A Veces Lloro Hasta Las Cucarachas

A veces hasta lloro las cucarachas.

 

A veces lloro hasta las mujeres,

los insectos,

las cucarachas que se mueren.

 

En mi baño

la presión es sentarse desnudo

a leer libros

mientras disparo la mierda.

 

Las cucarachas pasan

y yo las miro correr

con la velocidad

de un conejo de excremento.

 

En los días del boxeo

destrozo mi conciencia

mirando el tránsito

en la ruta de mi baño

camino al resumidero

que emprenden las cucarachas.

 

Las cucarachas pasan

y yo no quiero  exterminarlas.

El ánimo se me va en otra cosa.

 

Te pienso

y tus preocupaciones

me hacen pensar

en qué estoy haciendo.

 

Si soy suficiente.

 

El hombre que cabe en un pozo

debe saber sacar la tierra.

 

Escondido paso los días.

Me preocupa que estés tirada

y no llames,

que te preguntes

si me hacés bien,

si te ves sacarme una sonrisa.

 

A veces hasta veo

el tumor que se lleva

el cuerpo lo más cercano al cáncer

y nos derrumba.

Soy pésimo hablando de amor.

Soy una animal,

vivo de comer para mantenerme despierto.

De escupir.

De soltar escupitajos sobre la cara

de los que odio.

 

Lo tengo claro.

 

El amor es la destrucción

no la cura.

 

Del amor sé que es el hueco

en el que todos caen

y algunos no salen nunca.

 

También sé

que hay tipos que nunca

van a sentir lo que es

estar enterrado en el pozo.

 

Dudo cuál de esos tipos soy.

 

Hoy nos levantamos hechos de silencio.

No hablamos en la cama,

nos abrazamos y eso fue todo.

Y bastante suficiente.

No te hablé

y no me hablaste

antes de irte a ensayar.

Estuvimos en el silencio.

 

Nunca dejo de acordarme

cómo te conocí

y cómo te hice brillar los ojos.

 

Estamos en el cáncer.

Estamos en el pozo.

Pero nunca vamos a ser

de los que no saben sacar tierra.

 

Te veo brillar los ojos.

 

Miro a las cucarachas

mientras emprenden su regreso

al resumidero cargado de bosta

y sé que tenemos destinos

mucho mejores

que morir aplastados

o enterrarnos entremedio

del excremento

que tiran los otros desde su culo,

su bosta que les aflora como basura.

Lo Que Pasó Anoche en Güemes

 
Audio publicado por Romi. Colectivo Indymedia Córdoba en Argentina Indymedia (( i )) (3.3 mebibytes)

Portación de rostro che culiao

me llevan en cana

porque tengo la piel quemada

porque mis abuelas trabajaban al sol

llevo la piel de negro

que no te gusta

rati cobani puto

y vivo en un terreno de ocupa

porque me falta la teca los cobres

a mí y a mi vieja querida

que no tiene plata.

 

Vivo en donde

los sojeros quieren parar

su negocio inmobiliario

al lado del Tsunami Tango

en pleno Güemes

para llenarse

vendiendo los departamentos

a los nenes que vienen a estudiar

a la universidad, para ver si les da

no enfermarse de enfrentarse a la vida,

che culiá.

 

Anoche en barrio Güemes

al lado del Tsunami Tango

esa milonga cada vez más cheta

y exótica

la policía se cargó

a tres choris porque pintó

los puso contra las cuerdas.

La pared dura.

 

Cuando salió un chango

diciendo que era abogado

también fue contra la pared

y a varillazos “se callan”

y un cana peló el arma

y “dale che culiá, caminá”

y dale “cerrá la jeta”

y tiros al aire con balas de plomo

y tiros contra la pared

en donde estaban todos

los choris

los cuatro tipos

los mayores los dos menores

todos cagados a palos

puesto en la humillación

del Gobierno de la Provincia

ese que quiere a todos los negros

muertos

enterrados

o sacados bien lejos

de la ciudad moderna.

 

Anoche en Güemes

se metieron los canas en la casa

de una familia

sin ninguna orden de allanamiento

se metieron en la casa

de estos choris que eran golpeados

porque son la cara

que el aparato represivo de la CAP

persigue para dejar la zona céntrica

cargada de nenes blanquitos.

 

Somos de los que no pueden

arreglar la bicicleta en la puerta de la casa

porque la cana se para

te agarra de los pelos

te da un palazo

en el lomo

a la altura de las costillas

te dan en la cara

en la nuca

en la espalda

te dan por todos lados

te llevan a la Décima

a la comisaría esa de mierda

cargada de hijos de puta

en donde siete pibes fueron quemados

y todo se quedó en la impunidad.

 

Esto no es tan sólo un escrito

un poema unos versos unas líneas,

esto es una denuncia.

 

Anoche en Güemes pasó esto.

 

Anoche se juntaron

algunas organizaciones,

organismos de Derechos Humanos de Córdoba,

habremos sido unas 300 personas,

para ir a la Décima

para que soltaran a los choris

para que los soltaran

porque estaban ahí metidos

porque la cana no hace nada

de lo que debería hacer

y se gana la guita

haciendo de su laburo

una persecución

de menores

hace lo que hace la cana

comer pizza

pegarle a los chicos

a los que llevan gorrita

porque así han de ser los que roban

dice el identikit criminal

que no conoce la pobreza urbana

ni la solución para que la gente

ya no se cague más de hambre.

 

Anoche había 43 canas

parados todos ahí en la puerta

por la Vélez Sarsfield

con tres camionetas

de la división canes

estaban con gendarmería

parecía que queríamos

tomar la comisaría

y queríamos que la gente saliera de ahí

para que no nos los quemaran

las ratas pinchadas

que laburan en la Décima.

 

Anoche fue una mierda,

me sentí para el orto

de tener que volver con miedo

a mi casa

de la policía

de ese grupo de ratis

que cuidan a los que tienen guita

a los que no protestan

a los que andan ahí escondidos

entremedio de los que andan

ahí escondidos

entremedio de los que andan ahí escondidos

andan por ahí escondidos

escondidos.

 

Si vos ponés la cara

si no sos indiferente a la mierda que pasa

si decís que no te gusta

si decís que te parece demasiado miserable

que fajen a los chicos

porque les pinta

porque siguen el Código razista de Faltas

estás en la mira de la persecución de la cana

estás marcado

y por esas cosas anoche

planeábamos para donde salir

si se venía la balacera

anotábamos los nombres de todos

por si alguno desaparecía

e iba a parar a la décima.

Precauciones que se toman

cuando nada te cuida.

 

Anoche fue una bosta

la bronca de tener que volver a casa

tapado

para que no te vea la policía,

la única fiesta

fue saber que la presión

causó efecto

y soltaron a los choris, a los tipos,

- averiguar lo que quiere decir “chori” -

y que los ratis son muchos

y no se acaban

y cada vez vienen con más armas,

pero que si nosotros no dormimos,

los choris duermen en casa,

y no en el piso meado

y roto cargado de hongos

de la puta comisaría

con los huesos partidos,

porque no somos indiferentes

porque nos mueve lo que pasa,

porque no nos da lo mismo,

que acá se priorice la guita,

la tranza el negocio delasotista,

y nos mueve la bronca

porque pensamos desde el pecho

que no queremos a más choris

sometidos a los castigos corporales

de la policía

porque la pobreza ya es un peso

y se viene haciendo cuerpo hace años

a cada rato

con esta nueva policía sobre todo

que tenemos ya hace

seis años

y la portación de rostro

que la mastican

cada uno de los que cargan los policías

che culiao

con la marca de la piel pobre

y andan a lo guaso

pasando la calle

sin tener guita.

Eso no da para la condena.

Pero ser pobre en esta ciudad te hunde

te señala te condena

a ser un potencial criminal

para cada policía a cada rato

que te hecha el ojo

y te carga

y te quiere alejar de la zona céntrica

donde compran sus departamentos

los nenes con guita

de la soja cordobesa

que odian a los quemados por el sol

que salen a pesar de que se arme la bronca

porque son felices de su soltura

porque laburan todo el día por la subsistencia

y no les sobra nada,

lo único que piden es que no los siga la cana

y no los extingan los nenes chetos

que van a la universidad

para ver si se salvan de enfermarse

por tener que enfrentarse a la vida

che culiá.

La Biblia Que Predica Mi Padre

Con mi padre tenemos pocos diálogos,

pero son exactos:

cuando le pregunto

cómo está afuera,

él contesta

lindo.

 

Cuando hablamos de deporte,

hablamos de los relámpagos

que desgranan el cielo,

las tribunas de cemento

que cargan con yuyos,

del murciélago que Ginóbili

bajó de un manotazo,

del gol de cabeza de Palermo

de mitad de cancha.

Nunca hablamos de táctica ni estrategia.

Eso lo dejamos para los de sangre fría.

 

Mientras me iba haciendo fuerte,

sabía que la división de tareas

Iba a marcarnos.

A mi padre le gusta

comprar y vender autos

que están destrozados

con el sueño de remodelarlos.

Algo que nunca pasará.

A mi me tocó

contar las historias

que mi padre nunca se detiene

a contarnos.

Es un hombre parecido al silencio,

parecido a la madera de los árboles viejos

que aún no se caen en la tormenta.

 

Ya tiene sus marlboros sobre la mesa

para después de comer

y su vino para pasar la angustia

mientras se alimenta.

 

Nadie va a poder ver a mi padre

como lo vemos dentro de casa.

Con mi padre tenemos pocos diálogos,

cuando hablamos de mujeres,

sólo le sonrío

y le muestro los dientes

para que saque sus conclusiones.

 

Mi padre saluda a algunos vecinos

y el resto le lamen las bolas.

Nunca ha sometido su cuerpo

a la sombra de la guillotina.

Ningún empleador le ha puesto su cabeza

bajo el calor de la máquina de moler.

 

Nadie va a poder ver a mi padre

depresivo como cuando perdió

a su único amigo de la infancia.

La tristeza la mastica

y se le queda siempre

en el pie de los ojos

sin tirarse.

 

Hoy nos preparó polenta,

la lluvia se ve en la ventana.

Este verano va a ser de agua escasa.

 

Mi padre es un roble viejo de 50 años.

Nos alista con frases de Biblia humana:

el mundo no se ha hecho para destruir.

 

Si quieren contaminen su cuerpo

hasta secarlo

o ponerlo en el hielo del suicidio,

pero no derramen su mierda

por el mundo.

 

Nadie les va a tener lástima,

levanten la cabeza para pasar por la calle,

cuando la bajen

alguien va a estar listo

para ejecutarlos.

No Voy A Escribir Para Entretenerte

b-hop

 

Yo no voy a escribir para entretenerte.

Prefiero tenerte sudando repasando las líneas

mirando de reojo de lado a lado / a todos / a los de al lado

para ver si lo que vas escuchando te llega al oído

con ese ritmo de escuchar un verso con fuerza

de lo que no se dice, lo que circula poco,

para ver si todo lo que digo, lo digo como lo digo,

si mis insultos están hechos de cemento

de calle que hay que pasar

para ponerse en contacto con el resto de los bueyes.

 

Yo no voy a escribir para entretenerte,

porque estoy hinchado los huevos,

tengo las bolas de plata de tanto aguante,

de que todo el tiempo se busque la conveniencia,

o se busque hacer vanguardia

para dejar entretenido al que escucha

y después no se hace nada.

Esto es un montón de fuerza violenta

toda puesta sobre el fuego

que escupe desde la resistencia.

 

Te quiero decir algunas cosas,

antes de que ya no se pueda decir más nada,

Tengo altas las defensas

porque voy pateando la mierda

que pudre los pozos donde estamos.

Dónde estamos cuando el calor tapa todo,

cuando la temperatura ambiente

es la primera noticia del noticiero,

y los borregos se comen el semen

de todos los que están arriba de sus cabezas.

 

Dejemos de chupar pijas,

eso no nos alimenta, no nos organiza.

Dejemos de chupar pijas

para mantener el rumbo

de los lugares por donde vamos

viendo como meternos.

No somos de sumisión.

No estamos hechos para someternos.

 

Quiere destrozar la cara de todos los enemigos como un salvaje.

Quiero fomentar el uso del armamento humano

para no morirse en la paciencia

y destruir la cara de todos los enemigos racistas

que no construyen una barricada para todos.

 

La poesía urbana

no es entretenida

tiene el ritmo del cemento

la textura de la piedra

el material del acero blindado

los enfrentamientos de clases

los choques los encuentros los conflictos

la constancia de todo lo que pega

lo que pasa lo que llega,

mientras algunos comen sentados

sobre un lugar caliente.

Tiene algo que deviene de los asesinatos

de las cojidas pasajeras

de los pajeros que van de putas al Abasto,

algo de amor de perros,

y mucho de hacer lo que se tiene que hacer

para seguir vivos, estar con vida.

 

Esto no es de conveniencia.

La conveniencia es para los asesinos,

los entregadores, las ratas,

los que siempre llegan tarde,

los que se callan.

