Las “Ciudades” Invisibles

Han creado un cementerio de hombres vivos. Un lugar que no se ve sin sumergirse en la profundidad de las montañas pero que está latiendo. Afuera vive lo que es. La mugre como ellos le llaman. Lo que han querido ocultar a los turistas. Es el peligro inminente de desmantelar la tranquilidad burguesa a cada momento nuevo. Es una bomba que ha vencido al tiempo. Ya no sirve dejar de hacer vida de semi-ricos, de aspiraciones nobility y comprometerse con ver qué pasa. Porque ya es tarde.  Es tardía la reacción. La herencia que ha recibido toda esa generación de niños bien es mucha. Los culposos arrepentidos con obras de caridad enterándose de que existe un país Haití, o los pichones de corruptos que ahora ocupan cargos empresariales en los negocios de su papi o puestos políticos en la derecha del Gobierno de la Provincia segregador y racista. Es tarde para algunos niños, ahora personas, criados en la enseñanza mercantilista de 10 años de menemato. 10 años de De La Sota. Embajador en Brasil. El país de La Ciudad de Dios. Hay una favela cada pocos metros, entremedio de las montañas de Brasil. Nadie duda de eso, ni sospecha que sea cierto. Ahora… cuántos saben que a kilómetros del núcleo urbano de la ciudad estamos criando las nuestras. Nuestra propia bomba de tiempo explosiva que vendrá a aniquilarnos.

 

 

 

 

Palabras de Néstor Kirchner

 

Somos esos.
Los argentinos que estamos contentos con la transformación que vivimos con este gobierno. Los que decimos en voz alta en la cola del supermercado que nos gusta esta presidenta. Que miramos 6 7 8, que nos ponemos contentos y brindamos cuando los rostros demacrados de los genocidas desfilan por los tribunales y vuelven a sus celdas, somos los que nos pusimos contentos cuando en la cara de Cobos aprobamos la Ley de Medios, somos los que tomamos propio el “que la sigan chupando”, somos los que tomamos vino y cantamos la marcha peronista, somos los que sabemos que estos años los vamos a recordar por siempre, en asados interminables donde el eje sean las anécdotas de nuestra definitiva victoria.
Sabemos que no nos perdonan. Nos van a venir a pintar nuestros alegres paredones con sus manchas oscuras del pasado. Sabemos que tienen como un flechazo clavado en sus sucias almas cada asignación con hijo, cada estatización y aumento a un jubilado. En nuestro local de Villa Urquiza tenemos bien arriba a los 30.000. A Alicia y Damián Cabandié en un cartel homenaje a sus luchas. Hace unos días, le arrojaron a nuestra pared tinta azul tapando la cara de Eva y Perón. Nos es la primera vez, desde 1945 que tapan con tintas antipueblo bustos de Eva. Los han quemado, los han destrozado. La mirada libertaria de Eva, transcendió a todo eso, su mirada y su sonrisa bella, mitad reina de los humildes, mitad la piba mas linda del barrio, joven hasta en la muerte, mirando a un pueblo con piernas cansadas de resistencia. El amor y la alegría le ganan al “viva el cáncer” y al “maten a la yegua”, ninguna de esas ofensas tapan el “Nuestra patria dejará de ser colonia, o la bandera flameará sobre sus ruinas” de Evita o el “Queremos que la leche, el pan, la carne, las frutas, las verduras puedan llegar a la mesa de todos los argentinos, a precios que los argentinos puedan pagar, y no a los precios que nos pagan en el exterior” de Cristina. Por que encima ellos tienen eso: no tienen mística, no tienen alegría, no deben ni coger bien, ni reírse en una película, ni mirar a los ojos a sus hijos. El enemigo no tiene nada. Es feo. Otra diferencia con nosotros es que ellos no tienen poesía. En la repartija de la historia, a nosotros nos tocó la belleza.
Y me quedo con eso, con la frase que cité de Cristina, me quedo siempre en la alegría, porque se que en estas fiestas millones de argentinos van a volver a cobrar su aguinaldo, van a poder volver a tener una cena digna de navidad o año nuevo. Por los arbolitos de navidad repletos de regalos, y por lo que queda por hacer que es mucho y para muchos y tenemos la energía renovada, la fuerza y la lealtad intacta para hacerlo.
“No nos perdonan que hagamos Justicia, no nos perdonan que cambiemos la Corte Suprema, no nos perdonan que hayamos creado puestos de trabajo y que le hayamos devuelto la dignidad a los jubilados. Les da bronca que pese a agredir a nuestra Presidenta ella sigue adelante, porque es la Presidenta Coraje. Vamos a seguir luchando, militando, en la calle junto al pueblo. Estoy muy contento de cerrar este plenario, porque me siento uno más de ustedes”.

NESTOR KIRCHNER (En el plenario de La Cámpora)

Por qué defendemos a Nuestra Presidenta

Están por todos lados
y en
todas las cosas,
esas almas
violentamente
infelices.
 

         Charles Bukowski

No tenemos tiempo para ver si alguno

ha entrado en el ranking de las novedades

si los sub-directores de los centros culturales

han ascendido al cetro de poder

si los diarios son el espacio

de los nuevos niños basura

que juegan a hacer periodismo

como la continuidad

de la decadencia de sus maestros

de derecha

si la calle peatonal del frente de la Iglesia

está más sucia

o el campanario ha sido alimentado

por la bosta de las palomas.

 

No tenemos tiempo para ir al Abasto

y tener miedo de las nenas

y la sangre que contagia el SIDA

e ir al Mercado Norte

y quejarnos de los precios de la carne de vaca

o del color quemado de las verduras

tiradas todo el día al sol sobre el cemento

o el pescado podrido con el olor del río contaminado.

 

No tenemos tiempo para ver

si los nuevos floggers han hecho

un adquisición efímera que vence en la moda

a través de Internet a un caché alto

o si los jóvenes skaters de countrys han coloreado

la zona central de las paredes

tapando algunas reivindicaciones

de agrupaciones vencidas

y colocado el link de sus travesuras

de pequeños mutantes yanquis.

No tenemos tiempo

o simplemente no queremos

pensarlo

ponerlo

sobre las cosas

que van

de un pie de un hombre de zapatos de cocodrilo

a una alfombra de oficina acondicionada

de una mujer con falda tubo a la rodilla

a unas rodillas globalizadas

de una cadena de gaseosas publicitadas

a las mandíbulas de los compradores

compulsivos

de McDonald´s

que le temen a los huevos en los vidrios

fuera de sus caricaturas de hamburguesas

que les venden como estafa y compran.

 

No tenemos tiempo

para ver si el índice Merval

a incrementado en la bolsa

en el último trimestre del año

o si las acciones tecnológicas del NASDAQ

no tienen límite

o si Clarín facturó 3.600 millones anuales en 2009

y no ha parado de crecer

en los últimos cuatro años

en tiempos de Crisis Nacional

o si el quiosco de Susana

ha perdido su foco de luz en la ventana

de atención

en la última pelea de borrachos

o si los tacheros han aprendido

ha apagar a Mario Pereyra

y los colectiveros han aprendido a ser personas.

 

No tenemos tiempo

para fijarnos y dar lecciones

a los otros

escribir moralidades

escribir como poetas

y recibir los aplausos de un público

cercado de un círculo cercado

No lo tenemos

porque vamos

de lugares de mierda a lugares de muerte

hablando con gente

comiendo

bebiendo

viviendo

tomando cervezas

o cualquier otro alcohol de 40 grados

como arañas a moscas

compartiendo

carne barata

con un poco de hueso

y no tenemos tiempo

ni necesidades

más que acabar con la angustia

de los oledores de tragedia

con  algunos de esos que están por todas partes

de los que hablaba Hank,

depresivos, maliciosos,

con paranoia,

inocentes, enfermizos,

temerosos, deshidratados,

analfabetos políticos,

desdichados, inseguros,

conectados a una zonda

administrando anestecia,

congelados, descontentos,

mirando pegados a una mala pizza cara

masticando

la  televisión

que niega la carne la mente las periferias las estatizaciones

el bien del Estado fuerte

la desigualdad del comercio los derechos

e invita a todos los hijos de clérigos conservadores

al destello del desencanto

la paranoia de la cuenta regresiva del Apocalipsis

de la cubeta llena

de hielos en el cuerpo

vacío de sangre

y cien gramos de masa encefálica

menos

en la cabeza

de adentro.

 

No tenemos tiempo

de andar viendo

la televisión que niega las cosas hechas

los que prenden la esfera de rayos catódicos

esperando la biblia de la clase media

exigiendo que se ejerza sobre ellos la Hegemonía

de las clases dominantes

dueñas de los medios de producción

y las ideas dominantes de la época.

