yo les voy a contar de este Huracán de Cappa,

no de este Vélez de cuatro refuerzos de 30 millones. 

 

Nosotros apegados los dos

apostando por el juego

porque los días vengan como este Huracán de domingo

aunque hayamos caído.

 

Hay pequeños huecos en los días

como brotes nuevos

que nos dan de comer.

Hay detrás de cada idea de estos hombres

una grandeza que no veo en otros lados.

La grandeza viene de la mano de grandes hombres como estos.

 

El fútbol sigue estando ahí,

en los pies de los tipos que cuidan la pelota.

El domingo Huracán, aunque duela.

 

El futuro del fútbol está en el pasado, dice Ángel Cappa.

El futuro del mundo está en un gol.

Está cerca de la red del fondo del arco

de donde ataque Huracán.


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Del Hijo – Lucas Tejerina

- CUARTETO BOLCHE - Le acabé adentro. Por bronca por impotencia por resentimiento, dentro bien adentro, por amor por lo que nos hicimos y lo que nos debemos, porque no pudimos dejar de querernos. Porque estoy vencido. Por nuestro pasado. Porque soy un filo que está sin cuchillo, porque soy el nudo, la estaca y el grito. Le acabé adentro, porque quiero un hijo, porque la quiero y porque no la quiero y porque estoy cansado y me siento viejo. Por eso, y por cosas que olvidar prefiero, le acabé adentro. Porque cuando pienso en mi viejo lloro, porque cuando pienso en mi vieja lloro, porque extrañaba mi carne en su carne, y porque estoy solo y por las mil noches que antes de acabar suplicaba que le acabara dentro. Por hijo de puta. Porque cuando pude, pudo y quería llenarse de mí, elevar su vientre a la categoría de los nueve meses, me negaba siempre. Porque al proponer las demoliciones, nunca me pensé solo y demolido. Porque no la olvido, porque hubiera sido diamante perfecto muy bien escondido dentro de la piedra su hijo y mi hijo, porque estoy buscando demorar mi muerte, porque las palabras ya no me contienen, porque quiero verme en ese que viene, porque ya no quiero soñarme de niño y anciano que se encuentran siempre y nunca – nada - dicen, porque cuando hablamos de llegar a viejos ella estaba sola y yo estaba muerto. Porque hubiera sido algo hermoso y bueno que una parte suya me acompañe siempre. Bien adentro y mucho, como una sucesión de puñales secos. Porque estoy enfermo del mundo y su fuego que me cuece lento el amor y el odio, y este pensamiento que lame mi semen, mi calva y mis huesos: ¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ? ¿ cómo hubiera sido ?

El hombre de los ojos hermosos – Charles Bukowski

Cuando éramos niños, había una extraña casa. Siempre tenía las persianas bajas y nunca oíamos voces adentro. El patio estaba lleno de bambú y nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán aunque no había ninguna Jane. Y había un estanque de peces grande lleno de los peces más gordos que hubiéramos visto y eran mansos. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano. Nuestros padres nos habían dicho: Nunca se acerquen a esa casa, así que, por supuesto, íbamos, y nos preguntábamos si alguien vivía allí. Pasaban semanas y nunca veíamos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa. ¡Maldita puta! Era la voz de un hombre. Entonces se abrió la tela mosquitera de la puerta y el hombre salió. Llevaba una botella de Whisky en su mano derecha. Tenía unos treinta años. Un cigarro colgaba de su boca y necesitaba afeitarse. Su pelo estaba salvajemente revuelto y andaba descalzo en camisa y pantalones. Pero sus ojos eran brillantes. Encandilaban con su brillo. Y nos dijo: “hey caballeritos, espero que estén pasando un buen rato”. Entonces se río y volvió a la casa. Nosotros nos fuimos de vuelta al patio de mis padres y pensamos sobre eso. Nuestros padres, decidimos, nos querían alejar de ahí porque no querían que viéramos a un hombre como ese, un hombre fuerte y natural, con los ojos hermosos. A nuestros padres les daba vergüenza no ser como ése hombre por eso nos querían alejar de ahí. Pero volvimos a aquella casa, y al bambú y a los mansos peces. Volvimos muchas tardes durante muchas semanas pero nunca vimos ni oímos al hombre de nuevo. Las persianas estaban bajas como siempre y estaba en silencio. Entonces, un día, mientras volvíamos de la escuela vimos la casa. Se había incendiado no quedaba nada. Sólo unos cimientos negros, chamuscados y retorcidos. Y fuimos al estanque y no había agua Y los peces gordos y naranjas estaban muertos ahí, secándose. Volvimos al patio de mis padres y hablamos sobre eso. Y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa, y habían matado a los peces porque todo era tan hermoso, hasta el bosque de bambú habían quemado. Habían tenido miedo del hombre de los ojos hermosos. Y nosotros tuvimos miedo, entonces, de que a lo largo de nuestras vidas cosas como esa sucederían. Que nadie quisiera que otro sea fuerte y hermoso, que nunca lo permitirían, y que mucha gente tendría que morir.