Yo no quiero callarme,

quiero poesía urbana para patearte la cara,

para molestarte,

ponerte molesto,

sumarte al extravío de mi rabia que va violenta,

no porque sea un enemigo de todo,

sino porque quiero a este pueblo,

a este sitio cercado,

que es en donde nos ha tocado pararnos para la lucha.

 

Yo no soy de entretenerte

prefiero cojerte hasta que salga sangre

y llores de alegría

hasta que llores por pensar que no estamos solos

y todos los que no nos venden

son de los nuestros

y que todos los que nos venden

es lo que no tenemos que comprar.

 

Estamos hechos de carne

y mucho miedo que no queremos

llevar atravesado en las tripas porque paraliza.

Hace de la paliza un hecho.

Queremos que leer sea un vicio sucio,

un ensuciarse,

escuchar poesía urbana

oír una historia de muchas

de la gente que existe

y que anda maldita,

podrida por el mundo.

 

Esto es la poesía urbana,

mucho para poner sobre el cemento

a cambio de tocar la satisfacción

de no haberse quedado callado como monja santa

en el convento de los convenios.

 

Hay que decir lo que pasa.

Nadie va a venir a hablar por nosotros,

Nadie va a salvarnos.

 

Somos los únicos perros

que tenemos la capacidad del habla,

por qué vamos a callarnos

por qué habríamos de callarnos

si matan a cada uno de los nuestros a cada rato

entre la salida del sol nuevo

y la muerte de la noche que cierra en el de Urgencias.

 

Esto es el fuego,

no es lo que hay,

es lo que hemos hecho,

una ciudad de rabia grande como un pueblo

con el corazón podrido,

de respirar entre tanta basura

de gente consumida

que quiere salvarse

pateando con borceguíes la cabezas de los otros

mientras los miran desde el suelo.

 

Esto hemos hecho,

buscar alcanzar los reconocimientos,

un entretenimiento,

por los que el resto no nos juzgue,

no sientan que vamos a fondo,

que no queremos ser reales,

que no queremos peleas.

Yo quiero peleas fuertes

que dividan aguas

porque los tibios son constantes

y mantienen a todos los de arriba

meándonos como ratas

desde sus lugares intocables,

sus lugares de falsos respetos,

aparentes respetos que se les tiene,

hay que quebrar con la tolerancia

de no arrojar piedras y clavar cuchillos

a la cara de los que nos entregan ante todo.

 

Yo soy todo de bronca,

la mastico y la pongo sobre la hoja.

Te interpelo.

Te pelo te saco las capas del cuerpo te desnudo.

Te mantengo la piel caliente y curtida

para que el dolor se sienta

en primera persona, en el lugar tuyo,

en el de cada uno de nosotros.

 

Yo no estoy hecho para entretenerte.

Yo no te complazco,

no soy un libro de auto-ayuda.

Soy un hombre que anda con un par de disparos

preparando el arma para pasar por la calle

y vaciarla sobre el cuerpo de los indiferentes,

voy llamando a los otros,

soy un hombre que anda

con un par de disparos preparando el arma

para pasar por la calle y no caerse,

salir del cemento con vida,

seguir con el rumbo,

y pelear siempre,

desde el rincón de la resistencia.  

Altas Las Defensas

 ¿Ante quiénes tenemos que quedar bien?

 ¿Dónde está la fiscalía del Universo?

¿Dónde está el reservorio moral del Mundo?

http://undiaperonista.blogspot.com/2009/10/los-negros-con-los-negros.html

Puedo Denunciar A Mi Madre

Puedo denunciar a mi madre.

 

Puedo denunciarla de no ser perfecta

puedo denunciarla de haberme criado a golpes.

 

Denunciarla tal vez quizá

de que se reservó amor para el momento en que desprendía odio.

 

Puedo denunciar a mi madre.

Denunciar que nunca me hizo sentir el complejo del hijo amante.

 

Puedo denunciar a mi madre

de ser carne

de haberme parido con las piernas abiertas

y llorar en el parto como una perra derrotada de alegría

de haber sido común

de haber sido una entre cientas

miles, millones de madres.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haber usado la violencia verbal para criarme

puedo denunciar a mi madre de haberme partido un rifle en el lomo

de juguete

cuando rompí las macetas de sus plantas “intocables”.

 

Puedo denunciar a mi madre de ser madre

de haber sido madre sin saber cómo puta era ser madre.

Puedo denunciarla.

 

Puedo denunciar a mi madre

de defender a su familia parida

con las uñas de sus dedos atravesando los pelos

de la cabeza de otra mina que quería hacernos la cama

y robarnos lo que no había.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haber estudiado tarde

de haber insultado mucho

de haber puteado sobre cada tema

que se traía a la mesa a la hora de la comida.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haber llorado cuando mi viejo entró en cana

de no habérsela aguantado

de haberse quebrado como hembra que ama

y ver a la carne de su carne pudrirse en el sótano de

los frigoríficos desabitados de la comisaría.

 

Puedo denunciar a mi madre

de ir donde va la contra

con la contra de la cabeza dura.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haberme querido poco

de ser una cabeza cercada de la que no entra ni sale nada

de no haberme demostrado todo lo que me demuestra ahora

cuando me llama para saludarme desde su sitio

y siente que está fuera, lejos y de viaje

y que no me dijo todo lo que daba por mí

y dará en el futuro si se entera que ya parto con mis problemas

de hombre común

para otra tierra.

 

Puedo denunciar a mi madre

de no ser perfecta

de ser humana / abarcable

poco abrazable

de haber molido a gritos la suerte de los destinos de mi infancia.

Puedo denunciar a mi madre

de someterme a los castigos de la escuela

pre-universitaria.

Puedo denunciar con marcas.

 

Puedo denunciar a mi madre de ser una bestia

de quererme mucho.

Puedo denunciar a mi madre de quererme mucho.

Podría mandarla al paredón como al resto de las mujeres

y demostrar que las balas hacen de su carne

un desplomo de sangre

y demostrar que es de tierra

y de vientre

y de pan que nunca sobra.

 

Puedo denunciar a mi madre

de sus amigas de mierda que elije

de sus visiones acerca de los hombres

puedo denunciarla

y llevarla a la horca

y llevarla a la silla en donde se ejecutan las mujeres que se han equivocado.

Puedo denunciar que se ha equivocado.

 

Puedo denunciarla.

Devolverle algunos golpes aunque no confíe en los golpes a las mujeres

aunque sienta que eso nunca va a poder correr por mi parte

podría vengarme de mi madre

podría hacerlo

podría denunciarla.

 

Denunciar los veranos que perdí estudiando la puta gramática.

Denunciar las veces que me olía el aliento al regreso a casa.

 

Puedo denunciar a mi madre / marcar todos sus defectos.

 

Podría denunciar a mi madre

dispararle sobre la cabeza por sus errores

dejar de amarla

escupirle la cara con mucha fuerza

podría denunciar a mi madre.

Asesinarla por los gestos de reproches

que guardo en donde titila la ira y la rabia

de mi inocencia.

 

Puedo hacerlo.

Puedo denunciar a mi madre.

Por no ser nadie.

Por no salvar al mundo.

Por no pelearse con todas las conchudas

que interpretan que la guita es el motivo y la existencia.

 

Podría asesinar a mi madre

denunciarla

devorar a mi primer plato

la primera mierda que me llevé a la boca de alimento

su sustancia de vaca.

 

Podría asesinarla

a la garantía de mi defensa

a la mujer que va a llorarme cuando las mujeres

se hayan ido / sean abandono

en ese momento de pasar a ser un hombre más de muchos

y no un hijo

a la mujer que más me quiso y me quiere

y se perforó el vientre para soltarme al aire

de buscar lo que es mío,

a la imperfección,

a la crianza,

denunciar a los ladridos de los ecos

de los retos que llevo con un libro de frases olvidables

y algunas para repetir como disco interminable de radio rota.

 

Podría denunciar a mi madre

elevarla a la ejecución de los imperfectos

pero amo las imperfecciones de los mal paridos

a los que se equivocan en todos los cruces del laberinto

y así han asumido el compromiso

de que traer hijos es de hijos de putas,

los hijos de puta que son los únicos que pueden sentir

la sangre podrida de ser amantes.

 

A la podrida sangre de mi madre

que en su odio me dio todo el alimento

que necesitaba para ser tan carne

como me ha salido ser hasta ahora.

 

Denunciar el descuido que me curtió en la calle.

 

Puedo denunciar a mi madre

de parir al primer hijo de puta

que le salió de su vientre.

 

Puedo denunciar a mi madre,

denunciarla,

hacerla pedazos, pedazos bien pequeños,

cortarla en partes, hacerla molida,

pero antes debo pasar por mis actos,

denunciar que soy un mal hijo,

un perro sin recuerdo,

la consagración de un desagradecimiento,

puedo denunciarme de amor,

denunciar que la amo,

sin condiciones aunque las sepa a todas

mis condiciones de crianza,

puedo denunciar que amo a esa perra,

que a esa perra la quiero como a la carne

que se me inyecta en la mañana

para ir a comerme a los muchos que detesto,

puedo denunciarme de ser un mal hijo,

un descreído de haber nacido

para ocupar el cargo del Edipo,

Puedo denunciarme

de sentirme alegre, explosivo,

compulsivo asesino de las cosas

que no digiero, de cargar una herencia,

puedo confesarme,

de amar a esa perra,

como a ninguna de las cualquiera

que les he probado el gusto de sus tetas

y las he arrojado al cesto de los olvidos.

 

Puedo llevar tatuado a la perra que me ha parido

y responder por cada pinchazo de la tinta.

La vuelta de los que siempre pensaron en volver

Sobre el piso hay dos valijas llenas de ropa

que hacen peso sobre el hueco que se va a dejar.

 

Papá toma las últimas pertenencias,

guarda en el bolsillo los dos cigarrillos

que quedaron de anoche junto al vaso vacío de alcohol.

 

El caso es la vuelta.

El regreso de los que siempre pensaron en volver.

 

Sobre el piso sucio ve

que las manchas de las pisadas

siguen quedando en el suelo

las manchas de las pisadas

de una casa transcurrida por un solo hombre

y algunos desconocidos que cayeron de visita.

 

Mira atrás sobre el hombro

lo que va a estar en cualquier otro momento

menos en este que es de ida.

 

Un par de almohadas tiradas sobre la mesa

las cortinas corridas para tapar al sol

la rotura fibrilar del silencio

de pensar que la huída era el lugar

y la escapatoria. Y la huida no es nada si no hay regreso.

 

El nuevo hogar de papá

terminó siendo la llanura vacía

de los hombres que andan solos

en África

o el sur de cualquier mundo.

 

Ningún exilio cierra

lo que no se resolvió antes de la huida.

 

La ida siempre se repite

ante la debilidad del hombre que escapa.

 

Los hombres que siempre piensan en volver

ejercitan la posición del peón en el tablero de ajedrez.

 

Papá cierra la puerta

y levanta la vista.

Afuera está lo que teme.

 

Ningún hombre que no enfrente sus miedos

va a poder contarle anécdotas a sus hijos de derrota.

 

La cabeza de mi padre empieza a llenarse

de fotos de mujeres con la piel curtida

de empleadas domésticas que trabajan en un hotel

de travestis siendo cogidos de espaldas entremedio del parque

de susurros pasados de nivel entre día y día de vendedores ambulantes

de puestos de floristas entre los filos de la calle

la noche entre el ritmo perturbado

de buscar en el cemento

lo que la jungla no tiene.

 

Los hombres que siempre piensan en volver,

piensan en una mujer que les duele,

el amigo que murió, el que se fue para siempre,

la madre que no está para acariciar.

 

Los hombres que siempre pensaron en volver

no se fueron porque no aguantaban cómo era

el peso del dibujo de la ciudad.

Se fueron porque no se aguantaban.

La ciudad no es el problema.

El problema era cómo era papá en la ciudad.

Cómo es cualquier hombre.

 

El hombre que siempre piensa en volver

cierra la puerta de casa

y sabe que deja atrás

todo por lo que, si quiere, regresa.

 

Ningún perro de la calle

a partido en busca del destino

sin aún no puede pasear solo y feliz

por la cuadra que lo tiene

todos los días de su existencia.

 

Ningún padre se va sin pensar antes en sus hijos.

 

Los que siempre pensaron en volver,

vuelven aunque sean otros a los que se fueron.

 

Los hombres que piensan en volver,

descubrieron que el problema no es la ciudad,

que acá lo tienen todo los hombres

que no son depresivos suicidas.

Que en la pólvora de las falencias ven la alegría.

 

Los hombres que piensan en volver,

van a volver.

Porque no tienen más deseo

que el eterno regreso.

El Uso del Entrenamiento

A Diego Barros.

 

 

Hoy murió el padre de “Mariachi”.

Un golpe en la cabeza

mientras vendía banderas en la cancha

lo mandó al hospital.

 

El padre de Diego apareció hablando por la tele

una vez en xDxT y no se le entendió nada.

