Archivos para Diciembre 2008

En Un Bar Se Conversa

Un lejano ahijado de aquel pagano hombre comienza a presentar sus posturas acerca de las letras y sus lectores, la literatura, la música, sus canciones. Conversa con sus amigos una tarde entre cerveza y cerveza y discute, saca conclusiones de la charla, el encuentro en ese bar de aquel barrio casi perdido de todo, con una esfera propia y clausurada. Toma nota en su cuaderno y habla al tiempo (dice lo siguiente desde el silencio de su cuarto y su lápiz corrosivo de medida incierta, creo Faber Castell negro Hb/nº 2):

Tampoco puedo ser Cortázar en casos como estos, como cuando a los lectores gustosos de tocarse con las hojas, por las hojas que lo hacen distinto, esperan alimento.
Tampoco puedo ser Cortázar cuando urgen las cosas para decir, cuando la profundidad es algo que cae al vacío sin reparo. Pocos entienden a Julio -Julio Cortázar-, García, Starosta, por citar casos arbitrariamente reductibles y separables. Esto queda claro. Y saben qué es lo peor, que, ustedes, quieren entender. Pequeños burgueses, ustedes quieren entender estas cosas y maravillarse, encasillarlas. Acariciarlas como espiritualmente haría un cristiano confiando en lo sagrado. Al pobre, le chupa un huevo observar estas cosas, se anda ahí peleándose con el hambre, entre ver qué come y como le esquiva a la mirada que vos le pones sobre la cara cuando llega ese tiempo de febrero y va al río y anda sin gorra y ponen el cuarteto del reviente, a la playa no llegan, no ven el mar, ahí no van los pobres. A vos sí te importa sentirte entretenido en eso de leer, hacer “tu” lectura, hacer tu lecturita de reducto académico, hacerte la paja con la hoja de las letras de las canciones y pensás que la tenés clara, que eso te va a servir para pararte de alguna forma única, diferente, para tomar postura en alguna cátedra de etnometodología californiana con ese olor a viejo y frío yanqui o europeo que te homologa a la eternidad del intelectual incrustado en la tapa de un libro de autor publicado, que no sirve para el día de los asados y la parrilla ardiendo el día de ese asado, el último día viernes después de la paga, después de la obra llegando el fin de semana con la chapa como bancando la parada cargada de falda si la suerte acompaña. Sabés qué es lo peor del caso, que no entendiste nada. Que todos los desarmes vanguardistas que se te planteaban para dejar de ser ese niño burgués que anda de punta en blanco, las que se te propusieron, no fueron aprehendidas por tu mente tan casta y purista negada de ensuciarse. No leas Cortázar si no estás dispuesto a cambiar algunas cosas que no funcionan y segregan, atender las urgencias. Porque… sabés qué es lo peor del caso, no pellizcaste ni una sola idea de Cortázar y Un Tal Lucas desarmando la cabeza. Seguro esto te duele en tu orgullo. Lo peor, lo triste, es que no entendiste nada, con lo que eso te gusta, sentirte diferente, un chicuelo universitario que sacia la sed de sus padres de ser un “buen” estudiante, con pliegues y apliques y todo sometido a las reglas de la casa. ¿Así vas a cambiar algo de lo importante, desde ahí opinas que todo es mediocre y está perdido, que la gente no piensa? A vos niño blanco te hablo, casi que te pido (cosas que no hago), burgués de primavera inacabable, leé Cortázar, no te digo que no lo hagas, es algo que te puede llevar a cambiar el mundo, pero leelo bien pelotudo, no te hagas la paja con Rayuela.

Pedro Roberbuena.

A Pedro le gustan las cosas claras y directas. Saca punta a su lápiz Faber Castell negro Hb/nº2. Casi ahora podría jurarlo por el grosor de la mina.

No puedo ser quien no es

Quién ha venido a definir lo que es.
Hundidos
entre la certezas,
entre las preguntas,
las dudas pequeñas,
hay que ir viendo
cómo nos arrancamos.