Café y cigarrillos – Roger Wolfe

Salgo del trabajo. Los huesos, el cuerpo entero
dulcemente dolorido, como -a veces-
después de un polvo de los buenos.
La luna, sajada en dos pedazos, me recuerda
el ojo ese famoso de Buñuel,
asomada un tanto tenebrosamente
por encima de los árboles.
El coche no me arranca. El parabrisas
es una roca enorme y congelada.
Así que vuelvo a casa andando,
velado el claqueteo de mis pasos
por la luna, la cabeza
llena de café caliente y cigarrillos.
Llego al portal y me detengo,
soplándome en las manos, bajo
el arco de luz que proyecta la ventana
sobre el hielo, la hierba sucia y abrasada.
Y al otro lado de esa luz te encuentras tú.
Y es que un hombre necesita en esta vida
otras cosas que no sean
lunas surrealistas, coches, oscuras
películas de Luis Buñuel.

8 POEMAS EN FORMA DE ARTEFACTO

1. Sofisma
Y ahora
que estás
en España
que como
ya sabrás
es un país
en el que impera
el Estado
de Derecho
nunca olvides
que tu libertad
termina
donde empieza
la libertad
de los demás
le dijo
el funcionario
del Ministerio
del Interior
al inmigrante
magrebí.
* * *
2. Derecho
Tienes derecho
a expresar
libremente
todo aquello
que te esté permitido decir.
* * *
3. Payaso
Al terrorismo
se le llama
convivencia
si lo ejerce
un payaso
uniformado
con apoyo
de la grey.
* * *
4. Moscas
Los demócratas
han aprendido
de las moscas:
cuanto mayor
sea el tamaño
de la mierda
tanto más grande
es el consenso.
* * *
5. Periodismo
Lanza la mierda
y lávate las manos.
* * *
6. El poder de la palabra
Usté no sabe
con quién
se está metiendo
dijo el borracho
en la
comisaría.
Porque soy
poeta
y fui tocado
por los dioses
con el poder
de la palabra.
Y le partieron
la otra ceja
antes de darle
por el culo
con su propia
estilográfica.
* * *
7. Racismo
No hay color
que no se doblegue
al del dinero.
* * *
8. Compromiso
-¿Eres político, Lou?
-¿Político? ¿Con respecto a qué? Dame un tema.
te daré un pañuelo, y me limpias el culo con él...
Lou Reed, "Take no Prisoners"
Hay escritores
que se empeñan
en que los libros
siempre están
en otra parte.
Somalia
Nicaragua
Mongolia
Pernambuco
Sarajevo
qué más da.
Y si te paras
a pensarlo
tiene gracia
porque al final
aciertan
sin saberlo:
cualquier
jodida parte
menos donde ellos
estén.

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