Nos reímos de lo que no dijo y quería pronunciar.

 

El padre de Diego tomaba alcohol

en la misma proporción

en la que toma cualquier borracho.

Tomaba como toma cualquier preso

el primer sorbo en libertad.

 

“Mariachi” me dijo una tarde

mientras me contaba sobre sus cosas

“Estaría bueno poner una alarma

que nos avise cuando el viejo llega a casa

así lo esperamos con dos vasos de ginebra hasta el tope”.

 

Mientras me contaba sus cosas

veía que el futuro se tomaba el palo:

“Prefiero estar haciendo algo a romper las pelotas”.

“Nos podríamos ir de viaje, cada uno lleva un poco,

un poquito cada uno. Pero nos vayamos.

Quiero ver otra cosa”.

 

“Anoche llegué a mi casa

y lo encontré a mi viejo

con su olor a perro viejo

arrollado por un camión de vodka.

Anoche me dio dos sopapos

porque estaba contento,

Talleres no dejó de existir”.

 

Diego se fue antes el sábado a su casa

cuando todos paleábamos en el patio de la escuela

para sacar la mugre

a ver como seguía su viejo internado

vendedor de banderas en la cancha

porque el golpe en la cabeza

lo mandó al hospital.

 

Un día después me entero

que el padre de Diego, “Mariachi”,

dejó de estar para siempre en el barrio

y en la sala de billar del bar de la cuadra.

 

Yo sigo dispuesto para entrenar.

- Cuando estés mejor llamame culiado.

Voy a estar acá esperando.

 

Espero encontrarme con Diego

dispuesto a entrenar para volver a ladrar.

 

“Encontré a mi viejo tirado en el piso

dos días después del golpe en la cancha”.

“Dibujar me hace olvidar de las cosas malas”.

Frases de Diego que repaso en la cabeza

y las hago resistencia.

 

Me avisa Amadeo

que el padre de Diego

al fin murió

porque el cráneo no le aguantaba el dolor.

 

Murió un domingo,

como mañana moriremos nosotros,

sin poder elegir la temperatura del sol

para cuando ese día tenga que calentar la llanura.

 

Hoy el día fue hermoso hasta la noticia de Diego,

el día estuvo lleno de sol.

Mañana llega Colón y lo caga todo.

 

Esta muerte me recuerda

a que use mi entrenamiento.

Que no deje solo a Diego.

 

Escribo líneas para apuntalar sobre el hecho.

El tema es que nada de lo que escriba

va a calmar a “Mariachi”

como cuando cantaba serenatas en la cancha

pegado al grito de su viejo

“Goooorro bandera vendo”

y plasmar el calor de volver con algunas monedas a casa.

 

Todo lo que escribo existe.

Nadie cree en la ficción que no existe.

Por eso escuchar esto duele.

Vive sobre el filo de lo que existe.

 

Uso mis manos

doto a la población de mi barrio

de razones para no volarse la cabeza.

 

Mi barrio es Granja de Funes dos.

 

Uso mi tono de voz

para llamar a los que tienen el fierro

a punto de pedir salida

para volarle las cabezas.

 

Diego es un perro de mi barrio

que ladra bajo como yo

cuando no estoy violento.

 

Veo a los perros de mi barrio

y les dejo textos para pasar la calle.

 

¡No se vuelen la cabeza!

¡Aún no hemos mordido todo lo que merecemos!

EHN GPC

Grupo Clarín

 

Cómo se sentirá brindar con un dictador,

celebrar la entrega.

 

Cómo se sentirá no apostar por nada

ganar todo por asesinatos y convenios de silencio.

 

Cómo se sentirá no tener fracturas expuestas

del pecho

por ponerlo siempre

cómo se sentirá brindar con un genocida

cómo se sentirá

que no te de bronca

cómo se sentirá llamarse Ernestina

que ese tipo te “regale” dos hijos

hijos de desaparecidos

y vos los nombres

Juan y Ernesto

o Caro y Alicia

Felipe y Marcela

y se los apropies

y se los vacíes

y se los llenes de mierda

y te los lleves para tu lado.

 

Cómo se sentirá ser la dueña

del monopolio comunicacional

más asqueroso de este ispa

de la empresa más afiliada

a las líneas del Terrorismo de Estado.

 

Cómo se sentirá

ser una mujer llena de mierda.

Cómo se sentirá tener a todos debajo de la concha

chupándote los pendejos en los 70

por ser socia de un genocida.

 

Cómo se sentirá

mirar a tus dos hijos

y saber que sus padres están muertos

o Desaparecidos – porque los Desaparecidos existen Videla -

Cómo se sentirá saber

que tu economía justificó y sostuvo

el asesinato de lo que son tus dos hijos,

esos dos padres que cagaron fusilando.

 

Cómo se sentirá mirar todas las mañanas

las caras de las personas que mataste

que mandaste a asesinar

cómo mierda se sentirá

¿Se sentirá?

¿O las jefas de grandes empresas financieras

o las jefas de grandes monopolios mediáticos

que piensan todo el día en incrementar los niveles de ingresos económicos

para el aumento de su riqueza

no sienten más nada que lo que toca el dinero?

 

Cómo se sentirá

brindar con un genocida

apostar por entregar personas

robarle los hijos

y asesinarlas

tapar a los genocidas

cubrirles las espaldas con el papel de la prensa.

 

Cómo se sentirá

se sentirá

se sentirá…

 

Cómo se sentirá

ser la  dirección

del Diario Clarín desde el año 69,

tras la muerte de tu esposo.

 

Cómo se sentirá ser

la dueña de la voz nefasta de la Opinión Pública

de los chatos clase media

que bombean a la Argentina,

ser la empresaria dueña de Canal 13, TN, Artear,

Volver, Multicanal, Telecentro,

Cablevisión, Radio Mitre,

La 100, La Razón, Olé, TyC Sports,

Pol-ka, La voz del Interior, Diario Los Andes,

etcétera, etcétera, etcétera.

 

¿Se sentirá ser una perra asesina viuda

de doble apellido

de mucha guita

de una casta selecta

detenida por los delitos de supresión de estado civil,

retención y ocultamiento de menores

y falsificación de documento público,

y saber que estás libre, suelta, por la guita

que tiene tu medio para desatar una farsa mediática
y liberarte en apariencia?

 

Quién te salva, quién te quita la culpa,

quién se quema la ropa por vos,

qué pueblo te va a llorar

qué buen tipo te va llorar

el dinero se lava se dibuja en paraíso fiscales

pero no te hace persona no te hace real.

 

Qué se sentirá no ser persona

brindar con los genocidas

expropiar hijos

y llamarlos Felipe y Marcela

y mirarle la cara en las mañanas

y saber que son los rostros de los otros

de los padres de tus “hijos”

que asesinaron los genocidas

después de secuestrarlos

después de perseguirlos

después de callarles la boca

después de no dejarlos expresar.

 

Cómo se sentirá la libertad de empresa que se corta.

 

Cómo se sentirá cubrirle la espalda a los genocidas

hacerles la prensa

recibirles los hijos que tenés en tu casa

recordándote lo que hiciste

todos los días de tu vida.

 

Cómo se sentirá

sentir el temor de entrar en cana

comenzar una nueva vida, aunque eso no pase

porque te salvé la guita y la prisión domiciliaria,

porque la edad te salva aunque seas una vieja hija de puta.

 

Cómo se sentirá

comenzar a cumplir la condena social

si sale la Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

 

Cómo se sentirá que se te caiga

la impunidad del poderío de la guita.

 

Cómo se sentirá ser de Derecha

avalar el secuestro de personas con la prensa

tener dos hijos que no son tuyos

que no tienen tu sangre

que no estuvieron en tu vientre

- y eso no es lo importante porque están las madres

no biológicas -,

pero qué se sentirá saber

que tus hijos vienen del palo

que odian los genocidas

que odian las señoras bien puestas

de apellido compuesto.

 

Cómo se sentirá brindar con genocidas,

festejar la entrega, los Golpes de Estado,

tener hijos apropiados de padres Desaparecidos.

Tengo un pacto de sangre con mi pueblo

 

Pablo Neruda

 

Mi tiempo

 

 

De cajón, la literatura,

ha de ser un pacto con mi pueblo.

 

Cuando se escribe, el resto no importa.

Se prioriza el pacto.

 

El primer acuerdo es romper con todo

lo que no forme un pacto de sangre con mi pueblo.

 

La literatura ha de ser

como un jugador amateur que corra cualquier suerte sin garantía

transpirando las manos por sentir el sudor del comienzo

el riesgo de no saber que hay atrás del tiempo del fin de juego.

Si la consagración o la derrota.

 

La literatura ha de ser como un hombre cualquiera

para tocar la sangre de la gente común.

Ha de ser de boxeo, de la bollacera diaria, de resistir los golpes,

de swing, de jab, de hook, de cross, de combate,

de ritmo, de tun, tun, de golpe, de violencia, cotidiana,

de descanso… de respiro, de salir de la lona, de amor,

de mucho amor de terreno,

de mucho de lo que se olvida

cuando se necesita que las cosas salgan del pozo,

de mucha postura de una integridad salvaje

que se devore a los represores

para volar las cabezas fascistas con furia

de los que desaparecieron a Jorge Julio López.

 

La literatura ha de ser como la cara de boxeadores

resistiendo los golpes de un Dios invencible.

 

La literatura ha de ser

como el cañón de un tipo

sobre la cabeza de otro

de vida o muerte

de riesgo

ha de ser como el chumbo

de un tipo sobre el lomo de otro

como el fierro de un tipo

que sale a la calle

y apunta a otro

porque está por volver a casa

sin nada que llenar a su rancho

en el regreso.

 

La literatura ha de ser de regreso,

de mucha vuelta constante a la salida

para no perder los pasos de donde empezó

lo que te viene sosteniendo.  

 

La literatura ha de ser como el hambre de no poder morfar.

Como los lobos de Siberia en el desierto en busca de un camello.

 

La literatura ha de ser como el ataque

de las bestias a los animales que se llevaron gente

y la tiraron desde la punta del cielo

desde aviones sin paracaídas al suelo del mar.

 

La literatura

ha de ser la fuerza

de coger con quien más se tiene ganas,

de plantarse para saber donde se para entre tanta paranoia,

la fuerza de parir hijos con las piernas abiertas y sangradas

la fuerza de ser fuertes

para volarse la tapa del pecho con lo que todavía

todos se cagan por dejarse sentir. Escribir.

 

La literatura ha de ser como nosotros

como yo que estoy violento

por querer lograr algo concreto

entremedio de tanta parafernalia discursiva.

 

La literatura

ha de ser un proyecto político

debe enmarcarse en cada región donde la gente

necesite resistencia,

necesite revertir sentido,

necesite hacerse escuchar,

necesite alegrarse del sonido

de producir sus propios versos

que no chamuyan sobre la puta realidad.

 

La literatura ha de ser

como la Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

parte del proyecto

de este Gobierno Nacional.

 

La literatura

ha de ser cosa

de aferrarse a la idea clara

de acortar la distancia

entre los pocos becados y los muchos vedados de esta sociedad.

 

Ha de cortar la soja. El monocultivo.

Debe maltratar tanto la tranquilidad

de los becados de los nenes bien

hincharle tanto las pelotas de la existencia

que sus deseos sean quemarnos lo que escribimos,

quemar nuestra futura producción de libros para sus hijos.

 

¿Qué pasa que no nos quieren quemar lo que escribimos?

 

Ahora somos brotes nuevos en una huerta,

estamos en la sombra esperando crecer

ocultando el pudor

a base de arrojarnos mañana al precipicio.

Mientras tanto ellos nos esperan de antemano

como en la entrada de un túnel por donde pasa un tractor de fuego

para cuando queramos desenterrarnos.

 

La literatura debe ser sobre todo de hacer

de ser muy poquito

de mostrar mucho los dientes en las acciones

debe ser de pecho / un hecho.

 

Una sucesión de la gente pidiendo

saciar el hambre como en los cuadros de Berni.

 

La literatura

debe pegarse al fuego de una nueva racha 

de escritores reales defendiendo La Casa de la Moneda

el día que fusilaron a Allende en Chile.

 

La literatura debe tratar a los animales represores

como bestias.

Contra los animales como bestias.

Con condena efectiva y sin perdón.

 

La literatura no puede envejecer

debe servir para perforar el futuro y quedársele adentro.

Debe ser la ficción para la revolución.

 

Cuando la literatura no es riesgo,

mientras afuera está todo lleno de hijos de puta

que desatan sus miserables acciones de mierda

contra todos nosotros para cagarnos la vida,

algo mal estamos haciendo.

 

La literatura,

la integridad para no entregarse,

el oficio del que no se hace la guita,

que no se hace para la guita,

si para la subsistencia,

el oficio que se hace como el hambre por hambre,

se hace sin proponerse la guita.

Si la mosca llega,

se acepta,

no se rechaza,

porque primero se hizo todo lo que se tenía que hacer sin ofertarse,

como un periodista entregado

escribiendo para la puta Voz del Interior.