No tenemos tiempo para ver si la televisión

que niega las cosas hechas

es juzgada.

Esto no es marxismo arcaico,

No tenemos tiempo

tristemente

para quedarnos tan solo

en hacer desarrollos

de estructuras y superestructuras argentinas eternas

ocultadas en los centros de las discusiones visibles

para la práctica concreta en esta zona

siempre la práctica concreta

mientras defendemos desde nuestra casa inundada

nuestra aldea hundida e inmunda

nuestra casa sin sangre

nuestra provincia muerta

nuestra estúpida cuna de gorilas elitistas

a nuestra presidenta

golpeada

por los enemigos

de todo

estancando todas las cosas

por todas partes

escarbando la belleza hasta pudrirla.

Así están las cosas,

claramente repartidas

y un vicepresidente de carroña.

 

Están por todas partes

agonizando,

pidiendo mano dura,

ejerciendo mentiras para convencer gente,

llamando a los Estados Unidos

conspirando

retorciéndose por todo lo que se hace bien

buscando abogadas hijas de padres

que se llevaron desaparecidos

retorciendo lo cancerbero

odiando

aprovechando cada hueco mediático

de las cadenas que los usan

y los tiran como forros de sus deseos

al tacho de basura

cuando ya no les convienen

y nosotros los vemos

y están sin sangre

y no estamos dispuestos

a que nos quemen

más la cabeza

con sus discursos posmodernos

de lo que hay que “construir”

siguiendo el oportunismo

y nos desgasten

sin ideas que superen esta instancia

y se queden

en el habla sin hacer cambios de base

para este país de clase media odiante

y decadente

de un residuo hegemónico de un época

de granero

nefasta.

Asumió su Segundo Mandato Evo

                                                  Foto: AFP

                                              Foto: EFE

                                                      Foto: EFE

Días enmudecido en el final de la mira de un Winchester

 

 

Recién ahora he aprendido

que todo lo hacía

por no pudrir mis ganas de patear

a los idiotas a la boca

y verles caer el color

de su corazón vomitado.

 

Tengo un tumor entrenado

entremedio del estómago

que me sirve de granada

para cuando el jardín se inundó

de insectos que quiero echar

que mastico en ocasiones

para soltarlo cuando el sol sale

y todo afuera está recién tocado por la lluvia.

 

La mayor parte del tiempo la paso solo

hasta que salgo de la isla

y veo gente

y mi tumor se tiene que ocultar.

 

Hago terapia.

Con un rifle Winchester

disparo sobre la tapia a los ladrillos

que mi abuelo dejo antes de morirse

para entrenarme.

 

Silbo al viento

para entonar mi alma.

 

Escupo al lavarme la cara en la mañana

y me veo la parte de atrás de mis ojos

buscándome pleno.

 

Escupo sobre las veredas

cuando están vacías

o en la calle

cuando pasa poca gente

mientras camino.

La desolación es la respuesta de un Dios.

 

El silencio se rubrica

cuando estamos tirados en una cama.

Vos respiras cada dos segundos

y suspiras largo el aliento.

Ahí ninguna de mis cosas me interesa.

 

Tengo un rifle Winchester

con el que disparo a blancos estáticos.

Hago terapia.

 

Detrás de la tapia están mis vecinos

reclamando seguridad

y yo que quiero cuidar la libertad de mi barrio.

 

El secreto que hizo a este rifle

es el de poder disparar varias veces.

El secreto es poder disparar varias veces.

 

Este rifle fue usado por asesinos.

Disparó contra los indios de Seattle

– pienso –

mientras escupo

y paso mi mano sucia

sobre mi frente chorreada.

 

No hay armas buenas

ni cargadas por el puto ángel negro.

Eso no existe.

Es un hombre con un arma

sin un año de amor

una mujer que dispara

el western de la ciudad.

Las necesidades.

 

Por qué practico con un arma

a que juego a matar.

Es el ruido

y la corriente

lo que sube por el antebrazo

la parte de mi terapia

lo que cura descargar el Winchester.

 

Dejo la ciudad y viajo.

Me alejo del Western.

 

Sinsacate ya no tiene a mi abuelo

- escupo contra el piso y lo pienso -.

La doma murió con el último caballo sin pelaje.

 

Con mi rifle los potrillos se largan a correr.

Contra la pared sobre la que disparo

la frase de un poeta

ha sido puesta por mi abuelo

que murió atravesado por la lucha

¿qué le toca a un padre dejarle a su hijo?

La alegría en la supervivencia.

 

Ya no me curo las heridas con el encierro

dejo que pase el sol cuando despierto.

Me mojo la cara y no lavo mis dientes

tomo un rifle que me fue dejado

en este campo

para descargarlo contra el ozono

que tiene delante blancos estáticos

sobre la pared que usaba mi abuelo

para escribir recordatorios

mientras meditaba.

6 POEMAS NAVIDEÑOS

Mamá es una puta en la ciudad del pecado

 

Hablamos toda la noche de política.

Mientras los trotskistas

hablaban siempre del mundo,

Nosotros hablábamos del barrio.

 

Estábamos hablando de mamá,

de la mujer que dejó su futuro.

 

Mamá no quiere que le tengan pena.

No quiere la lástima.

Quiere que entiendan que mamá trabaja.

 

Mamá tiene un trabajo despreciable.

Como el trabajo de todos nosotros

que tenemos trabajos de negros.

Mamá vive con el cuerpo cubierto

por el polvo de los hombres

que van a tirar su semen en su cuerpo.

Ya no tiene nada que se parezca a sentir.

 

Siente que todo va más allá del esfuerzo.

 

La Puta, mamá u otra,

lleva comida a sus hijos

y sus hijos van al jardín

con la merienda

y ya ninguna cara los mira

mandándolos

a la segunda o tercera clase.

 

Mamá entregó sus intestinos

a mil hombres,

con ninguno hizo el amor.

 

A todos les sacó el dinero

conservando la claridad

de que no iba a someterse

a limpiar la bosta del baño

de la casa de los otros.

 

Ahora mamá pide,

junto a sus compañeras,

que le reconozcan el trabajo,

para que la cana

deje de sangrarle los ojos,

y las toque hasta violarlas.

 

Mamá sueña que vive en Sin City,

La ciudad del pecado,

y ellas son las putas de Pueblo Olvido.

Trabajan bajo la protección de sus armas,

la cana no las toca,

son dueñas de la calle,

los clientes descargan y siguen su camino,

si se pasan, se mueren

o se van sin las bolas.

 

Nadie las toca,

ellas sepultan a los carneros

que juegan a hacerse los machos

bajo la tierra o cortan sus cuerpos

para guardarlos en el baúl de un gran auto

y eso es lo más parecido a ponerla.

Esta semana acabaron con tres tipos.

 

Al fin vuelve al día,

y reconoce que no es ningún superhéroe.

 

Quiere laburar y tener obra social.

Un lugar donde caer con dignidad

por haber molido el cuerpo.

 

Mamá es una puta

que no quiere la pena

o la lástima del castigo

en una ciudad cargada de pecados.

 

Mamá quiere reconocimientos

por el trabajo de su clase.

 

Mamá escupe al Dios

que la quiere hacer parir

a pesar de todo

y a los católicos

que menosprecian

su esfuerzo

de abrir las piernas

para ganarse la subsistencia.

 

Mamá es una puta hermosa

en la ciudad del pecado.

 

 

A Méndez con lo suyo

 

Cómo mataron a Méndez,

nos preguntó el más viejo de los hombres.

 

Comenzamos contando

dónde nos juntábamos para planearlo.

 

Era un lugar en donde todos llevaban sus problemas.

Todos lo hacían de la forma más limpia.

 

Desde el principio supimos que los problemas

se tenían que ir de otra forma.

Había que quemarlos.

 

Nos encerramos en una habitación,

una pieza de un lugar viejo.

 

Estos son los tipos que mandó a matar Méndez:

El tipo que era engañado por su mujer

cuando iba a comer al bar en el tiempo del almuerzo.

El almacenero de la esquina

que mojaba sus aceitunas en leche

de vaca,

el viejo del puesto de revistas

que no trajo la colección completa

del Vengador,

y Lucía Vargas,

la hija del policía.

 

Era un lugar donde se mataban los problemas.

La primera vez que lo visité

olfateé los tarros de nafta

que se dejaban descansar

sobre la madera del piso.

 

Siempre había riesgo de incendio.

Podíamos volar en cualquier momento

por cien partes con nuestras tripas.

El lugar era la casa de verano de María.