¿Has visto?, ¿Realmente has visto?, ¿Los truenos la lluvia, los ríos inundando los cielos, desierto de gusanos estrellados fuera del pasto con el asfalto entre los edificios y el cemento? ¿ Has visto, realmente has visto, el trasfondo de los autos, sus engranajes, la máquina de ensamblaje, las paredes, las velocidades, los velocistas, las lentitudes, los turistas, los hoteles los pasajes de viajes lejos, has oído, pisado, escuchado el crujir de las hojas invadiendo el otoño, y sobre todo, sobre todo has visto, caminar a esos dos perros perdidos de todo, sumergidos en las balanzas del peso social, dibujándose en las nadas, en la laguna de los ojos inundados de brillo, has visto cómo se chispan los ojos cuando tienen el fuego en frente,  ¿has visto, realmente has visto, estas cosas que nos hacen humanos nacidos de otros huesos, trascender los reductos, las oficinas, las administraciones, los ministerios, las tramitaciones y los trámites de los divorcios como señales de las decadencias de las sociedades comerciales? ¿Has sentido que mañana con el sol el corazón puede necesitar someterse a otra rabia, una furia nueva, caminar la calle pegado a los escandalos, revertir los rostros de los visitantes que no se han preguntado nada de lo que creen ver y ciegan? ¿Has visto todo lo que el resto se ha encargado en ocultarse? Urdiendo, preguntando con la lengua, los días sin luz sé que debo ir ahí… o morirme comúnmente como el resto de los ocupantes de la ciudad volviendo del trabajo.

No Creo En Perros Mojados

No creo en perros mojados
que se excusan por lluvia
los que no buscan
dónde pasar la noche
y confían en la lástima,
de que les abran la puerta.

No creo en perros mojados
que andan rondando como
mendigando pan
no creo en seguir las miguitas
tengo hambre
carne que comer
o la rabia de morderte
hasta que duela
duela dejarme.

Confío en los perros callejeros
los que andan por la basura
las perras que tienen cientos de hijos
salidos del encontrón
de la raza en la corredera.

No creo en que tu vientre no me sienta
no creo porque siento
no soy un perro que se moja
que vive bajo el agua
lamiéndose la mugre:
tú vientre me sienta
y me siente.

No creo en perros
que no aman
al borde del cordón
mojando las patas.

No creo en los perros chicos
que no cruzan la calle
buscando peligro
no creo en el perro que no haya peleado
que no haya salido lastimado
del enfrentamiento de clases.

No creo en que por ser perro
pueda cuidarte
no creo en que un perro
así a secas
es lo que rabiando
andamos
vos y yo,
la gente.

No creo en perros mojados
que no sudan la remera.

No creo en perros mojados
por más agua que les corra
limpiándoles el cuerpo
en la apariencia,
de lavarse las manos
y tener las uñas aseadas
y secas.

 


Cara de Boxeadores

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POEMAS

Sin barras / - //

Del Hijo – Lucas Tejerina

- CUARTETO BOLCHE - Le acabé adentro. Por bronca por impotencia por resentimiento, dentro bien adentro, por amor por lo que nos hicimos y lo que nos debemos, porque no pudimos dejar de querernos. Porque estoy vencido. Por nuestro pasado. Porque soy un filo que está sin cuchillo, porque soy el nudo, la estaca y el grito. Le acabé adentro, porque quiero un hijo, porque la quiero y porque no la quiero y porque estoy cansado y me siento viejo. Por eso, y por cosas que olvidar prefiero, le acabé adentro. Porque cuando pienso en mi viejo lloro, porque cuando pienso en mi vieja lloro, porque extrañaba mi carne en su carne, y porque estoy solo y por las mil noches que antes de acabar suplicaba que le acabara dentro. Por hijo de puta. Porque cuando pude, pudo y quería llenarse de mí, elevar su vientre a la categoría de los nueve meses, me negaba siempre. Porque al proponer las demoliciones, nunca me pensé solo y demolido. Porque no la olvido, porque hubiera sido diamante perfecto muy bien escondido dentro de la piedra su hijo y mi hijo, porque estoy buscando demorar mi muerte, porque las palabras ya no me contienen, porque quiero verme en ese que viene, porque ya no quiero soñarme de niño y anciano que se encuentran siempre y nunca – nada - dicen, porque cuando hablamos de llegar a viejos ella estaba sola y yo estaba muerto. Porque hubiera sido algo hermoso y bueno que una parte suya me acompañe siempre. Bien adentro y mucho, como una sucesión de puñales secos. Porque estoy enfermo del mundo y su fuego que me cuece lento el amor y el odio, y este pensamiento que lame mi semen, mi calva y mis huesos: ¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ? ¿ cómo hubiera sido ?