Diario de mierda del monopolio mediático.

 

La literatura deber ser algo que pese en el afuera

y moleste hasta que cambie la coyuntura,

hasta que cambie las relaciones

entre los amoríos y los destrozos

hasta que foguee el ritmo

de los cercos por los que no aprendimos a pasar.

 

La literatura

en cada verso

en cada prosa

en cada línea

debe acercarse a tocar el cuerpo

de quien todavía no ha recibido una caricia

por estar en situación de calle.

El cuerpo de los primeros hombres

muertos por mártires

es un texto perfecto de la literatura.

 

La literatura de los heridos que no entran al hospital

La literatura de los borregos que dejan de existir y no pegaron el grito a tiempo

La literatura de las mujeres que no se han hecho del género de odiar a los hombres

La literatura de “las palabras no son más importantes que entender

que detrás de cada uno de nosotros, por delante,

hay otro tipo, la mujer, que espera que nos demos cuenta de eso,

que detrás hay otro tipo, una mujer,

con las mismas imploraciones que nosotros”.

 

La literatura del peso de llevar a la vida toda ficción

de un imaginario de una bestia salvaje agitada que reaccione

cansada de respirar profundo

para no comenzar a comer a todos los putos

que del violento oficio

han hecho una oficina

con jurados y premiaciones burguesas

y sueldos de fin de mes más horas extras

del mantenimiento del status quo.

 

La literatura no es mantenerse estable brillando entre un circulo

que no cabe más que en otro circulo más pequeño.

La literatura es empezar de cero a cada rato

sabiendo que detrás hay miles de rayas de libros escritos

llenadas para seguir con mucha fuerza

con la tarea

de contagiar al mundo de lucha

y alegría, mucha alegría popular

para no entristecerse en la prioridad de talar lo viejo

para ver un paisaje nuevo

con todo el pueblo en las espaldas

y yo por las espaldas del pueblo

para defenderlo contra cualquier idiota.

 

Mi tiempo es la literatura.

Ninguna ficción más verosímil que dejarse vencer.

 

Cierta lucha a la calle

en la organización Nacional y social de la distribución

equitativa de libros de los buenos.

 

Eso es la literatura,

vivir para ejercer el derecho

de la imprenta revolucionaria.

El torneo de fútbol de los domingos en la cancha de los universitarios

El domingo metí un gol de tiro libre. El partido estaba uno cero abajo y justo empatamos con ese gol mío. A veces pienso que el fútbol ha sido demasiado generoso conmigo y yo lo desperdicié. El segundo gol agónico de nuestro equipo también fue un empate, empate a dos. Diego hizo el segundo gol, y pienso lo mismo de él. El fútbol ha sido muy generoso con el “pollo” y él lo desperdició.

Con Diego vivimos juntos prácticamente un año en la esquina de San Juan y Cañada. Cuando los dos teníamos 22. Ahí la vida se nos iba entre la cerveza, el porro, el alcohol, siempre el alcohol, el chocolate, las mujeres que metíamos a la casa, las juntadas con amigos. Todos sabíamos desde el comienzo que íbamos a terminar mal.

Cada vez nos fumábamos más porros, fumábamos al levantarnos, al despertarnos, antes de irnos a dormir, después de comer, para ir a cagar. Todo nos llevaba al porro. El consumo se iba poniendo pesado y yo sabía que nos estábamos yendo al ocote.

Un verano antes de irnos para Cuesta Banca, la playa de los hippies, tomamos la decisión de vender porro en la comuna San Roque, en el Cosquín Rock. Cuando llegamos al predio había canas por todos lados, canas en la entrada, canas en el parque, canas disfrazados de rockeros que se tiraban en los campings. Perros canas, minas canas. Una comuna de canas vigilantes. Estábamos rodeados y todavía teníamos algo de conciencia. No queríamos caer por una pelotudez. La cosa es que hicimos de la venta un consumo. Habíamos llevado un piedrón como para seis meses. Tomábamos té de faso, con mate de faso, con agua de pava hervida de faso, con biscochitos de faso, fumando un faso mirando el lago con los ojos reventados, chinos y rojos.

Después de aquellas vacaciones yo sabía que todo iba a empeorar y Diego quería seguir jugando con su laburo en el call center. Yo decidí dejar la venta que nunca largamos porque ya era una cercanía demasiado pesada al consumo de la merca y nuestra conducta se iba cambiando al ritmo de la mariguana.

Desde el primer día que pisé el departamento sabía que íbamos a poder hacer de todo. Y que eso no era ningún freno, que nos íbamos a pasar como dos pendejos excitados.

Diego metió el segundo gol del empate y lo abracé fuerte. Era como volver de algo, hablar de eso que nunca hablamos. Porque el tema de la merca no se toca. Pero verlo de nuevo correr al pollo es como ver de nuevo a un amigo que está volviendo del retiro. Con el pollo pasamos de las mejores cosas juntos. Nos cagamos a trompadas muchas veces durante la secundaria contra el resto del mundo. Jugamos al ajedrez en la primaria y volvimos con trofeos a casa. Nos pasamos discos de Sumo, Corpiños en la madrugada, Llegando los monos, en la época en la que el rock no era un mercado rentable. Bailamos La Mona entre el vino. Hasta el día de hoy seguimos creciendo juntos pero separados. Hemos llegado a ser compañeros, hermanos políticos, peronistas. Compañeros de la Patria Socialista, Nacional y Popular.

Los dos celebramos los goles sabiendo que los universitarios la tienen adentro.

 

A B C de un día común en Córdoba

A veces siento que lo único real en Córdoba

es un poeta que para

en Maestro Vidal y Achával.

 

A veces siento que no se dan cuenta

que pasé mi infancia pegado a Las Violetas,

Parque República, 20 de Junio.

Que todo esto les suena a descargo

por buscar romper con los vientres vivientes de pocos infelices

y entrar al palacio del reconocimiento.

 

A veces veo

que el único amor que puedo sostener

es el que me sale como chorro de sangre caliente

después de la lucha

el que no se me pide

el que queda después de tanto trabajo de resistencia

el que me da la mujer

que me espera

para el regreso

y no me reprocha

como somos. Nos celebra.

 

Busco los atajos

los huecos los conductos los reductos

donde se expone lo que se hace con el arte en Córdoba

y no hay un puto lugar

que no haya sido comido por la corrosión.

El desgaste del encierro de los cerebros mutilados.

 

Basta con la mentira

de que el arte

es la máquina que produce sentido nuevo.

El arte alimenta

o aporta a la desnutrición del cuerpo

de todos los que no viven comidos.

 

La nueva dirección es la que produce

un montón de gente enterrada hasta los huevos

en un proyecto colectivo

que incluya a lo que no está dentro de la distribución.

 

El pudor artístico repite

no genera sentido

es una parte más de la línea de ensamblaje.

Cuidar las formas es un acto primitivo

de las elites culturales.

Establecer la fuerza

el piso de los poetas reales.

 

Cada vez menos

dejamos de ser una ciudad que da asco

por su centro restringido por patrulleros

por motos por caballos por automóviles por bicicletas por camionetas

han volado y vaciado cada espacio

que tenía un lugar destinado

a ocupar por lo pobres,

que se educaban,

que salían a buscar la existencia.

Nadie ha hecho nada,

los reemplazos son glamorosos:

La ESCUELA por el PATIO Olmos

La CÁRCEL de mujeres por el PASEO del Buen Pastor

y sus restoranes lujosos de dueños merqueros.

 

Cada uno sabe lo que deja

cuando hace algo que no deja nada.

 

A veces en mi abecedario

las palabras son una mierda

que no encuentran la fuerza

para alcanzar a decir

lo que la gente que no come piensa

para apoyar sus cosas sobre la subsistencia.

 

Busco en las palabras nuevas

de la barriada de Granja de Funes II.

Cada niño ocupa en su habla el lugar de resistencia

que le ha asignado su familia para no dejarse derrotar.

 

La lucha ha sido renovada

dejando de lado las tesis viejas.

Nadie necesita de la teoría europea

cuando no hay que comer.

La revolución viene lenta

la explotación es del peso de la velocidad de un tren bala.

Nadie puede aguantar como un cordero

a ser derrotado.

Nadie juega a hacerse el loco

cada expresión lleva su peso

en la condición de no ser aceptados

por las condiciones dominantes.

 

La lucha ha sido parada

a base de mucha fuerza

de resistir a los idiotas

con sus reglas a cumplir

con su moralina de vivencias de incubadoras.

 

Cada robo que se da en el afuera

es la práctica más concreta

que recibe una ciudad que no escucha.

 

 

 

Después o antes se cae

 

En la cocina mamá se antoja de las legumbres

mientras riega con vinagre la lechuga.

Ciega el sol que entra por la ventana la cortina.

 

Yo sobre un cuaderno anoto los textos

que cada uno se merece:

Los chatos: “Levi´s”.

Los punkis: “living room”.

Los freaks: “fiesta de la espuma loca”.

Los necios: “soy yo solo”.

Mamá: crianza.

 

En la montaña se ve la luz que roba

la atención de toda una ciudad enferma.

 

Nada va a reemplazar a esa luz ahí brillando

sobre nuestras cabezas.

 

Los obreros se fuerzan

no hacen lo que más les gusta

ejercen su minería artesanal por paga

los dueños del edificio dan la orden

de levantar una pila de veinte mil ladrillos nuevos.

 

Los obreros saben que su trabajo es prematuro

el edificio mañana será derrumbado

o desplazado por un gran centro comercial.

 

Aunque se esfuercen

en su labor no satisfacen los pedidos

del empleador.

“La altura del cielo sigue siendo inalcanzable”.

 

 “Nos han vendido un negocio podrido”

- piensa la dueña del último departamento

del edificio más alto de esta ciudad que no toca al sol -.

 

La tierra aún no está preparada para ser puesta al común

de toda la gente.

La revolución viene lenta.

La expropiación ha quedado a mitad de camino

y los vecinos son hostiles para ceder una porción de su terreno.

 

Yo me siento sobre el piso a pensar

que la distancia entre lo que es y lo que aparenta

se reduce a que

la apariencia es la teoría.

Lo que (se) es: la práctica.

 

En la primavera cada hoja ocupa su lugar para brotar.

Cada caricia se recibe con la comprensión del comienzo.

La petunia de casa vuelve a renacer después de un tiempo de amor.

 

Yo veo a mamá acariciar las hojas de la lechuga

y vuelvo la vista al sol en un día domingo.

Los pensamientos se pierden en el olor del alimento,

nada más que tener hambre.

 

La ciudad sigue siendo un laberinto claro,

ya no hay secretos.

Están los odiados

y los amados por muchos.

Esto Es Todo

En alusión a los sueños,

cada uno pare los suyos.

Nada de llantos.

 

La cabeza promulga 

la acción divulga / populariza.

 

Para ahorcar

con justa precisión

a todos los muertos

se usan las manos.

 

Matar a los pechos fríos

es un trabajo manual.

Se hace manualmente.

 

Las moscas bordean

todo lo que se pudre

y se llena de mierda

como la carne de los pendejos

que comen aire para inyectárselo en la cabeza.

El cerebro brotando en picada a lo posmoderno.

 

En alusión a la fuerza,

nadie es más fuerte

que su centro de gravedad.

El centro de su peso es su equilibrio para pelear.

 

Acicalo

así calo

en las cosas descuidadas cuidadosamente

prescindiendo de la bajeza de la velocidad posmoderna.

 

Cago.

Así incremento el excremento

para tirarlo

por donde vienen los pendejos alistados

que se alimentan

de la exclusividad privada de la educación garpada. 

 

Acicalo

acaricio las plantas,

les saco la mugre,

como si tocara el cuerpo de la mujer que amo.

Ese es el secreto que destierra la suciedad del cuerpo.

 

Aliso el terreno

en donde fue la explosión

del último pulimento a la pared.

Fusilo a la plaga urbana que sobra.

 

Desmantelo veo la historia

reviso repaso excavo las fosas.

Hay dos torres llenas de fuego

que bajaron Bagdad un 11 de algo.

 

En Córdoba hay nenes

que escriben para ser relucientes

e ingresar al hall de la nada iluminada.

Que bajan a las napas de la soledad

de la sola prosperidad pajera.

 

Se hacen historias

con parte de los órganos para hablar

- antes de quemarlos o tirarlos a la donación –

o se pone la mente en blanco

y se trabaja para la sucia voz mediática del puto interior.

 

En alusión a por qué escribo,

Esto Es Todo:

Porque el hijo de un albañil lea

y no se sienta escupido a la cara.  

 

Los Cautivos

Esclavos de los empresarios

los neo-periodistas fascistas

salidos de la Obispo Trejo y Sanabria

buscan distanciase lo más que puedan de Walsh.

Han hecho del oficio violento

una ley de radiodifusión de la dictadura.