 

Yo no soy de los que matan

cuando se llevan las cosas

pero no juzgo a los que lo hacen

cuando se llevan gente,

no cualquier cagón mata.

Les repetí al resto la primera vez

que hablamos de Méndez.

 

Los putos que andan

chupándole los huevos a su jefe

no pueden tirar un tiro en la cara de alguien.

Y no hablamos de asesinos.

Hablamos de hombres comunes

que un día se levantan cansados

con un arma en la mano

sabiendo a quién se la van a vaciar.

 

Méndez era odiado por todos nosotros.

Era el jefe de todos.

El dueño de la comuna.

 

Los putos nos habíamos cansado,

y planeábamos asesinarlo.

Como saliera.

 

No voy a hablar enredado,

Méndez tenía todo nuestro odio.

Por eso decidimos matarlo.

 

Lo esperamos fuera de la puerta

de la casa del jefe comunal.

Era de noche,

siempre es mejor la noche para los asesinatos.

 

Lo metimos al auto

y aceleramos hasta la casa de María.

En la casa de verano

lo sentamos

y le dijimos por qué

lo íbamos a matar.

Por qué iba a morir.

El puto se largó a llorar

como un cobarde.

Esperábamos otra cosa.

Nos incrementó el odio.

 

El primero en apretar el gatillo

fue Carlos Mariategui,

el Colorado

que tenía 18 puntos debajo de la axila

esa semana

le siguió.

Uno a uno

fuimos descargando la rabia

en 13 balazos de fuego.

Crimen colectivo e imperfecto.

 

Prendimos fuego

el cuerpo baleado de Méndez.

El hijo de puta no respiraba más

y ya no se lo veía.

Era una sola ceniza.

 

Así que nos fuimos al campo

a esparcir la mugre.

Méndez pasó la vuelta.

Se fue para siempre

y sólo nosotros sabemos

cómo quemamos su cuerpo.

Ahora el comisario nos pregunta

- con alegría –

acerca de los detalles.

 

Lo colgamos de un arnés

que se ajustaba de la viga del techo del garaje

de la casa de María

y le dimos paso al incendio.

 

Un festival de luces de chispas

derrumbadas y apagadas

eran el cuerpo de Méndez aquella noche.

Nosotros la risa.

O el escape a la condena

de los sometidos por Méndez.

 

Méndez iba a ser presidente

y nos iba a enterrar

como a todos los cuerpos

que sus matones tiraron

a la fosa común después de asesinarlos

y pasarlos al río

cuando la fosa común estaba llena.

 

El río ahora es su cementerio.

Le dimos con lo suyo.

 

Méndez no flotaba

porque el hijo de puta

era pura ceniza mojada.

Y nosotros la venganza de un río cansado

de ocultar personas

que no conocían la justicia.

 

 

Las Películas de la Premiación

 

Miro una película,

solo.

Apago la tele,

ya no hay nada.

 

Leo McEwan,

Auster

y Kenzaburo,

los tres últimos libros

que vinieron con el Página 12.

Nueve pesos cada uno.

Los pongo junto

a los documentales de Leonardo Favio,

PERÓN,

Sinfonía del Sentimiento.

 

Muchas veces entrando

por muchas puertas

hasta llegar al túnel

de la pelea.

Escucho.

 

Soy un hombre roto

de regreso,

volviendo

poniendo sobre el tendedero:

que los quebrados

tienen sus sueños

y son hermosos. 

 

Dejame que te diga

que no puedo

sostenerme sin futuro

sobre el triunfo.

Soy de los que valoran el trabajo

soy de los que poco valor le dan

a la corona.

 

Los premios son las caras

de las agencias de publicidad.

Nadie se complace

en presentarse auténtico,

todos son la segunda o tercera copia

de algo malo.

 

Miro la película,

aburre,

como la mayoría de los estudiantes

de cine.

 

Miro los premios

que salen por televisión,

a quién quieren engañar,

son un pedazo de bosta sin inodoro.

 

 

 

Sobre el Agua con la que tanto rompieron las bolas

cuando era moda los vende mierda del 12 y el 13

 

 

Mientras los countrys

derrochan agua

los barrios más pobres

del sur de Córdoba

del norte

no tienen para tomar.

 

El suministro para todos no es el mismo.

La ley pesa distinta para el que tiene

y para el que no tiene,

 - nada nuevo -

todas las distribuciones en Córdoba

así se reparten.

 

El Country del Jockey Club Córdoba

en donde vive el despreciable

hijo de puta de Kammerath

que con De La Sota se cansaron de destruirnos

de meternos los dedos en el medio del culo

y sangrarnos

y robarse toda la plata toda de la Provincia

dejándonos una ciudad parecida a Bagdad,

es el lugar que más agua tira

después de Las Delicias,

- country de pelotudos si los habrá -

y esos barrios cerrados

a donde los controles municipales

no pueden entrar porque acá la ley es la guita.

Las cosas no son iguales para todos,

No estoy diciendo nada nuevo.

 

Mientras tanto ellos estarán en sus piletas

en sus yacuzzis, sus spa de ozono, sus hidromasajes,

en sus canchas de golf,

que gastan miles de litros de agua para el mantenimiento,

y kilómetros de terrenos en donde podrían vivir mil personas,

en sus lagos artificiales,

y las gentes del sur y del norte de nuestros barrios

andarán descalzos entre medio del barro seco

sudando y manchando sus remeras

con el olor del sol hecho cuerpo

y estarán buscando algún estanque

de donde puedan sacar un poco de agua

auque sea podrida,

o un poco de agua estancada de lluvia

que los lave, los salve algo,

en la que haya fecundado el dengue.

Algún camión cisterna,

una provisión que calme este calor de mierda.  

Las doñas en las veredas buscando aire,

los nenes con un carnaval seco,

sin ir a la escuela porque cierran,

los obreros de la obra sin poder bañarse

en el regreso a casa,

y los chetos jugando waterpolo

como mariquitas felices de la abundancia.

 

Las cosas acá no son para todos iguales.

 

Pero después se exige la misma paciencia para todos.

Se les exige a los pobres que se comporten,

que tengan modales,

que se ubiquen,

que no hagan lío,

que no tengan bronca,

que no sean negros,

que no se organicen,

que no se expresen,

que no tengan reacciones personales

como las de portar armas

para conseguir lo que nadie les provee,

“qué negros de alma”,

esa palabrita que tanto les gusta mencionar

a los que más gastan agua en esta ciudad

entre otras muchas cosas.

 

Seguro en este día en donde los noticieros

bombardean con la noticia del agua,

de pura cizaña nomás,

porque en realidad su preocupación

va por poner sobre la circulación de información

lo que incrementa el ingreso de sus empresas,

los pelotudos alojados en los countrys

seguirán tirando el agua

como tiran cualquier estupidez de la boca

porque no aprendieron todavía en la escuela bilingüe

lo que es el valor, que no es el de uso ni el de cambio,

sino el humano, el existente,

el recurso no renovable,

y no estarán viendo para nada el noticiero

la mayoría de sus pobladores

porque parece que a veces los tipos

viven en un mundo paralelo

compuesto de dinero

relaciones de parejas estúpidas

entre nenas y nenes tarados

que se sostienen por una casa

/ grande /

un auto / alemán /

y vacaciones bien lejos

a donde no deban recordar

que están en Argentina.

El país que tanto odian.

 

Así están las cosas acá.

No son para nada para todos iguales.

 

Sobre el agua pasea un pato en la costa del Suquía

y un nene se va a bañar al canal maestro

y otro va a La Isla de los Desgarbados.

Los pobres nadan con los patos

en las aguas meadas del Suquía

los chetos conservan su pileta llenita

bronceándose para estar a la moda

y odian a La Mona Jiménez

esa música de mierda

que escuchan sus hijos

alguno que otro

cuando quieren hacerse los rebeldes

sin contenido los vacíos

y parecerse un poco a los negros,

aunque sea en el sentimiento.

Aunque sea por arriba

porque no lo llevan adentro.

Nunca van a ser negros.

A ellos les sobra el agua. La guita.

Nunca van a tocar la meada del Suquía.

En esta provincia cada uno padece

según su cuero,

como en todas las partes del mundo.

Los negros toman agua contaminada,

meada del Suquía

o no la tienen en sus grifos

y los blancos riegan sus jardines dorados

cargados de flores amarillas y muertas.

Resaca noventista. Resina europea.

 

 

No guardamos cosas cuando viene la lluvia

 

Ahora afuera está sudando.

Cae la lluvia. No nos mojamos.