El hombre de los ojos hermosos – Charles Bukowski

Cuando éramos niños, había una extraña casa. Siempre tenía las persianas bajas y nunca oíamos voces adentro. El patio estaba lleno de bambú y nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán aunque no había ninguna Jane. Y había un estanque de peces grande lleno de los peces más gordos que hubiéramos visto y eran mansos. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano. Nuestros padres nos habían dicho: Nunca se acerquen a esa casa, así que, por supuesto, íbamos, y nos preguntábamos si alguien vivía allí. Pasaban semanas y nunca veíamos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa. ¡Maldita puta! Era la voz de un hombre. Entonces se abrió la tela mosquitera de la puerta y el hombre salió. Llevaba una botella de Whisky en su mano derecha. Tenía unos treinta años. Un cigarro colgaba de su boca y necesitaba afeitarse. Su pelo estaba salvajemente revuelto y andaba descalzo en camisa y pantalones. Pero sus ojos eran brillantes. Encandilaban con su brillo. Y nos dijo: “hey caballeritos, espero que estén pasando un buen rato”. Entonces se río y volvió a la casa. Nosotros nos fuimos de vuelta al patio de mis padres y pensamos sobre eso. Nuestros padres, decidimos, nos querían alejar de ahí porque no querían que viéramos a un hombre como ese, un hombre fuerte y natural, con los ojos hermosos. A nuestros padres les daba vergüenza no ser como ése hombre por eso nos querían alejar de ahí. Pero volvimos a aquella casa, y al bambú y a los mansos peces. Volvimos muchas tardes durante muchas semanas pero nunca vimos ni oímos al hombre de nuevo. Las persianas estaban bajas como siempre y estaba en silencio. Entonces, un día, mientras volvíamos de la escuela vimos la casa. Se había incendiado no quedaba nada. Sólo unos cimientos negros, chamuscados y retorcidos. Y fuimos al estanque y no había agua Y los peces gordos y naranjas estaban muertos ahí, secándose. Volvimos al patio de mis padres y hablamos sobre eso. Y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa, y habían matado a los peces porque todo era tan hermoso, hasta el bosque de bambú habían quemado. Habían tenido miedo del hombre de los ojos hermosos. Y nosotros tuvimos miedo, entonces, de que a lo largo de nuestras vidas cosas como esa sucederían. Que nadie quisiera que otro sea fuerte y hermoso, que nunca lo permitirían, y que mucha gente tendría que morir.

Café y cigarrillos – Roger Wolfe

Salgo del trabajo. Los huesos, el cuerpo entero
dulcemente dolorido, como -a veces-
después de un polvo de los buenos.
La luna, sajada en dos pedazos, me recuerda
el ojo ese famoso de Buñuel,
asomada un tanto tenebrosamente
por encima de los árboles.
El coche no me arranca. El parabrisas
es una roca enorme y congelada.
Así que vuelvo a casa andando,
velado el claqueteo de mis pasos
por la luna, la cabeza
llena de café caliente y cigarrillos.
Llego al portal y me detengo,
soplándome en las manos, bajo
el arco de luz que proyecta la ventana
sobre el hielo, la hierba sucia y abrasada.
Y al otro lado de esa luz te encuentras tú.
Y es que un hombre necesita en esta vida
otras cosas que no sean
lunas surrealistas, coches, oscuras
películas de Luis Buñuel.

8 POEMAS EN FORMA DE ARTEFACTO

1. Sofisma
Y ahora
que estás
en España
que como
ya sabrás
es un país
en el que impera
el Estado
de Derecho
nunca olvides
que tu libertad
termina
donde empieza
la libertad
de los demás
le dijo
el funcionario
del Ministerio
del Interior
al inmigrante
magrebí.
* * *
2. Derecho
Tienes derecho
a expresar
libremente
todo aquello
que te esté permitido decir.
* * *
3. Payaso
Al terrorismo
se le llama
convivencia
si lo ejerce
un payaso
uniformado
con apoyo
de la grey.
* * *
4. Moscas
Los demócratas
han aprendido
de las moscas:
cuanto mayor
sea el tamaño
de la mierda
tanto más grande
es el consenso.
* * *
5. Periodismo
Lanza la mierda
y lávate las manos.
* * *
6. El poder de la palabra
Usté no sabe
con quién
se está metiendo
dijo el borracho
en la
comisaría.
Porque soy
poeta
y fui tocado
por los dioses
con el poder
de la palabra.
Y le partieron
la otra ceja
antes de darle
por el culo
con su propia
estilográfica.
* * *
7. Racismo
No hay color
que no se doblegue
al del dinero.
* * *
8. Compromiso
-¿Eres político, Lou?
-¿Político? ¿Con respecto a qué? Dame un tema.
te daré un pañuelo, y me limpias el culo con él...
Lou Reed, "Take no Prisoners"
Hay escritores
que se empeñan
en que los libros
siempre están
en otra parte.
Somalia
Nicaragua
Mongolia
Pernambuco
Sarajevo
qué más da.
Y si te paras
a pensarlo
tiene gracia
porque al final
aciertan
sin saberlo:
cualquier
jodida parte
menos donde ellos
estén.

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