 

Esclavos los posmodernos,

los nenes fríos que venden imagen

para acercarse a un arte de sala

se encierran en mostrarse como diferentes

en su igual forma vacía por dentro al resto

con el más hondo vacío existencial a cuestas.

 

Nenes de mami,

nenas de papi,

todos grandes hijos de la pinchila del general,

aunque no lo sepan

es un estigma que se lleva hasta la tumba.

Aunque les cueste creer viven en un país

de raíz anti-imperialista y peronista

aunque nos quieran desviar.

 

Esclavos,

los que se queman la cabeza

por encargo de su ego de diferenciarse

y se quedan tan desarmados

que no pueden combatir contra nada

por no tener manos ni acciones para desplegar

contra un enemigo concreto.

 

Saliva sudor semen orina,

todos puestos sobre la mesa

cuatro actos poéticos.

 

Sembrar dejar caer la semilla

plantar linchar secar la tierra

cortar las puntas secas

apuntalar las heridas con palos

delirar en funguicidas

sangrar suicidarse

todos los extremos de las plantas que no crecen al sol.

El encierro crea fuentes de frivolidades habitacionales.

 

Usar las manos para evitar la instancia de la amenaza

y matar, derrumbar todo lo que está hecho de mierda plástica.

Asesinar a los pechos fríos es un acto de justicia.

 

Que se entierren los esclavos

los snob, los raros, los freakys, los putos

que usan los espacios como el living de su casa burguesa.

 

No dilaten la precipitación de la agonía de su muerte,

vayan al piso a donde no llegan las balas

y recen aunque no crean,

la ciudad está en otra parte

y no sale a buscarlos

nadie los necesita

pero igual ustedes son de una paranoia de ser perseguidos

por gente organizada con bronca.

 

Son carne fácil de odiar.

Nadie los necesita.

No hacen nada por el resto.

¿Veneraste?

corrida

 

¿Sentiste la adrenalina de la cana corriéndote por la espalda

tirándote a mansalva con las balas de goma buscando carne de cañón?

 

¿Adoraste a los manifestantes enfatizados en crear una nueva justicia

una forma nueva de resistencia en donde la protesta resuena?

 

¿Viste desplazarse a la infantería como un infanzón

de hombres dispuestos a patearte el cráneo con toda la fuerza

de su borceguí si te encuentran tirado en el piso?

 

¿Fuiste de protesta porque ya pensabas que todo

estaba demasiado lleno de mierda como está hasta ahora?

 

¿Sentiste la corrida de los caballos

y las bombas de gases lacrimógenos

y las bombas hidrantes

que te marcan con el agua

como el escupitajo feroz de cien llamas encendidas

enfermas de los ganglios?

 

¿Arrojaste piedras sobre los cascos

de los cerdos azules llevándose a un compañero

entremedio de la represión?

 

¿Marchaste para evitar el aumento de los números del cospel,

de la inclusión social de las mayorías?

 

¿Tiraste vallas para escapar del encierro

de la limitación de la protesta social

cuanto tenías canas encima?

 

¿Te pintaste la cara de furia gritando desde el fondo del estómago

desgarrando la tempestiva voz de los marginados?

 

¿Lloraste del odio de no poder insultar a un hijo de puta,

tirarle huevos, piedras, mostrarle la pija,

para que te vea la cara

y se le quede clavada en los sueños de la conciencia?

 

¿Huiste cuando ya no pudiste hacer nada

por la calle marcada con sangre del omóplato

de tirar la cana por la espalda?

 

Todo eso es el peso de la resistencia.

 

El sostén de las cosas que se manifiestan.

 

El desequilibrio agónico de la desigualdad de la medición de fuerzas.

Días entre las cloacas de los plomeros

Hace días que muero entre la bosta de las cloacas de los plomeros.

No me baño y tomo agua del mismo vaso sucio de hace un mes.

 

La distancia entre la cama

y la computadora con el monitor en su protector de pantalla

es toda la distancia que he recorrido en estos días.

 

Hace una semana

hace siete putos días

me manejo desde el extrañamiento

el anhelo y la lectura.

Leo desnudo sobre el inodoro del baño

poemas que me ayudan a calmar

la agonía del dolor parasitario

de mirar la televisión.

 

Desde la locura cruda de no hacerme el loco

sino sentirme para el orto

te llamo porque te extraño

y estás lejos.

 

Quería decirte

que vivo en un país en donde la gente se quiere sola.

Cada uno es una gran panza

adorándose el centro.

 

Cada argentino es un miserable

que comercia la dignidad

sometiéndose a la esclavitud de las empresas,

aunque no seamos todos.

Cada argentino es un miserable

que come mierda

y la caga en la cara de otro.

 

Somos caminantes de la bosta al camino de la mierda

caminantes entre la bosta todo el tiempo.

Lo pienso desde arriba

desde la tapa del inodoro abierta

conteniendo mi culo entretenido

en soltar el sorete al vacío

en donde los dioses son negros.

 

Un amigo se fue a Estados Unidos

hace cuatro años,

lo encuentro en el chat

y recuerdo lo bueno que es que se haya ido

ese hijo de puta.

Encontró su hábitat – pienso -.

 

En esta tolvanera

no me lavo los dientes

mi aliento pudre la cara de un minero.

 

Hace días que me rasco las bolas

y el olor a pelo mojado por leche no deja de brotar.

 

Prendo la televisión

y me canso.

De todos los “panchos” de la clase media

hablando de la moralidad

de la  virgen.

 

La virgen ampara los crímenes de todos sus hijos.

Es el Gauchito Gil femenino.

La religión no se usa para la represión,

es el rito practicante previo al asalto.

 

Quiero más choris que tengan los huevos

de portar armas para pasar la calle

y cargarlas para plasmar la resistencia

en el intento del sustento del robo.

La locomoción de la violencia urbana

hará atender las urgencias de los pobres

o acabará con todos nuestros deseos.

 

Quiero que me quemen la espalda

sobre este sillón cuando miro la televisión.

Siento que en ese tiempo

es un buen momento para matarme

por no tener razones para estar vivo

perdiendo mi tiempo

frente a la programación de Clarín.

 

Que se quemen la ropa estos culiados, pienso,

mientras miró la televisión.

El nuevo contrato de la televisación del fútbol me deja contento,

sé que es una pija en el culo para Clarín.

 

Por el pueblo no han hecho nada,

ellos hablan de gente.

 

Quiero leer noticias

escritas por periodistas

que se hayan formado sin hacer locución

y hayan raspado sus gargantas

con el whisky malo de las noches

antes de mandarse al abasto.

 

Quiero leer noticias

escritas por periodistas

que se hayan comido

Operación Masacre.

 

Dos líneas

que vengan de pasar hambre

que vean que come la gente que no come,

la que no sale en TN.

 

Líneas de periodistas que coman

carne en la mañana durante el desayuno

de la crudeza existencial.

 

Afuera hay nenes que toman merca,

se meten la falopa en sus cuerpecitos,

suministrándose paco.

 

No se hagan los pelotudos.

Rompan con lo que no se puede sostener

lo que hay que terminar en esta ciudad

y el maldito mundo.

Yo voy con ustedes.

 

Después de toda la furia

me siento a cagar sobre un inodoro limpio

que se lleva la mierda.

Aprieto el botón y todo se va al otro lado del mundo de abajo.

Recuerdo que estoy sobre el inodoro

y me acuerdo de vos

y de la virtud que tienen los plomeros.

 

Al fin anoto:

Quiero poemas escritos por plomeros,

los plomeros son más importantes que Dios,

se llevan la bosta de las cañerías.

Papá no está solo

En mi familia, de herencia,

se ha levantado el incesante capricho

de querer sustentarse por los propios medios.

 

En casa papá perdió a su madre un jueves de julio.

Hacía frío y el sol no calentaba las manos al frotarlas.

Fuimos a despedir a mi abuela a los crematorios tres días después de muerta.

Desde ahí un fenómeno se ha producido.

Papá llora.

 

La vieja entró a la clínica con un malestar estomacal.

La pusieron a tomar pastillas y la internaron con un suero

que dilató su corazón ya ensanchado.

La verdadera razón por la cual la vieja había ido al médico.

Ninguno se dio cuenta de eso. Ninguno escuchó que le dolía el corazón.

 

Se despidió un miércoles de todos sus hijos.

 

“Voy a estar triste por mucho tiempo”

escribe por donde puede

sobre cualquier servilleta

que queda sucia

después de la cena

papá.

 

Mi padre es un tipo duro,

como Bruce Willis en Sin City, La Ciudad del Pecado.

Es duro como represa frenando agua.

Llora cuando ya no se puede aguantar.

 

Se levanta a las 4 de la mañana

para ir a su primer reparto del día.

Pasa por la panadería

a buscar el pan para el reparto doméstico.

Seis días a la semana papá trabaja

para poder materializar la subsistencia.

 

Al volver a la casa

domestica el uso de sus manos para hacer de comer.

Cría a sus hijos con la carne amansada por sus manos.

Aplasta la carne de los bifes

con un martillo de metal mientras fuma sus Marlboro.

Luego se acuesta para poder reponer las horas de sueño

que quita de su descanso nocturno.

 

Mi padre sale a la tarde por la ciudad y la traspasa.

En el segundo reparto del día

deja galletas en negocios fuera de la ciudad.

 

Mi padre es el embrión

de mi furia.

 

Es el embrión de una casa

titilante sobre las veredas

de un zona fina hecha de iceberg

cerca de las mil frivolidades del Cerro de las Rosas.

 

Si bien la Núñez no se ve de cerca

los vecinos piensan que están construyendo su riqueza

para acercarse a la avenida.

 

Nuestros vecinos no nos quieren.

Nuestros vecinos no nos hablan

No se hablan entre sí

No se hablan con la gente común.

Se desconocen y esconden su cara

detrás de la seguridad privada.

 

Nos miran para el orto tras sus ventanas

porque no pagamos la luz

y tiramos los ganchos.

 

Nuestros vecinos son de los que no comprenden

lo que es comprometerse al ponerse en el lugar

de otro tipo con más necesidades sin satisfacer.

No saben ponerse en el lugar de un ocupa.

 

A veces pienso que nunca vamos a salir

de rematar la agonía para llegar a fin de mes.

Eso me consuela:

sé que nunca seré un pequeño burgués.

 

Veo que algunos piensan

que estas historias no se cuentan

sobre la mesa de lo que creen literario

entonces me afilo las manos

para dejar notas sobre mi cuaderno

acerca de lo acontecido.

 

Entonces sigo engordando mi cuaderno

para escribir más historias de gente común

que no entra a las fiestas de fin de año

de los grandes eventos que organiza la provincia

en el Sheraton de Duarte Quirós.

 

De alguna forma nos vamos a meter.

Dice el pollo, Diego Alonso, en Okupas.

Miro la serie

y nueve años después sigue teniendo

la misma contundencia cruda.

Yo le digo lo mismo a papá:

“De alguna forma nos vamos a meter”

Mientras que lo encuentro sumergido en la tristeza

más profunda.

 

De alguna manera nos vamos a meter,

como sea.

 

Papá llora por segunda vez en el día

y todos sabemos que esto

es demasiado para Bruce Willis.

Papá llora por segunda vez en su vida.

La primera fue cuando se dio cuenta

de que su hijo podía escribir.

 

Papá ha aprendido a hacerse más fuerte.

Ha pasado siempre por las enseñanzas de la calle.

Ha pasado por la fe ciega del comerciante no estafador.

Ha perdido a su madre un jueves de julio.

 

Ahora sabe que después de la primera muerte

queda la segunda por delante.

La consigna sigue siendo la misma,

no perder a sus hijos

mantener alta a su defensa.

 

Como conclusión nos deja mensajes anotados

en la mañana colgando de la mesa de luz

para largarnos al día:

 

Hasta que no nos entierren de alguna forma nos vamos a meter.

 

Papá defiende a sus hijos

para que se queden parados y peleando

sabiendo que falta mucho por hacer.

 

Defiende a sus hijos

para que se queden a su lado a hacerle compañía

en la agonía de la pérdida

sabe que no quiere más muertes pronto

aunque la vida sea esta,

la misma perra hija de puta

que mata a Bruce Willis lejos de Hollywood.

Mucha Cap

Cap patrulleros

 

Mucho Cap

mucha yuta mucho rati

mucho cobani con gatillo fácil

mucho de oculto

mucho que no sale a la luz.

 

Afuera la Cap

recorre las calles del centro

viendo a quien alzar

viendo a quien llevarse

meterle sus palos

su averiguación de antecedentes

sus detenciones compulsivas

su tolerancia cero.

 

La represión policial en Córdoba

sale a la calle en móviles

pintados de negro y rojo.

 

Un CAP

Un patrullero con dos yutas

se detiene a maltratar a dos pibes

por pedido de una nena

hija de la Sociedad Rural.

 

Afuera amor hay dos pibes

sobre un patrullero. Hay dos pibes sobre la CAP

esperando que la ciudad reaccione

esperando que la ciudad mueva sus huevos

los ponga sobre la mesa

vaya a salvarlos.