Yo prefiero pararme al lado tuyo

y desde el balcón fumarme un pucho

y mirar las luces de la calle

corridas desfiguradas

como con un diafragma abierto

pasando por nuestros ojos.

 

Olemos el techo del estacionamiento de abajo

de chapa

que ahora descansa del calor

y suelta restos de humo

como una plancha

recién sumergida en el agua

después de apagar la hornalla

donde se cocinaba la carne.

 

Afuera llueve y nosotros estamos en casa.

El trabajo esta semana nos dejó vernos poco.

 

A pesar del tiempo acordamos que mañana

otra vez dormimos juntos

hasta que pare de caer el cielo.

Para hacer nuestro propio charco.

 

Cojemos siempre que dormimos.

Es la constante más hermosa que tenemos.

A pesar de que pasen días

en que no nos hablamos

como debemos

el cuerpo sigue siendo

mejor que cada uno de nosotros

mejor que cada uno de mis poemas

mejor que todo lo que pueda escribir de amor.

Que por este tiempo

prefiero llamarlo cojer

porque no demuestro ternura.

 

La lluvia está inconstante.

Aprendemos a mirarla

y a saber que nada es parejo.

Nunca.

Vive la gente en los desequilibrios.

Aprende cómo es. 

Como cada perro.

Dejado

y arrojado al abandono

olvidado en el piso.

 

Hoy nos tocamos

y sacudimos el cuerpo con rabia

hasta mojarlo todo.

Tener mi pija en tu cuerpo es amor.

 

Afuera llueve,

nosotros

más constantes que el diluvio,

y su agua de lluvia en la ciudad,

cojemos toda la tarde hasta la noche.

Nos ensuciamos el cuerpo.

La lluvia para.

 

Si queremos podemos pasar días

sacando gotas de sudor del cuerpo

plantando agua sobre el cuerpo.

 

El lugar de afuera está contaminado.

El agua de afuera tiene olor.

Nueva Córdoba está toda podrida.

Nunca vamos a caber ahí.

Está prohibido pensar.

 

Los que se parecen a nosotros

son esos tipos

que andan diciendo cosas a la cara.

Acá no existen.

 

Afuera se moja toda la ropa

que dejamos tendida.

Nada importa

mientras vamos acabando

cuando cojemos.

 

Afuera llueve como en verano.

El agua regresó después de un tiempo.

El noticiero ya no nombra la sequía.

Nosotros seguimos viendo caer agua

y sostenemos nuestra belleza.

No guardamos cosas para cuando pase la lluvia.

 

 

Llegamos un día de mucho calor

 

Nos fuimos a vivir a un garaje.

Llegamos un día de mucho calor.

 

En la mudanza cargamos

algunas almohadas para tirar sobre las paredes

del camión para descansar

antes de empezar a bajar las cosas

que no iban a entrar en la nueva casa prestada.

 

Nos tocó ocupar un garaje,

lo que había sido el depósito

de un quiosco que había fundido.

 

En el garaje

en verano

nadie soportaba

tener que ir a abrir la ventana

y todo lo que se vendía hervía

hasta hacer escupir a la gente

que compraba.

Ahora ahí, vivíamos nosotros.

 

Llegamos al garaje. Hace calor.

 

No tenemos ventana en la pieza.

Nuestra nueva persiana es un vidrio

que no deja ver para afuera

y desde afuera no nos pueden ver.

Así que sospechan.

 

Nuestra ventana

es la puerta de un garaje

vidriada con vidrios esmerilados baratos.

 

Bien entrado el verano

nos desmayamos un par de veces

y vomitamos por el encierro

la bilis.

 

El verano dura tres meses.

Y no tardamos mucho en entrar al otoño.

 

El piso del garaje estaba lleno de grasa.

 

Con destornilladores nos pusimos a sacar la mugre

pegada entre mosaico y mosaico blanco

con hendiduras.

Parecía el adoquín con el que se tapa la tierra

para crear el cemento.

 

Estuvimos un mes sacando los pedazos

de caucho, de grasa y óxido

que tenían las latas de batata

y los cajones de cerveza

que habían estado durmiendo

en el depósito.

 

Nadie nos avisó

que el techo de casa

no iba a tener tejas.

Que el cemento es todo el freno

que tenemos para separarnos del calor.

 

Entre tanta contemplación

un par de cosas se reflejan en el piso.

Es mejor este suelo

que la casa de la abuela.

 

Allí no se respiraba tampoco.

Nadie podía decir nada que no fuese

lo que decía la vieja.

 

Venimos del piso. De comer la brea.

Venimos de vender la casa.

Estamos para empezar con menos que siempre.

 

Somos animales,

que no medimos la vida

por planificaciones.

Vamos de día a día.

 

Vemos la tierra que entra

por debajo del espacio

que deja el portón

a centímetros del piso

y tiene luz.

 

Los vidrios están borrosos.

El brillo nos luce en la cara.

El verano se irá pronto.

Nosotros nos estamos acostumbrando

a la nueva casa.

 

La nueva casa que eligió papá

es para estar lejos de la abuela.

Es para que aprendamos a limpiar.

 

Nada comparado a este calor.

Mamá ya no está.

No hacía calor cuando se fue.

 

Papá nos reparte los destornilladores

para hacer volar la mugre

de la cubierta de los pisos.

 

Nos fuimos a vivir a un garaje.

Llegamos un día de mucho calor.

 

Giramos del calor

como una cucaracha patas arriba

agonizando después del veneno.

 

Terminamos

en un infierno para tres personas

disparados por el calor

de las baldosas

y el fuego del techo.

 

No encontramos lugar para todas las cosas.

Sacamos muchas a la calle

para que se fueran.

 

Las ratas los perdedores

los presos los muertos

seguimos

desparramados por el garaje

intentando entrar en las cajas

que esperan para ser abiertas

y encontrar un lugar en la brasa.

Algunos No Entienden El Cordobés

Un mail que me llega un día a mi casilla por un comentario en el blog. Todo empieza así: Hola, busqué tu nombre en tu sitio web y no lo encontré, deduzco que te llamas Matías pero no estoy segura, por lo que te cuento que me gustaría tener tu anuencia para publicar extractos de tus textos (o bien completos)en mi portal. Obviamente citando fuente digital y tu nombre completo (que espero me digas!). Me gustaría saber quienes escriben para “Cara de Boxeadores” además de vos, y por último pedirte permiso para publicar lo tuyo quizá con la aclaración de “obviar las llamadas malas palabras”, sólo por  por una cuestión estilística del sitio web que llevamos adelante, pero no como lectora, ni como profe de letras, y mucho menos como cordobesa. En caso que sea posible, prometo no alterar en nada el significado de tus escritos. Es decir, no se altera en absoluto el mensaje que hay en tus producciones. Pero para eso te pido permiso.” Te mando aparte una muestra de como quisiera que quedara lo tuyo en nuestro portal.

 Hasta pronto Matías?

 

                                                                                                                                  Silvia Robles

 

Respondo: ¿Cómo va Silvia? Después de varios días de llegado tu mail te respondo. Antes no podía hacerlo.

Me suena curioso y grato que hayas podido encontrar el blog (Cara de Boxeadores está todo escrito por quien responde este mail) y que me propongas colgar mis escritos, por partes, fragmentos o textos completos en tu portal. Ahora la cuestión de fondo o la principal, esa de abolir “las palabras” es algo que no va a poder ser. Te explico porqué, si hace falta. Pero básicamente se reduce a que los insultos, esas palabras fuertes que muchos no quieren oír tienen un sentido marcado en cada uno de los textos. Y eliminar u omitir esas palabras sería cortar el sentido de lo que intentan decir los escritos. Si las palabras estas suenan feas, o violentas, o inoportunas, o desubicadas, o “maleducadas” para algunos lectores, está perfecto, porque no es para que guste, como diría un amigo querido, sino para que llegue y pegue de otra forma distinta y terrenal. Y que si gustan, es porque se ve lo hermoso de los textos así como están, porque también buscamos la belleza distinta a la que circula. Hablo en plural porque hay algunos más que escriben diciendo de esta forma. No lo digo por tu visión acerca de los escritos que ya me la dijiste. Pero si como editora del portal me preguntaste si podías colgar lo mío considero que lo hiciste porque te gustó. Entonces para mí el acto sería defender eso que te gustó poniéndolo como te gustó  (y con esto no quiero quedar en el lugar estúpido de decirte, “tenés que hacer esto” porque cada uno hace lo que quiere en su sitio) porque genera algo concreto para adentro y para afuera. Y no recortarlo acomodándolo a los ojos de no sé qué lector previsto, medio o aplastado por las cuestiones del no decir o decir sólo algunas cosas de cierta forma. Yo escribo todo desde una postura y una posición política, para ser más claro todavía, más allá de lo meramente estético, todo tiene un laburo por detrás y un porqué, por eso, bajo ningún punto de vista puedo omitir o cortar parte de mis textos. Porque no sería yo el que estaría hablando sino alguien por mí que me quiere hacer hablar como él.