 

Mientras tanto la nena del buzo

llama a su padre abogado por su Nokia 8328

a que venga a iniciar las acciones

para meter presos a esos dos negros de mierda en cana.

 

Los dos pibes replican agachan la cabeza separan las piernas rezan

esperan a que la ciudad reaccione

que cierre su ojo vigilante que calla / que vaya en otro sentido

que mueva su ojo

críe uno nuevo.

 

Hay dos pibes que llevan en el rostro

la portación de cara,

el deleite de la mirada policial

los enfrentamientos no resueltos de la brecha argentina.

 

Debajo de la cap hay dos ratas reventadas

que llevan el olor de la ciudad

dos ratas al volante de una CAP

dos ratis al volante,

sobre los asientos traseros cercados como jaulas

se ve a dos menores

asustados

porque les tocó ser deloque

no puede entrar

deloque pierde

deloque no entra

a la concha de tu hermana.

 

El miedo de esa nena

el vacío de instrucción de esa nena

es el miedo a la inseguridad

de las cuadrillas de la clase alta y media.

 

Dentro del Cap

los choris detenidos porque pintó

porque sí

están asustados

porque les tocó ser negros de mierda

ante la seguridad del kei kei kei.

 

La mitad de la ciudad

no va a salir a la calle por menos de cien pesos

la mitad de la ciudad no va a salir a la calle

por esos menores no va a reaccionar

La mitad de la ciudad muere, pide matar,

muere tirando la baba de labiar la pena de muerte

la mitad de la ciudad.

 

La mitad de la gente se está emperrando

en pedir pena de muerte,

bajar la edad de imputabilidad,

promover el gatillo fácil, armarse,

expandir la ley de merodeo.

 

La ley reaccionaria de matar a todos los negros.

 

Alegrado

Alegrado,

siempre sudando

siempre empecinado en vencer en golpear

alcanzar las velocidades del combate

puño por puño

desde el movimiento

desde los rincones extremos del olor a chivo sucio

del sudor andando

susurrando, siempre,

con el derrame del olor de sacarse piel raspando el cuerpo,

susurrando, siempre,

en el cuerpo a cuerpo, susurrando,

así hay más de vos en el cruce.

Feroz contra el mundo

para penetrar en los vientres de la imbecilidad

y parirle un hijo / nuevo.

Salir a enfrentar.

 

Aunque vuelquen los containers de Crese

con su basura renovada sobre nuestras caras

aunque a veces las calles se replieguen y se expandan

para ver pasar a esa manada de manifestantes

money (many) gestantes 

con sus platos finos sus “utensilios” de cocina para la comida

que fabrica “su” doméstica mujer enajenada

recién ahora blanqueada por este gobierno nacional

esa manada de manifestantes como bestias

con sus platos finos sus “utensilios” de cocina para la comida

que hacen sonar con sus soniditos de clase

Aunque a veces vuelquen los depósitos de la morgue

con las autopsias de la mugre que ya no se soporta

en la Casa de Gobierno Provincial

con los cuerpos que ya no pueden estar encerrados

deseosos de salir a contaminar la calle

y nos tiren las Caps en la espalda sobre el lomo

cuando vamos porque no suban el cospel,

Saliendo a enfrentar me declaro alegrado.

 

Saliendo a enfrentar

Ambientando

desde los paseos desde no quedarnos quietos

manteniendo los hilos de la belleza que vale

las piernas de las mujeres desnudas

contrabandeando el alcohol entre los días de semana

contrayendo la repulsión

la nausea vomitiva

para fortalecer la alegría del rostro

con una sonrisa que valga

con una sonrisa que explote porque hay qué comer

que cuente que multiplique

que cuente multitud / destape

que cuente situaciones de calle

de la gente que la ocupa a diario

no por los diarios de titulares paranoicos,

esos manifestantes que salen

cuando les han tocado su capital ahorrado

a costa de la plusvalía que levantaron sus asalariados

sometidos a las peores condiciones laborables de explotación.

 

Esta es la situación

que conste:

a ningún pobre le agarró el corralito.

No Sabemos De Qué Estamos Hechos

No sabemos por qué

estamos escribiendo.

No sabemos lo que duele.

No tenemos palabra.

 

Ni siquiera una sonrisa

por compartir un puto libro de algo.

 

No sabemos lo que significa todo esto.

Qué perdimos qué jugamos qué no apostamos.

 

No sabemos lo que son los finales los desiertos

los destierros los silencios los gritos

las líneas de los poetas dolidos acalladas.

 

Los poetas que dicen cosas, ahora

¿Callarán o se darán a matarse?

Quién va a matar a Susana Giménez

Quién va a matar a Tinelli

Quién va a matar a Mirta Legrand

la empleada de Francisco De Narváez.

  

Hoy el día fue una compleja mierda:

falté a visitarte,

falté al encuentro de mis compañeros literarios,

hablé de política con gente de más de 60 años,

hablé con pendejos de más de 60 años.

 

¿Todo es de encierro?

¿Ponemos una bomba?

¿Nos jugamos los últimos tiros?

¿Desenfrenamos el llanto?

¿Desnutrimos los pedidos?

 

¿Ahora entendemos lo que es quemarse?

¿Ahora se ve por qué era todo?

 

Algunas ratas escondidas

decían que las Grandes ideas

estaban muertas

y corrían detrás de la guita

mientras armaban

a las Fuerzas Represivas

a través de la televisión.

 

Este país es demasiado grande

aún puede aumentar

la superpoblación de gorilas.

 

Hoy estoy cagado

no mido la distancia

se me cruzó por la puta cabeza

qué pasa si ya no tenemos más nada que decir.

Qué pasa si nos damos cuenta

de que todo este tiempo

estuvimos al pedo.

 

¿Vale perder otro criadero de vidas?

¿Cuántos tipos mueren hasta parar una idea?

 

Podríamos haber cogido en la cama mil vueltas

bailado en el piso

tocado más

mirado a los ojos sabiendo que era la definitiva

abrazarnos siempre haciendo silencio

tirarnos poemas a la cara. Escribir para vivir.

Podríamos haber escrito para vivir.

 

No sabemos lo que somos

hasta que viene la guerra.

Quién levanta bandera blanca

quién la cabeza

quién se sube a las terrazas a mirar por la mirilla

para ver a quién matar

quién delata

quién es fácil

quiénes se entregan

quién entrena la resistencia

quiénes se esconden

tras las cortinas de las ventanas de casa

para no meterse en problemas

mientras afuera sigue cayendo gente.

El músculo recibe entrenamientos

A mi abuela,

que la dejó en banda el corazón.

 

  

El corazón es complicado. Se alimenta todos los días.

Se riega como a las plantas. Se le habla.

Se lo saca al sol. Se lo cubre del frío.

Puede morirse en el cambio de estación,

en eso también es como las plantas.

 

El corazón es complicado. Se alimenta todos los días.

Se ejercita todos los días.

Cuando se olvida eso

se empieza a precarizar la permanencia.

Se limita la existencia.

Se precariza la experiencia. Se mezquina el fortalecimiento.

 

Cualquier campeón que no tenga corazón

Nunca va a rociar sus puños con el sudor del rival mordiendo la lona

Nunca va a poder subirse al ring para llevarse todo por delante

Nunca va a sostener el título del mundo

Pelear para defender la comida de sus hijos

Durar los 12 rounds

Nunca va a conservar la corona levantar el cinto

recibir la consagración del encanto.  La alegría exaltada del pulso. 

 

1) Debilitar la rebeldía.

2) Encerrar todo en un cuarto de cuatro por cuatro.

3) Frotar con átomo para calmar el dolor.

Medidas extremas de la derrota.

 

En el resplandor de la eternidad nadie espera por la muerte.

En el resplandor de los pisos los viejos saben cuanto les queda de luz.

 

Repasa

tres veces al día por lo menos:

“el que tiene un músculo sangriento

debe ejercitarlo desde adentro”.  

 

El corazón se cría

a base de fragmentos de películas fotográficas de rounds.

De rollos de cintas retratando la senda del púgil.

A base de 15 kilómetros por día de cintas recorridas y 100 sogas saltadas.

 

La emulsión que supera la mera tarea cría al corazón.

 

Cada corazón es el puño de un boxeador sin guantes en entrenamiento.

Antes De Llorarte Yo Voy A Mover El Cuerpo

Llevo tu amor como el trajinar violento

de las zapatillas molidas por las piedras

en el escape del robo.

Despiadado y vivo, llevo tu amor.

 

Antes de que te fueras

tomaba mis putas cervezas

como en un descanso burgués

esperando la cena. Fumaba dos cigarrillos negros como viendo

correr el dibujo del humo. Traspasa con mis cosas

entre la leve acústica del viento del invierno sin pesar afuera.

 

Antes de que te fueras

miraba por la ventana

y me parecía que el hombre que no posara sus ojos para el afuera

no entendería lo que era lo hermoso de lo hermoso,

disparar sobre los ojos contra el hueco de las cosas

contra el hueco de la tierra.

 

Antes de que te fueras no te necesitaba

y salía de la casa a tomar aire

a registrar las palizas que se come la gente en la calle

para denunciarlas  

para amenizarlas mostrando las debilidades de las bestias

salía de la casa

a amortizar mis deudas sociales

para volver cansado a la noche de dar vueltas

a taparme con vos

tirarme sobre tu cuerpo

agarrarme a tus manos y al muro

dormir como si no hubiese visto nada de ese terrorismo de estado contemporáneo

dormir en la franja etárea de tu uso

no dándome cuenta

pensándolo como cotidiano.

 

Antes de que te fueras

yo escribía al lado tuyo

mientras vos acomodabas las hojas expulsadas que salían

de teclear con enfermad la máquina.

 

Antes de que te fueras agilizaba los dedos

dale que dale al golpeteo de la escritura

no dándome cuenta, no notando

de que vos has sido de todo todo este tiempo.

 

Antes de que te fueras

antes de que cruzaras el umbral de la puerta

no estaba en esta tierra de rabia

de manos estrelladas contra las grietas de la pared húmeda

desde la oscuridad paulatina.

 

Antes de que te fueras

ensuciamos el colchón varias veces

desatamos la fertilidad de la selva

lo llenamos de peces y borracheras

de hedores de pijas sucias y conchas abiertas

nos crucificábamos contra las cuerdas

y nos derrotamos en las brazadas cubiertas de polvo.

 

Antes de que te fueras parecía que todo iba a durar mucho.

Que nada iba a derrumbarnos. Que íbamos a estar hechos de eternidad.

Antes de que tomara dimensión el abandono

cuando las sonrisas eran todas

cuando las bandadas de mantas jaurías textiles por rajar

cuando el equilibrio como hastío la inexistencia.

 

Antes de que te vayas

Antes de que me dejes solo tocándome entre videos pornográficos

comiendo de frente a un plato vacío

Antes de que te apagues de a poco o nos extingamos como esquirlas caídas de un arma

antes de que me dejes con todo / sin nada

antes de que te tomes el palo / sola / con otro, con más constancia para no flaquear.

 

Antes de que te vayas

por haber cerrado la boca cuando querías canciones despiertas

por haber cerrado el contagio de las dicciones

cuando querías melodías tarareadas desde las entrañas en la mañana al despertar,

por haber torturado tu espera de satisfacer urgencias;

yo voy a mover el culo

los engranajes del pequeño mundo que nos pertenece.

Me voy a poner en movimiento:

Preparo cosas como estas,

el valor de decirte a la cara lo que me raspas en el pecho,

por si pensás dejarme solo cruzando la existencia.

No todo hay que probar porque “nada se pierde”

 

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No salgo con minas que llevan botas hasta las rodillas.

Para ponerlas en bolas es un quilombo. Son unas histéricas.

 

No todo se prueba probando / no todo se aprueba probando.

 

A veces me gustaría

que pensaran eso,

que eso pasara, que piensen que nada se pierde,

para darnos la chance

y fomenten eso de que hay que probar

y prueben de esta.

 

Si me prueban el pito

no lo sueltan más.

No porque sea rico ni grande.

Si me lo prueban no me lo sueltan más.

Porque el glande se mueve como bailando regatones

para que mojes

porque el glande se mueve como para que lo quiera

tu vieja

que de trayectoria tiene mil pinchilas bajadas.

 

El glande se mueve como la punta de un tronco

que te raspa la pared

y te toca los puntos que pocos saben Isabel. Vos sabés

que ahí la pija se vuelve / dulce derrota.

Ahí mi chota es un santo.

 

Vos sabés que no hay que probar todo

para aprobar.

 

Dejame que te muestre como te puedo ensuciar los dientes.

Dejame que te muestre

hasta donde podemos llegar

y de lo probado hagamos un vicio. Pero no probemos todo.

Aunque nunca hayamos

chupado la pija de un nene de derecha

hay cosas que es mejor rechazar y no probar / nunca.

Que ellos prueben de la nuestra, que no la largan más, “Isa”.