Espero haya sabido expresar las justificaciones del porqué no veo a la omisión de “esas palabras” como algo posible. Porque el significado sí se alteraría.

Mi nombre sí es Matías.

Saludos Silvia y hasta la próxima.

 

p/d: por ahí nos cruzamos en un bar alguna vez y lo charlamos muchos más amplio y distendido así nos comunicamos mejor y discutimos sobre el escribir, la literatura, el mundo, etc., etc., etc.

 

La respuesta por parte de Silvia fue esta:

http://www.nosotroscordobeses.com.ar/xml/Default.aspx?pag=88

 

Ahora le mandé otro mensaje hinchado las bolas, no creo que lo suban, si lo suben perfecto, pero si no es así se los dejo a ustedes acá: Silvia, me parece que fui claro al respecto de la publicación de mis escritos. Por si no quedó claro te mando de nuevo el mail. Esto que acabás de hacer es una estupidez además de un gesto de mierda. Estas cosas no se hacen. Si yo te dije que no publicaras mis cosas sin mi permiso porque querías suprimir las “malas palabras” (ese nombre de mierda que se les dan a los insultos) estaba más que claro que no las tenías que subir. ¿Qué hiciste? ¿Qué entendiste? ¿Qué tengo que hacer con vos? ¿Qué no te quedó claro?

 

Sin considerar que estás usando mi escrito para decir otra cosa a la gente. Porque este escrito no lo hice porque Talleres quedó eliminado del Argentino A, lo hice en otro momento mucho antes de que descendiéramos de la B Nacional y retrata otra situación mucho más amplia

(http://huesosdemadera.wordpress.com/2009/05/14/talleres-me-duele/ ). No podés hacer esto ni con tus lectores ni con ninguna persona que quiera leer literatura como una práctica honesta sobre la que se labura todos los días. Me da bronca tu ejercicio. ¿Qué es lo que no entendiste?

 

Matías Barnes

A Veces Lloro Hasta Las Cucarachas

A veces hasta lloro las cucarachas.

 

A veces lloro hasta las mujeres,

los insectos,

las cucarachas que se mueren.

 

En mi baño

la presión es sentarse desnudo

a leer libros

mientras disparo la mierda.

 

Las cucarachas pasan

y yo las miro correr

con la velocidad

de un conejo de excremento.

 

En los días del boxeo

destrozo mi conciencia

mirando el tránsito

en la ruta de mi baño

camino al resumidero

que emprenden las cucarachas.

 

Las cucarachas pasan

y yo no quiero  exterminarlas.

El ánimo se me va en otra cosa.

 

Te pienso

y tus preocupaciones

me hacen pensar

en qué estoy haciendo.

 

Si soy suficiente.

 

El hombre que cabe en un pozo

debe saber sacar la tierra.

 

Escondido paso los días.

Me preocupa que estés tirada

y no llames,

que te preguntes

si me hacés bien,

si te ves sacarme una sonrisa.

 

A veces hasta veo

el tumor que se lleva

el cuerpo lo más cercano al cáncer

y nos derrumba.

Soy pésimo hablando de amor.

Soy una animal,

vivo de comer para mantenerme despierto.

De escupir.

De soltar escupitajos sobre la cara

de los que odio.

 

Lo tengo claro.

 

El amor es la destrucción

no la cura.

 

Del amor sé que es el hueco

en el que todos caen

y algunos no salen nunca.

 

También sé

que hay tipos que nunca

van a sentir lo que es

estar enterrado en el pozo.

 

Dudo cuál de esos tipos soy.

 

Hoy nos levantamos hechos de silencio.

No hablamos en la cama,

nos abrazamos y eso fue todo.

Y bastante suficiente.

No te hablé

y no me hablaste

antes de irte a ensayar.

Estuvimos en el silencio.

 

Nunca dejo de acordarme

cómo te conocí

y cómo te hice brillar los ojos.

 

Estamos en el cáncer.

Estamos en el pozo.

Pero nunca vamos a ser

de los que no saben sacar tierra.

 

Te veo brillar los ojos.

 

Miro a las cucarachas

mientras emprenden su regreso

al resumidero cargado de bosta

y sé que tenemos destinos

mucho mejores

que morir aplastados

o enterrarnos entremedio

del excremento

que tiran los otros desde su culo,

su bosta que les aflora como basura.

Lo que pasó anoche en Güemes

 
Audio publicado por Romi. Colectivo Indymedia Córdoba en Argentina Indymedia (( i )) (3.3 mebibytes)

Portación de rostro che culiao

me llevan en cana

porque tengo la piel quemada

porque mis abuelas trabajaban al sol

llevo la piel de negro

que no te gusta

rati cobani puto

y vivo en un terreno de ocupa

porque me falta la teca los cobres

a mí y a mi vieja querida

que no tiene plata.

 

Vivo en donde

los sojeros quieren parar

su negocio inmobiliario

al lado del Tsunami Tango

en pleno Güemes

para llenarse

vendiendo los departamentos

a los nenes que vienen a estudiar

a la universidad, para ver si les da

no enfermarse de enfrentarse a la vida,

che culiá.

 

Anoche en barrio Güemes

al lado del Tsunami Tango

esa milonga cada vez más cheta

y exótica

la policía se cargó

a tres choris porque pintó

los puso contra las cuerdas.

La pared dura.

 

Cuando salió un tipo

diciendo que era abogado

también fue contra la pared

y a varillazos “se callan”

y un cana peló el arma

y “dale che culiá, caminá”

y dale “cerrá la jeta”

y tiros al aire con balas de plomo

y tiros contra la pared

en donde estaban todos

los choris

los cuatro tipos

los mayores los dos menores

todos cagados a palos

puesto en la humillación

del Gobierno de la Provincia

ese que quiere a todos los negros

muertos

enterrados

o sacados bien lejos

de la ciudad moderna.

 

Anoche en Güemes

se metieron los canas en la casa

de una familia

sin ninguna orden de allanamiento

se metieron en la casa

de estos choris que eran golpeados

porque son la cara

que el aparato represivo de la CAP

persigue para dejar la zona céntrica

cargada de nenes blanquitos.

 

Somos de los que no pueden

arreglar la bicicleta en la puerta de la casa

porque la cana se para

te agarra de los pelos

te da un palazo

en el lomo

a la altura de las costillas

te dan en la cara

en la nuca

en la espalda

te dan por todos lados

te llevan a la Décima

a la comisaría esa de mierda

cargada de hijos de puta

en donde siete pibes fueron quemados

y todo se quedó en la impunidad.

 

Esto no es tan sólo un escrito

un poema unos versos unas líneas,

esto es una denuncia.

 

Anoche en Güemes pasó esto.

 

Anoche se juntaron

algunas organizaciones,

organismos de Derechos Humanos de Córdoba,

habremos sido unas 300 personas,

para ir a la Décima

para que soltaran a los choris

para que los soltaran

porque estaban ahí metidos

porque la cana no hace nada

de lo que debería hacer

y se gana la guita

haciendo de su laburo

una persecución

de menores

hace lo que hace la cana

comer pizza

pegarle a los chicos

a los que llevan gorrita

porque así han de ser los que roban

dice el identikit criminal

que no conoce la pobreza urbana

ni la solución para que la gente

ya no se cague más de hambre.

 

Anoche había 43 canas

parados todos ahí en la puerta

por la Vélez Sarsfield

con tres camionetas

de la división canes

estaban con gendarmería

parecía que queríamos

tomar la comisaría

y queríamos que la gente saliera de ahí

para que no nos los quemaran

las ratas pinchadas

que laburan en la Décima.

 

Anoche fue una mierda,

me sentí para el orto

de tener que volver con miedo

a mi casa

de la policía

de ese grupo de ratis

que cuidan a los que tienen guita

a los que no protestan

a los que andan ahí escondidos

entremedio de los que andan

ahí escondidos

entremedio de los que andan ahí escondidos

por ahí escondidos

bien escondidos los nenes fríos.

 

Si vos ponés la cara

si no sos indiferente a la mierda que pasa

si decís que no te gusta

si decís que te parece demasiado miserable

que fajen a los chicos

porque les pinta

porque siguen el Código razista de Faltas

estás en la mira de la persecución de la cana

estás marcado

y por esas cosas anoche

planeábamos para donde salir

si se venía la balacera

anotábamos los nombres de todos

por si alguno desaparecía

e iba a parar a la décima.

Precauciones que se toman

cuando nada te cuida.

 

Anoche fue una bosta

la bronca de tener que volver a casa

tapado

para que no te vea la policía,

la única fiesta

fue saber que la presión

causó efecto

y soltaron a los choris, a los tipos,

- averiguar lo que quiere decir “chori” -

y que los ratis son muchos

y no se acaban

y cada vez vienen con más armas,

pero que si nosotros no dormimos,

los choris duermen en casa,

y no en el piso meado

y roto cargado de hongos

de la puta comisaría

con los huesos partidos,

porque no somos indiferentes

porque nos mueve lo que pasa,

porque no nos da lo mismo,

que acá se priorice la guita,

la tranza el negocio delasotista,

y nos mueve la bronca

porque pensamos desde el pecho

que no queremos a más choris

sometidos a los castigos corporales

de la policía

porque la pobreza ya es un peso

y se viene haciendo cuerpo hace años

a cada rato

con esta nueva policía sobre todo

que tenemos ya hace

seis años

y la portación de rostro

que la mastican

cada uno de los que cargan los policías

che culiao

con la marca de la piel pobre

y andan a lo guaso

pasando la calle

sin tener guita.

Eso no da para la condena.

Pero ser pobre en esta ciudad te hunde

te señala te condena

a ser un potencial criminal

para cada policía a cada rato

que te hecha el ojo

y te carga

y te quiere alejar de la zona céntrica

donde compran sus departamentos

los nenes con guita

de la soja cordobesa

que odian a los quemados por el sol

que salen a pesar de que se arme la bronca

porque son felices de su soltura

porque laburan todo el día por la subsistencia

y no les sobra nada,

lo único que piden es que no los siga la cana

y no los extingan los nenes chetos

que van a la universidad

para ver si se salvan de enfermarse

por tener que enfrentarse a la vida

che culiá.

La Biblia Que Predica Mi Padre

Con mi padre tenemos pocos diálogos,

pero son exactos:

cuando le pregunto

cómo está afuera,

él contesta

lindo.

 

Cuando hablamos de deporte,

hablamos de los relámpagos

que desgranan el cielo,

las tribunas de cemento

que cargan con yuyos,

del murciélago que Ginóbili

bajó de un manotazo,

del gol de cabeza de Palermo

de mitad de cancha.

Nunca hablamos de táctica ni estrategia.

Eso lo dejamos para los de sangre fría.

 

Mientras me iba haciendo fuerte,

sabía que la división de tareas

Iba a marcarnos.

A mi padre le gusta

comprar y vender autos

que están destrozados

con el sueño de remodelarlos.

Algo que nunca pasará.

A mi me tocó

contar las historias

que mi padre nunca se detiene

a contarnos.

Es un hombre parecido al silencio,

parecido a la madera de los árboles viejos

que aún no se caen en la tormenta.

 

Ya tiene sus marlboros sobre la mesa

para después de comer

y su vino para pasar la angustia

mientras se alimenta.

 

Nadie va a poder ver a mi padre

como lo vemos dentro de casa.

Con mi padre tenemos pocos diálogos,

cuando hablamos de mujeres,

sólo le sonrío

y le muestro los dientes

para que saque sus conclusiones.

 

Mi padre saluda a algunos vecinos

y el resto le lamen las bolas.

Nunca ha sometido su cuerpo

a la sombra de la guillotina.

Ningún empleador le ha puesto su cabeza

bajo el calor de la máquina de moler.

 

Nadie va a poder ver a mi padre

depresivo como cuando perdió

a su único amigo de la infancia.

La tristeza la mastica

y se le queda siempre

en el pie de los ojos

sin tirarse.

 

Hoy nos preparó polenta,

la lluvia se ve en la ventana.

Este verano va a ser de agua escasa.

 

Mi padre es un roble viejo de 50 años.

Nos alista con frases de Biblia humana:

el mundo no se ha hecho para destruir.

 

Si quieren contaminen su cuerpo

hasta secarlo

o ponerlo en el hielo del suicidio,

pero no derramen su mierda

por el mundo.

 

Nadie les va a tener lástima,

levanten la cabeza para pasar por la calle,

cuando la bajen

alguien va a estar listo

para ejecutarlos.

No Voy A Escribir Para Entretenerte

b-hop

 

Yo no voy a escribir para entretenerte.

Prefiero tenerte sudando repasando las líneas

mirando de reojo de lado a lado / a todos /

a los cercanos /

a los lejanos /

para ver si lo que vas escuchando te llega al oído

con ese ritmo de escuchar un poco de algo con fuerza

de lo que no se dice, lo que circula poco,

para ver si todo lo que digo, lo digo como lo digo,

si mis insultos están hechos de cemento

de calle que hay que pasar

para ponerse en contacto con el resto de los bueyes.

 

Yo no voy a escribir para entretenerte,

porque estoy hinchado los huevos,

tengo las bolas de plata de tanto aguante,

de que todo el tiempo se busque la conveniencia,

o se busque hacer vanguardia

para dejar entretenido al que escucha

y después no se hace nada.

Esto es un montón de fuerza violenta

toda puesta sobre el fuego

que escupe desde la resistencia.

 

Te quiero decir algunas cosas,

antes de que ya no se pueda decir más nada,

Tengo altas las defensas

porque voy pateando la mierda

que pudre los pozos donde estamos.

Dónde estamos cuando el calor tapa todo,

cuando la temperatura ambiente

es la primera noticia del noticiero,

y los borregos se comen el semen

de todos los que están arriba de sus cabezas.

 

Dejemos de chupar pijas,

eso no nos alimenta, no nos organiza.

Dejemos de chupar pijas

para mantener el rumbo

de los lugares por donde vamos

viendo como meternos.

No somos de sumisión.

No estamos hechos para someternos.

 

Quiere destrozar la cara de todos los enemigos como un salvaje.

Quiero fomentar el uso del armamento humano

para no morirse en la paciencia

y destruir la cara de todos los enemigos racistas

que no construyen una barricada para todos.

 

La poesía urbana

no es entretenida

tiene el ritmo del cemento

la textura de la piedra

el material del acero

los enfrentamientos de clases

los choques los encuentros los conflictos

la constancia de todo lo que pega

lo que pasa lo que llega,

mientras algunos comen sentados

sobre un lugar caliente.

Tiene algo que deviene de los asesinatos

de las cojidas pasajeras

de los pajeros que van de putas al Abasto,

algo de amor de perros,

y mucho de hacer lo que se tiene que hacer

para seguir vivos, estar con vida.

 

Esto no es de conveniencia.

La conveniencia es para los asesinos,

los entregadores, las ratas,

los que siempre llegan tarde,

los que se callan.

Yo no quiero callarme,

quiero poesía urbana para patearte la cara,

para molestarte,

ponerte molesto,

sumarte al extravío de mi rabia que va violenta,

no porque sea un enemigo de todo,

sino porque quiero a este pueblo,

a este sitio cercado,

que es en donde nos ha tocado pararnos para la lucha.

 

Yo no soy de entretenerte

prefiero cojerte hasta que salga sangre

y llores de alegría

hasta que llores por pensar que no estamos solos

y todos los que no nos venden

son de los nuestros

y que todos los que nos venden

es lo que no tenemos que comprar.

 

Estamos hechos de carne

y mucho miedo que no queremos

llevar atravesado en las tripas porque paraliza.

Hace de la paliza un hecho.

Queremos que leer sea un vicio sucio,

un ensuciarse,

escuchar poesía urbana

oír una historia de muchas

de la gente que existe

y que anda maldita,

podrida por el mundo.

 

Esto es la poesía urbana,

mucho para poner sobre el cemento

a cambio de tocar la satisfacción

de no haberse quedado callado como monja santa

en el convento de los convenios.

 

Hay que decir lo que pasa.

Nadie va a venir a hablar por nosotros,

Nadie va a salvarnos.

 

Somos los únicos perros

que tenemos la capacidad del habla,

por qué vamos a callarnos

por qué habríamos de callarnos

si matan a cada uno de los nuestros a cada rato

entre la salida del sol nuevo

y la muerte de la noche que cierra en el de Urgencias.

 

Esto es el fuego,

no es lo que hay,

es lo que hemos hecho,

una ciudad de rabia grande como un pueblo

con el corazón podrido,

de respirar entre tanta basura

de gente consumida

que quiere salvarse

pateando con borceguíes la cabezas de los otros

mientras los miran desde el suelo.