Putos Los Poetas

Voy a escribir

como para que escuchen

los poetas sordos de Córdoba,

por empezar por alguien,

como para que escuchen los reaccionarios

odiando mis palabras.

 

Voy a escribir para no pasar por alto los insultos

que te merecés en la cara hijo de puta.

 

Voy a escribirte como en un poema

sólo cuando te considere poema, poeta.

 

Te considero poeta si pateas penales

para definir finales de campeonatos del barrio

en donde no te salva el alambrado.

Te considero poeta si hacés mucho

de lo que no hace nadie por cambiar algo del todo.

Te considero poeta

si pudiste conciliar los versos con los verbos

que pegan en la cara y abren el pecho

y las sílabas con las lenguas

que lamen las vaginas en un día menstrual.

 

Te considero poeta si mantenés tu ego fuera del área de ataque

si mantenés el ritmo para decir todo desde las palabras

que pisan el suelo y pesan desde el centro de gravedad

si no hacen sapos en el agua

salpicando gotitas que mueren luego del salto.

 

Putos los poetas que no juegan con armas en las manos

putos los poetas que juegan

con sus deditos a crear florcitas en días de destrozos

putos poetas los que dicen que lo hermoso

es temerle a la calle

y se encierran a ver pasar los días en un cine club municipal.

 

Putos los poetas que no levantan la cabeza

que hablan mal de los gobiernos populares.

Putos poetas los que usan la mancuerna

para agilizar la muñeca para dar cuerda a su caja musical de cristal.

 

Escribiendo como en una maratón

imagino que la meta

es terminar con los miedos.

 

Terminar con los miedos sería acabar

con los cuidados que se tiene de lo que no se tiene que tener cuidado.

 

¡Quémense la ropa manga de hijos de puta!

¡Córdoba quiere otros poetas!

Mis Condiciones De Producción

Así produzco,

estas son mis condiciones de producción:

un parlante con Calle 13 de fondo

un par de discursos de Cristina sonando por Cadena Nacional

las lecturas previas de Cuarteto Bolche

mirar

mirar de reojo

hasta tomar la decisión de dejar de hacer carta a la población

y arrojar las bombas molotov que posan al pie de la computadora.

 

Mis circunstancias son:

escribir como en un discurso / la preparación de un elemento

un enredo de cables una demora

para la concreción de un explosivo

una espera para que no desespere mi mente

que explota

por el alrededor. Que explota

por ver la cara

de los afiliados de la Unión Cívica Radical. Pendejo de la Franja Morada.

 

Mis circunstancias son escribir sin esperar hermosuras

más que otro mundo otro futuro distinto, la resurrección K,

un beso, tuyo,

un poco de agua que te quepa en las manos,

porque todo es de mucho trabajo,

todo es de una maldición de todo el tiempo tener que pelear

por los salvatajes por el socialismo de la abundancia.

Todo es de mucho trabajo,

lleva de esa prepotencia de la que habló Arlt.

 

Así produzco: escuchando a “La Mona en el Sargento Cabral

leyendo política de lucha de clases de combate

metiéndome en historias de favelas de villas de Ciudad de Mis Sueños

de nuestros guetos no deseados no pedidos

escuchando historias de Villa La Maternidad

resistiendo desalojos

conteniéndome los dedos

para no arrojar los puños contra el monitor

y pensar que esto no sirve de nada.

 

Mis condiciones de producción

son volver de dar apoyo escolar de Granja de Funes Dos

y preparar la lista de necesidades de esa gente

para tirárselas en la cara al Gobierno Provincial

para tirársela en la cara a todos los idiotas que se creen

que la gente vota por un choripan.

 

Mis condiciones de producción,

mis circunstancias,

son abrirme el pecho lo más que pueda

con una trincheta de uno de los niños de esas aulas

dejar que pase el cutter y deje marcas.

Cargar conmigo un par de cicatrices

que cuenten relatos de barrios en donde los carreros estacionan sus carros

al final del trabajo

que cuenten que no soy un hijo de puta

encerrado en un isla solo con su tesoro.

Mis condiciones de producción

son lo que ve mi escritura. Son este plato que invito.

 

Tapan mi lado instintivo / lo exaltan

son un baño a mi rebaño una contención un bombardeo.

Una bolsa de arena esperando en el gimnasio para ser sacudida con furia.

Estas son mis condiciones de producción:

No tragarme ninguna mierda. Escribir desde la tierra.

Boludos sin Independencia hacia el bicentenario

 SM

 

Boludos agotadores de barbijos que compran como pan.

Boludos votadores que eligieron a De Narváez por su baile de regatón en Show Match.

Boludos apestados por falta de ideologías

pandemias del cerebro

pandemia de cerdos lucradores de paranoias televisivas.

 

Amantes huecos empedernidos en fugacidades

boludos posmodernos

desfragmentadores

segmentadores

consumistas del tiempo en este instante.

 

Gritos auxiliares desde Honduras tapados enterrados

por esta reproducción del porcentaje de boludos mundiales.

Boludos que nos cagan la vida

nos cagan el fútbol, el amor,

el sexo, la comida.

 

Boludos de meadas olímpicas

de bastardeos incesantes

deseosos de estropear toda primavera.

 

Boludos y más boludos hinchas de Argentina

en la final del 90 / comienzo menemista.

 

Arrogantes amadores de la chabacanería

del sufragio universal de la estupidez media.

 

Boludos desolados abandonados por una mina.

Mujeres inteligentes con repelentes poderes contra potenciales peligros

de reproducción del género del andamiaje selvático de los boludos.

 

Boludos que no se acaban / boludos que se autoalaban.   

Boludos de estrechas cabezas

Boludos con estudios universitarios

Boludos abogados cuervos preparados para acabar

con el “escándalo” de las ferias clandestinas de la calle

condenadas por las dictaduras de las leyes legislativas burguesas.

 

Boludos atormentándonos con su estupidez mundana

Boludos que atentan desde su desidia al fusilamiento de la democracia

a manos de gorilas / a manos de la Derecha.

 

Boludos alegres que se cagan en la gente.

 

Boludos dependentistas

odiadores de la patria

odiadores de la resistencia

con anhelos europeos

de ansiadas visitas alemanas

supeditadas al führer.

Boludos comunes

atentos centinelas del mayor grado del boludeo constante.

 

Boludos que no se acabaran nunca,

Boludos que no se acaban,

que no se acabarán nunca

más que en sus propias manos chorreadas

desoladas absortas después de una paja.

El Domingo Huracán, Aunque Pierda

LaFigura

 

El domingo, jugó Huracán.

 

En el bar la gente se acumulaba tras las cervezas

y el humo de los cigarrillos para ver al equipo de Cappa.

Muchos de los tipos que estábamos ahí

nunca habíamos ido a hinchar por otro club que no fuese el nuestro

muchos de los tipos que estábamos ahí nunca habíamos ido

a hinchar por Huracán.

En algún punto todos estábamos ahí por Cappa.

Huracán era el equipo, Cappa la idea que defender y disfrutar.

Se trataba de eso, disfrutar de la concreción de una idea colectiva.

 

Ángel Cappa fue técnico campeón con Valdano del Real Madrid de España

en una liga en la que aquel equipo desplegó sobre el campo de juego

una revolución. Lo que podría ser equiparable a ver hoy al Barcelona.

Cappa fue el alumno primogénito de Menotti. Menotti alguna vez dirigió Barcelona.

 

Para los que no entienden nada de fútbol,

esto, es la defensa de una escuela de pensamiento.

Todos los que estábamos ahí en aquel bar,

estábamos defendiendo lo que pensábamos

como en una revuelta.

 

Como me dijo mi amigo el Nico

parece que las cosas lindas cuestan más

parece que las ideas grandes están destinadas a perder muchas veces.

Dos derrotas en dos domingos consecutivos

y yo que me salí con el alma desgarbada y amargada del bar

y con la bronca a punto de soltarse junto con el humo del pucho.

 

En el bar había un solo hincha de Vélez

que estaba con sus hijos

los cuales por supeditación

no respondían a Huracán,

pero los ojos de esos nenes,

los ojos de esos nenes, cómo cambiaban,

se les ponían bien chispeantes del brillo

cuando Pastore y De Federico hacían correr la pelota de gamba a gamba.

El papá gritó el gol de Vélez como en un odio demasiado grande

la alegría la dejó para sus hijos

que reían por un caño del flaquito Pastore – ex jugador de la T -

a un jugador del team de Liniers. Una apilada de Matías De Federico.

 

Por primera vez vos me acompañaste a ver un partido de fulbo.

Fue hermoso verte hacerme el aguante.

Notaste que me tenso,

que me paro como en la cancha

que fumo dos puchos por segundo

que dirijo el partido; “juegue, juegue”.

Por primera vez me acompañaste

a ver lo que me va en esto.

Entendiste por qué

aquella vez odié tanto a la hinchada rival festejando en la esquina

de Vélez Sarsfield y el bulevar cuando nos fuimos al descenso.

Entendiste por qué odié tanto hace un par de semanas

la casa rosada que está sobre la misma puta esquina

pero de la mano del frente.

 

En el bar no éramos demasiados

habremos sido 20.

19 de Huracán uno de Vélez

sin contar a los mozos hinchas de la propina

y al dueño del bar de la lluvia con piedras

que alargó la estadía en su condominio

y nosotros juntando las monedas para otra cerveza.

 

En el bar un domingo

perdimos nuevamente,

esta vez por lo menos teníamos cervezas.

 

Perdimos, porque ayer,

cuando la hinchada de Vélez crujía

por ese gol de mala muerte

sucio por donde se lo mire

por el botín de Larrivey no sólo hundido en Monzón

sino en todo el corazón de la tribuna popular de Huracán

como una maleza del propio huerto

cuando escondían las pelotas faltando pocos minutos

cuando la gente de la platea baja se encargaba de putear a Huracán

de aplaudir al árbitro por sus fallas

festejaban

porque todo va a seguir como está. Con las mismas consagraciones.

Las mismas consignas, las mismas condenas. Nada nuevo bajo el sol.

 

Vimos nuevamente a un campeón más del montón.

Masticamos impotencia.

Nadie dirá que este Vélez ha sido el gran equipo de este torneo.

Salvo Fernando Niembro

el “Bambino” Pons

un punto más en esta desgracia.

Las voces de la derecha que se siguen reproduciendo.

Niembro y Pons que morían de la euforia cuando Estados Unidos le ganaba

dos a cero a Brasil en la Copa Confederaciones

por esa cuestión de hacer valer la mezquindad de preservar / conservar.

Hasta Niembro se dio el permisito

de decir entre medio de la baba de Miami

“ese amor propio que tienen los americanos

que vemos en las películas, esa fuerza”.

 

Otra vez perdimos ante el dinero amor.

Otra vez nos ganó la guita.

Igual vamos a seguir yendo por estas ideas fuertes de un futuro

en el que todos jueguen. O como diría Ángel:

la participación de todos los jugadores durante todo el tiempo.

Todo el mundo participando en la elaboración.

La participación de todos todo el tiempo.

 

La política es como el fútbol.

Están los planteos conservadores

los futuristas robotizados europeos

los revolucionarios populares

los Cappa, los Cruyff: el fútbol total. El socialismo hecho deporte.

Estos sistemas de juego son los que no abundan. Los que hoy no hay.

Estos sistemas de Gobierno que perdieron el domingo son los que hoy no hay,

los que no abundan.

 

Cappa dijo del delantero centro “es una referencia, una referencia para los defensores,

yo quiero jugadores que se muevan, que creen espacios,

yo quiero un juego colectivo

en donde la “figura” sea el equipo”.

Por eso tantas veces en este torneo,

decidió llevar a cabo el cambio de Nieto por el Chavista González,

para quitar referencia y proponer estocada final de conjunto.

En un equipo de Cappa hasta el 2 puede atacar.

En un equipo de Cappa todos los jugadores menos uno han hecho al menos un gol.

 

Un gol con infracción al arquero no me va a hacer cambiar de parecer.

 

El que propone corre riesgos,

el que espera que las cosas le sucedan

concreta eso que no buscó como un regalo, no como una consecuencia de trabajo.

Así el fútbol como la política.

 

Como dijo nuestra presidenta parece que acá hay que seguir los manuales

y no tocar nada, no hay que cambiar nada

porque alguno se puede molestar.

 

Aquella tarde, de domingo también, el día en que perdimos las elecciones legislativas,

Niembro y Pons se encargaban de elogiar las corridas de aquellos

11 yanquis como el camino a seguir;

“cómo corre este equipo, ¡qué equipo, qué equipo!”.

 

Nosotros sabemos que nuestra manera

ha dejado de ser la presidenciable

ha dejado mucho cuerpo y conseguido poco reconocimiento. 

Porque vivimos en un país de hombres errantes.

 

Nosotros sabemos que Huracán ha dejado todo

y ha conseguido más que un torneo de fulbo que perdió.

En la memoria emotiva

este equipo ya hizo lo suyo. A mis sobrinos

yo les voy a contar de este Huracán de Cappa,

no de este Vélez de cuatro refuerzos de 30 millones. 