 

Esto hemos hecho,

buscar alcanzar los reconocimientos,

un entretenimiento,

por los que el resto no nos juzgue,

no sientan que vamos a fondo,

que no queremos ser reales,

que no queremos peleas.

Yo quiero peleas fuertes

que dividan aguas

porque los tibios son constantes

y mantienen a todos los de arriba

meándonos como ratas

desde sus lugares intocables,

sus lugares de falsos respetos,

aparentes respetos que se les tiene,

hay que quebrar con la tolerancia

de no arrojar piedras y clavar cuchillos

a la cara de los que nos entregan ante todo.

 

Yo soy todo de bronca,

la mastico y la pongo sobre la hoja.

Te interpelo.

Te pelo te saco las capas del cuerpo te desnudo.

Te mantengo la piel caliente y curtida

para que el dolor se sienta

en primera persona, en el lugar tuyo,

en el de cada uno de nosotros.

 

Yo no estoy hecho para entretenerte.

Yo no te complazco,

no soy un libro de auto-ayuda.

Soy un hombre que anda con un par de disparos

preparando el arma para pasar por la calle

y vaciarla sobre el cuerpo de los indiferentes,

voy llamando a los otros,

soy un hombre que anda

con un par de disparos preparando el arma

para pasar por la calle y no caerse,

salir del cemento con vida,

seguir con el rumbo,

y pelear siempre,

desde el rincón de la resistencia.  

Altas Las Defensas

 ¿Ante quiénes tenemos que quedar bien?

 ¿Dónde está la fiscalía del Universo?

¿Dónde está el reservorio moral del Mundo?

http://undiaperonista.blogspot.com/2009/10/los-negros-con-los-negros.html

Puedo denunciar a mi madre

En la infancia más pequeña
una mujer me golpeaba
para que el resto no me toque.
Así me hice de fuego.

 

Puedo denunciar a mi madre.

Puedo enunciarla de no ser perfecta

denunciarla de haberme criado a golpes.

 

Denunciarla tal vez quizá

de que se reservó amor para el momento en que desprendía odio.

 

Puedo denunciar a mi madre.

Denunciar que nunca me hizo sentir el complejo del hijo amante.

 

Puedo denunciar a mi madre

de ser carne

de haberme parido con las piernas abiertas

y llorar en el parto como una perra derrotada de alegría

de haber sido común

de haber sido una entre cientas

miles, millones de madres.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haber usado la violencia verbal para criarme

puedo denunciar a mi madre de haberme partido un rifle en el lomo

de juguete

cuando rompí las macetas de sus plantas “intocables”.

 

Puedo denunciar a mi madre de ser madre

de haber sido madre sin saber cómo puta era ser madre.

Puedo denunciarla.

 

Puedo denunciar a mi madre

de defender a su familia parida

con las uñas de sus dedos atravesando los pelos

de la cabeza de otra mina que quería hacernos la cama

y robarnos lo que no había.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haber estudiado tarde

de haber insultado mucho

de haber puteado sobre cada tema

que se traía a la mesa a la hora de la comida.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haber llorado cuando mi viejo entró en cana

de no habérsela aguantado

de haberse quebrado como hembra que ama

y ver a la carne de su carne pudrirse en el sótano de

los frigoríficos desabitados de la comisaría.

 

Puedo denunciar a mi madre

de ir donde va la contra

con la contra de la cabeza dura.

 

Puedo denunciar a mi madre

de haberme querido poco

de ser una cabeza cercada de la que no entra ni sale nada

de no haberme demostrado todo lo que me demuestra ahora

cuando me llama para saludarme desde su sitio

y siente que está fuera, lejos y de viaje

y que no me dijo todo lo que daba por mí

y dará en el futuro si se entera que ya parto con mis problemas

de hombre común

para otra tierra.

 

Puedo denunciar a mi madre

de no ser perfecta

de ser humana / abarcable

poco abrazable

de haber molido a gritos la suerte de los destinos de mi infancia.

Puedo denunciar a mi madre

de someterme a los castigos de la escuela

pre-universitaria.

Puedo denunciar con marcas.

 

Puedo denunciar a mi madre de ser una bestia

de quererme mucho.

Puedo denunciar a mi madre de quererme mucho.

Podría mandarla al paredón como al resto de las mujeres

y demostrar que las balas hacen de su carne

un desplomo de sangre

y demostrar que es de tierra

y de vientre

y de pan que nunca sobra.

 

Puedo denunciar a mi madre

de sus amigas de mierda que elije

de sus visiones acerca de los hombres

puedo denunciarla

y llevarla a la horca

y llevarla a la silla en donde se ejecutan las mujeres que se han equivocado.

Puedo denunciar que se ha equivocado.

 

Puedo denunciarla.

Devolverle algunos golpes aunque no confíe en los golpes a las mujeres

aunque sienta que eso nunca va a poder correr por mi parte

podría vengarme de mi madre

podría hacerlo

podría denunciarla.

 

Denunciar los veranos que perdí estudiando la puta gramática.

Denunciar las veces que me olía el aliento al regreso a casa.

 

Puedo denunciar a mi madre / marcar todos sus defectos.

 

Podría denunciar a mi madre

dispararle sobre la cabeza por sus errores

dejar de amarla

escupirle la cara con mucha fuerza

podría denunciar a mi madre.

Asesinarla por los gestos de reproches

que guardo en donde titila la ira y la rabia

de mi inocencia.

 

Puedo hacerlo.

Puedo denunciar a mi madre.

Por no ser nadie.

Por no salvar al mundo.

Por no pelearse con todas las conchudas

que interpretan que la guita es el motivo y la existencia.

 

Podría asesinar a mi madre

denunciarla

devorar a mi primer plato

la primera mierda que me llevé a la boca de alimento

su sustancia de vaca.

 

Podría asesinarla

a la garantía de mi defensa

a la mujer que va a llorarme cuando las mujeres

se hayan ido / sean abandono

en ese momento de pasar a ser un hombre más de muchos

y no un hijo

a la mujer que más me quiso y me quiere

y se perforó el vientre para soltarme al aire

de buscar lo que es mío,

a la imperfección,

a la crianza,

denunciar a los ladridos de los ecos

de los retos que llevo con un libro de frases olvidables

y algunas para repetir como disco interminable de radio rota.

 

Podría denunciar a mi madre

elevarla a la ejecución de los imperfectos

pero amo las imperfecciones de los mal paridos

a los que se equivocan en todos los cruces del laberinto

y así han asumido el compromiso

de que traer hijos es de hijos de putas,

los hijos de puta que son los únicos que pueden sentir

la sangre podrida de ser amantes.

 

A la podrida sangre de mi madre

que en su odio me dio todo el alimento

que necesitaba para ser tan carne

como me ha salido ser hasta ahora.

 

Denunciar el descuido que me curtió en la calle.

 

Puedo denunciar a mi madre

de parir al primer hijo de puta

que le salió de su vientre.

 

Puedo denunciar a mi madre,

denunciarla,

hacerla pedazos, pedazos bien pequeños,

cortarla en partes, hacerla molida,

pero antes debo pasar por mis actos,

denunciar que soy un mal hijo,

un perro sin recuerdo,

la consagración de un desagradecimiento,

puedo denunciarme de amor,

denunciar que la amo,

sin condiciones aunque las sepa a todas

mis condiciones de crianza,

puedo denunciar que amo a esa perra,

que a esa perra la quiero como a la carne

que se me inyecta en la mañana

para ir a comerme a los muchos que detesto,

puedo denunciarme de ser un mal hijo,

un descreído de haber nacido

para ocupar el cargo del Edipo,

Puedo denunciarme

de sentirme alegre, explosivo,

compulsivo asesino de las cosas

que no digiero, de cargar una herencia,

puedo confesarme,

de amar a esa perra,

como a ninguna de las cualquiera

que les he probado el gusto de sus tetas

y las he arrojado al cesto de los olvidos.

 

Puedo llevar tatuado a la perra que me ha parido

y responder por cada pinchazo de la tinta.

La vuelta de los que siempre pensaron en volver

Sobre el piso hay dos valijas llenas de ropa

que hacen peso sobre el hueco que se va a dejar.

 

Papá toma las últimas pertenencias,

guarda en el bolsillo los dos cigarrillos

que quedaron de anoche junto al vaso vacío de alcohol.

 

El caso es la vuelta.

El regreso de los que siempre pensaron en volver.

 

Sobre el piso sucio ve

que las manchas de las pisadas

siguen quedando en el suelo

las manchas de las pisadas

de una casa transcurrida por un solo hombre

y algunos desconocidos que cayeron de visita.