 

Nosotros apegados los dos

apostando por el juego

porque los días vengan como este Huracán de domingo

aunque hayamos caído.

 

Hay pequeños huecos en los días

como brotes nuevos

que nos dan de comer.

Hay detrás de cada idea de estos hombres

una grandeza que no veo en otros lados.

La grandeza viene de la mano de grandes hombres como estos.

 

El fútbol sigue estando ahí,

en los pies de los tipos que cuidan la pelota.

El domingo Huracán, aunque duela.

 

El futuro del fútbol está en el pasado, dice Ángel Cappa.

El futuro del mundo está en un gol.

Está cerca de la red del fondo del arco

de donde ataque Huracán.

Yeila

Jessica Cabrera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A la gente del IPV

 

Lo que no se conoce es todo lo que queda de incierto.

La progresión es una necesidad que pocos

llevan a cabo sin caer en la peor forma.

 

De perfil hay dos caras.

Esta es mi cara,

la pongo.

Esta es mi cara

un costado de un perfil.

No obedece a parámetros

de guerras de poemas

obedece

a aquel patio

con el equipo de música al palo

de fondo amenizando

la garganta

de los labios tuyos

sobre el sonido que va por todas partes

con tu cuarteto tarareado.

 

Sos de un barrio

al que los remiseros le temen / no entran.

“Apurate que no se puede estar mucho acá”

_ confiá un poco en la gente loco. – le digo -.

 

Todo el viaje me trajo como un pelotudo

evitando llegar detrás del puente

donde la tierra marca cómo se sigue.

Y ahora intenta prepararse para el escape

porque siente el temor

como un peso / como una de sus gotas

mojándole la espalda hasta la línea baja curva de su surco.

Su orto temblado se moja.

Siente temor de los pibes jugando con sevillanas al blanco.

 

Ella es de un barrio

en donde los cachetazos de mamá

son el mejor cuaderno de caligrafía.

 

Yeila canta

y yo bebo despacio,

debo comer los labios de la mujer que amo,

ese es mi compromiso del mañana político. 

 

Sobre la música al palo

de los fondos del patio

tu voz ameniza

detrás de la puerta de calle

el tun-tun de disparos

marca el tiempo en donde estamos.

 

“Vos visitame seguido

y vas a ver lo que puedo hacer por vos”.

El campeón le cree a su entrenador,

nosotros, a las mujeres que dicen esas cosas,

las visitamos seguido. Los dos tenemos la misma fe,

el campeón y nosotros que perdemos.

 

Me invitan a una pelea de box

en el club municipal de bochas del barrio

con un ring de cuerdas aflojadas.

El combate es duro. Los guantazos se sienten

como el sonido de los payasos del circo

pero estos van en serio. Cae sangre.

 

Ese día, esto es todo lo que llevo puesto:

el tarareo de unos labios, tus labios,

el tarareo de un vientre, tu vientre,

sobre el peluson of milk de mi pupo agitado.

Eso es todo lo que he decidido dejar.

 

(me anoto) Dejar:

Un par de poemas anotados que hablen de la resistencia.

Un par de poemas anotados que te nombren.

El criadero de nombres para grandes hombres boxeadores

que asuman la patria levantada,

que no escuchen las radios no vean la televisión

que peleen poniendo la cara.

 

Un par de poemas anotados que hablen de convicción.

Un par de poemas anotados que hablen de convencimiento.

Practicar contra la pared solo, con los puños, entrenar.

Escribir en las paredes del gimnasio No Tracionar.

Un par de poemas anotados que hablen de arrinconar contra las cuerdas.

De no traicionar. No traicionar nunca / No traicionar.

 

Los míos y los tuyos

tienen en común dos cosas;

se miran a los ojos

para saber que hay

se pierden en la gente

cuando todo marcha bien.

 

Con cuarteto de fondo tarareado

vamos retirándonos de la velada del cuadrilátero de aquella noche y al futuro

amenizando nuestra partida sin venta, sin traición,

ambientando al por mayor

lo que pinta en los cuerpos populares enfiestados de la periferia.   

Nenas De Buzos GAP

 

Nenas de buzos GAP y pañuelos hippies

de groupies seguidoras de bandas alternas

de alter-egos de unos pocos peces sin agua.

 

Nenas con jeans chupines y Caniches Toys con vestuario

lustrados peludos pequeños de rulos minúsculos

vestidos de blanco.

 

Nenas con camisa Kosiuko y bolsos

multicolores expandidos para llevar

la ropa de marca.

 

Nenas amigas de la soja de los hoteles

de los edificios lujosos de las vacaciones en Las Leñas

con plata trasnacional de papá.

 

Nenas de Nueva Córdoba. Nenas de cabezas locas de ecos,

de cráneos vacíos.

 

Perras con ombligos de gimnasio

con ausencia de pinchilas de obrero

- de sexo -

con mucho histeriqueo en vidriera accesible

inaccesible sus vientres albergadores de futuros nenes de mamá.

 

Nenas protegidas por los canas. Putas caras

que piden tarjeta Golden para pasar la noche.

 

Nenas, alguna que otra rescatable

rascándose la panza

mirando la televisión

con las piernas descalzas

y la cintura carnal y preparada para la supervivencia.

Excepción de paisaje de pasarela circular.

 

Chetas excitadas por un primer reggae en el Abasto.

Chetas nenas inundando las peluquerías por dreadlocks

Invadiendo sus cuellos de bijou con símbolos de paz.

 

Nenas de Jardín Espinoza.

De la Rafahel Núnez.

De Urca Anexo. Del Cerro de las Rosas.

 

Pequeñas niñas cuidadas por herencia.

Presa de depravados chicos de barrio con técnica labial.

 

Nenas con buzos GAP agudizando la distancia

entre ellas y el resto del mundo.

Nenas que nunca entendieron nada.

Pendejas taradas que no se tocan.

 

Nenas de carreras que garpan

deseosas de sentir el contorno de un pija cierta.

 

Nenas cabezas huecas que votarán lo que les diga su papi

que paga el depto.

 

Nenas, que serán mujeres de viejas como Mirtha Legrand.

MI Voto Cantado

BRAZIL/

Fuimos intelectuales. Fuimos lectores previstos.

Fuimos chicos que leían Bretón.

Pensábamos que ahí se cambiaba el mundo.

Ahí, el mundo, era un huevo. Nos chupaba un huevo.

 

Chupábamos alcohol. Emborrachábamos. Fumábamos de todo.

Chupábamos alguna mujer de vez en cuando entre las piernas

con suerte cuando no digeríamos las palabras

y soltábamos los cuerpos repletos del alcohol.

 

Fuimos del Firmamento,

nos creímos en el cielo.

Fuimos de pequeños,

chicos que miraban los carteles

en la puerta de las salas de los Hoyts

a las estrellas de Hollywood

y decían God (Dios), así de visible es la fama.

Así de alta.

Mientras mirábamos al famoso que posaba entre medio

de las dos mujeres altas gringas de muslos culos duros contorneados.

 

Ahora escribo sobre las paredes del baño

en un cuaderno Rivadavia

- mi hermana usa la computadora para chatear,

seguro quiere coger con alguien más que su novio -.

 

Fuimos chicos con relieves.

Fuimos lectores de situaciones reales

de coyunturales episodios.

Fuimos votantes.

Fuimos elegibles. Las chicas nos cogieron.

Electores. Y elegimos arrepentimientos.

 

Fuimos de esos a los que no dejan entrar.

Fuimos de ojotas en verano varias veces

a visitar a tu tía Marta a su casa con la toalla en

la mano. En su baño nos masturbábamos.

Tu tía era un encanto, nos prestaba las tetas.

 

Fuimos cactus encerrados en el botánico

del barrio nuevo sin luz.

Fuimos chicos que leímos Sartre:

Los surrealistas son Nihilistas de salón, nenes de papá

Fuimos ahí a tirar a Bretón sobre la tierra

y a pisar sus libros con las zapatillas blancas

que conseguimos en el Centro Vecinal.

 

Fuimos halcones de alas cortadas

y garras mojadas sin punta.

Fuimos borrachos. Ebrios tirados.

Tiranos sin rumbo. Espantosos nenes

que creían jugar con algo fuerte entre los dedos

y sentimos temor de primer droga

primer polvo, primer sexo, culo invicto.

Fuimos de todo antes de ser los que somos:

Peronistas de Izquierda Revolucionarios / Populares Nacionales

Redistribuidores de la Riqueza

Expropiadores en el Futuro de Medios de Comunicación Privados  

Condenadores de Genocidas / Blanqueadores de Amas de Casa negreadas

Urgentes Protestantes Protectores Matriarcales / Patrióticos, Exactos.

Exacto:

              Voto a Acastello

Cuarto oscuro / el 28 de junio / domingo a la mañana. A senador.

En la escuela de la esquina de casa. Ejerzo democracia.

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Del Hijo – Lucas Tejerina

- CUARTETO BOLCHE - Le acabé adentro. Por bronca por impotencia por resentimiento, dentro bien adentro, por amor por lo que nos hicimos y lo que nos debemos, porque no pudimos dejar de querernos. Porque estoy vencido. Por nuestro pasado. Porque soy un filo que está sin cuchillo, porque soy el nudo, la estaca y el grito. Le acabé adentro, porque quiero un hijo, porque la quiero y porque no la quiero y porque estoy cansado y me siento viejo. Por eso, y por cosas que olvidar prefiero, le acabé adentro. Porque cuando pienso en mi viejo lloro, porque cuando pienso en mi vieja lloro, porque extrañaba mi carne en su carne, y porque estoy solo y por las mil noches que antes de acabar suplicaba que le acabara dentro. Por hijo de puta. Porque cuando pude, pudo y quería llenarse de mí, elevar su vientre a la categoría de los nueve meses, me negaba siempre. Porque al proponer las demoliciones, nunca me pensé solo y demolido. Porque no la olvido, porque hubiera sido diamante perfecto muy bien escondido dentro de la piedra su hijo y mi hijo, porque estoy buscando demorar mi muerte, porque las palabras ya no me contienen, porque quiero verme en ese que viene, porque ya no quiero soñarme de niño y anciano que se encuentran siempre y nunca – nada - dicen, porque cuando hablamos de llegar a viejos ella estaba sola y yo estaba muerto. Porque hubiera sido algo hermoso y bueno que una parte suya me acompañe siempre. Bien adentro y mucho, como una sucesión de puñales secos. Porque estoy enfermo del mundo y su fuego que me cuece lento el amor y el odio, y este pensamiento que lame mi semen, mi calva y mis huesos: ¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ? ¿ cómo hubiera sido ?

El hombre de los ojos hermosos – Charles Bukowski

Cuando éramos niños, había una extraña casa. Siempre tenía las persianas bajas y nunca oíamos voces adentro. El patio estaba lleno de bambú y nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán aunque no había ninguna Jane. Y había un estanque de peces grande lleno de los peces más gordos que hubiéramos visto y eran mansos. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano. Nuestros padres nos habían dicho: Nunca se acerquen a esa casa, así que, por supuesto, íbamos, y nos preguntábamos si alguien vivía allí. Pasaban semanas y nunca veíamos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa. ¡Maldita puta! Era la voz de un hombre. Entonces se abrió la tela mosquitera de la puerta y el hombre salió. Llevaba una botella de Whisky en su mano derecha. Tenía unos treinta años. Un cigarro colgaba de su boca y necesitaba afeitarse. Su pelo estaba salvajemente revuelto y andaba descalzo en camisa y pantalones. Pero sus ojos eran brillantes. Encandilaban con su brillo. Y nos dijo: “hey caballeritos, espero que estén pasando un buen rato”. Entonces se río y volvió a la casa. Nosotros nos fuimos de vuelta al patio de mis padres y pensamos sobre eso. Nuestros padres, decidimos, nos querían alejar de ahí porque no querían que viéramos a un hombre como ese, un hombre fuerte y natural, con los ojos hermosos. A nuestros padres les daba vergüenza no ser como ése hombre por eso nos querían alejar de ahí. Pero volvimos a aquella casa, y al bambú y a los mansos peces. Volvimos muchas tardes durante muchas semanas pero nunca vimos ni oímos al hombre de nuevo. Las persianas estaban bajas como siempre y estaba en silencio. Entonces, un día, mientras volvíamos de la escuela vimos la casa. Se había incendiado no quedaba nada. Sólo unos cimientos negros, chamuscados y retorcidos. Y fuimos al estanque y no había agua Y los peces gordos y naranjas estaban muertos ahí, secándose. Volvimos al patio de mis padres y hablamos sobre eso. Y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa, y habían matado a los peces porque todo era tan hermoso, hasta el bosque de bambú habían quemado. Habían tenido miedo del hombre de los ojos hermosos. Y nosotros tuvimos miedo, entonces, de que a lo largo de nuestras vidas cosas como esa sucederían. Que nadie quisiera que otro sea fuerte y hermoso, que nunca lo permitirían, y que mucha gente tendría que morir.

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