 

Mira atrás sobre el hombro

lo que va a estar en cualquier otro momento

menos en este que es de ida.

 

Un par de almohadas tiradas sobre la mesa

las cortinas corridas para tapar al sol

la rotura fibrilar del silencio

de pensar que la huída era el lugar

y la escapatoria. Y la huida no es nada si no hay regreso.

 

El nuevo hogar de papá

terminó siendo la llanura vacía

de los hombres que andan solos

en África

o el sur de cualquier mundo.

 

Ningún exilio cierra

lo que no se resolvió antes de la huida.

 

La ida siempre se repite

ante la debilidad del hombre que escapa.

 

Los hombres que siempre piensan en volver

ejercitan la posición del peón en el tablero de ajedrez.

 

Papá cierra la puerta

y levanta la vista.

Afuera está lo que teme.

 

Ningún hombre que no enfrente sus miedos

va a poder contarle anécdotas a sus hijos de derrota.

 

La cabeza de mi padre empieza a llenarse

de fotos de mujeres con la piel curtida

de empleadas domésticas que trabajan en un hotel

de travestis siendo cogidos de espaldas entremedio del parque

de susurros pasados de nivel entre día y día de vendedores ambulantes

de puestos de floristas entre los filos de la calle

la noche entre el ritmo perturbado

de buscar en el cemento

lo que la jungla no tiene.

 

Los hombres que siempre piensan en volver,

piensan en una mujer que les duele,

el amigo que murió, el que se fue para siempre,

la madre que no está para acariciar.

 

Los hombres que siempre pensaron en volver

no se fueron porque no aguantaban cómo era

el peso del dibujo de la ciudad.

Se fueron porque no se aguantaban.

La ciudad no es el problema.

El problema era cómo era papá en la ciudad.

Cómo es cualquier hombre.

 

El hombre que siempre piensa en volver

cierra la puerta de casa

y sabe que deja atrás

todo por lo que, si quiere, regresa.

 

Ningún perro de la calle

a partido en busca del destino

sin aún no puede pasear solo y feliz

por la cuadra que lo tiene

todos los días de su existencia.

 

Ningún padre se va sin pensar antes en sus hijos.

 

Los que siempre pensaron en volver,

vuelven aunque sean otros a los que se fueron.

 

Los hombres que piensan en volver,

descubrieron que el problema no es la ciudad,

que acá lo tienen todo los hombres

que no son depresivos suicidas.

Que en la pólvora de las falencias ven la alegría.

 

Los hombres que piensan en volver,

van a volver.

Porque no tienen más deseo

que el eterno regreso.

El Uso del Entrenamiento

A Diego Barros.

 

 

Hoy murió el padre de Mariachi.

Un golpe en la cabeza

mientras vendía banderas en la cancha

lo mandó al hospital.

 

El padre de Diego apareció hablando por la tele

una vez en xDxT y no se le entendió nada.

Nos reímos de lo que no dijo y quería pronunciar.

 

El padre de Diego tomaba alcohol

en la misma proporción

en la que toma cualquier borracho.

Tomaba como toma cualquier preso

el primer sorbo en libertad.

 

Mariachi me dijo una tarde

mientras me contaba sobre sus cosas

“Estaría bueno poner una alarma

que nos avise cuando el viejo llega a casa

así lo esperamos con dos vasos de ginebra hasta el tope”.

 

Mientras me contaba sus cosas

veía que el futuro se tomaba el palo:

“Prefiero estar haciendo algo a romper las pelotas”.

“Nos podríamos ir de viaje, cada uno lleva un poco,

un poquito cada uno. Pero nos vayamos.

Quiero ver otra cosa”.

 

“Anoche llegué a mi casa

y lo encontré a mi viejo

con su olor a perro viejo

arrollado por un camión de vodka.

Anoche me dio dos sopapos

porque estaba contento,

Talleres no dejó de existir”.

 

Diego se fue antes el sábado a su casa

cuando todos paleábamos en el patio de la escuela

para sacar la mugre

a ver como seguía su viejo internado

vendedor de banderas en la cancha

porque el golpe en la cabeza

lo mandó al hospital.

 

Un día después me entero

que el padre de Diego, Mariachi,

dejó de estar para siempre en el barrio

y en la sala de billar del bar de la cuadra.

 

Yo sigo dispuesto para entrenar.

- Cuando estés mejor, llamame, culiado.

Voy a estar acá esperando.

 

Espero encontrarme con Diego

dispuesto a entrenar para volver a ladrar.

 

“Encontré a mi viejo tirado en el piso

dos días después del golpe en la cancha”.

“Dibujar me hace olvidar de las cosas malas”.

Frases de Diego que repaso en la cabeza

y las hago resistencia.

 

Me avisa Amadeo

que el padre de Diego

al fin murió

porque el cráneo no le aguantaba el dolor.

 

Murió un domingo,

como mañana moriremos nosotros,

sin poder elegir la temperatura del sol

para cuando ese día tenga que calentar la llanura.

 

Hoy el día fue hermoso hasta la noticia de Diego,

el día estuvo lleno de sol.

Mañana llega Colón y lo caga todo.

 

Esta muerte me recuerda

a que use mi entrenamiento.

Que no deje solo a Diego.

 

Escribo líneas para apuntalar sobre el hecho.

El tema es que nada de lo que escriba

va a calmar a Mariachi

como cuando cantaba serenatas en la cancha

pegado al grito de su viejo

“Goooorro bandera vendo”

y plasmar el calor de volver

con algunas monedas a casa.

 

Todo lo que escribo existe.

Nadie cree en la ficción que no existe.

Por eso escuchar esto duele.

Vive sobre el filo de lo que existe.

 

Uso mis manos

doto a la población de mi barrio

de razones para no volarse la cabeza.

 

Mi barrio es Granja de Funes dos.

 

Uso mi tono de voz

para llamar a los que tienen el fierro

a punto de pedir salida

para volarle las cabezas.

 

Diego es un perro de mi barrio

que ladra bajo como yo

cuando no estoy violento.

 

Veo a los perros de mi barrio

y les dejo textos para pasar la calle.

 

¡No se vuelen la cabeza!

¡Aún no hemos mordido todo lo que merecemos!

EHN GPC

Grupo Clarín

 

Cómo se sentirá brindar con un dictador,

celebrar la entrega.

 

Cómo se sentirá no apostar por nada

ganar todo por asesinatos y convenios de silencio.

 

Cómo se sentirá no tener fracturas expuestas

del pecho

por ponerlo siempre

cómo se sentirá brindar con un genocida

cómo se sentirá

que no te de bronca

cómo se sentirá llamarse Ernestina

que ese tipo te “regale” dos hijos

hijos de desaparecidos

y vos los nombres

Juan y Ernesto

o Caro y Alicia

Felipe y Marcela

y se los apropies

y se los vacíes

y se los llenes de mierda

y te los lleves para tu lado.

 

Cómo se sentirá ser la dueña

del monopolio comunicacional

más asqueroso de este ispa

de la empresa más afiliada

a las líneas del Terrorismo de Estado.

 

Cómo se sentirá

ser una mujer llena de mierda.

Cómo se sentirá tener a todos debajo de la concha

chupándote los pendejos en los 70

por ser socia de un genocida.

 

Cómo se sentirá

mirar a tus dos hijos

y saber que sus padres están muertos

o Desaparecidos – porque los Desaparecidos existen Videla -

Cómo se sentirá saber

que tu economía justificó y sostuvo

el asesinato de lo que son tus dos hijos,

esos dos padres que cagaron fusilando.

 

Cómo se sentirá mirar todas las mañanas

las caras de las personas que mataste

que mandaste a asesinar

cómo mierda se sentirá

¿Se sentirá?

¿O las jefas de grandes empresas financieras

o las jefas de grandes monopolios mediáticos

que piensan todo el día en incrementar los niveles de ingresos económicos

para el aumento de su riqueza

no sienten más nada que lo que toca el dinero?

 

Cómo se sentirá

brindar con un genocida

apostar por entregar personas

robarle los hijos

y asesinarlas

tapar a los genocidas

cubrirles las espaldas con el papel de la prensa.

 

Cómo se sentirá

se sentirá

se sentirá…

 

Cómo se sentirá

ser la  dirección

del Diario Clarín desde el año 69,

tras la muerte de tu esposo.

 

Cómo se sentirá ser

la dueña de la voz nefasta de la Opinión Pública

de los chatos clase media

que bombean a la Argentina,

ser la empresaria dueña de Canal 13, TN, Artear,

Volver, Multicanal, Telecentro,

Cablevisión, Radio Mitre,

La 100, La Razón, Olé, TyC Sports,

Pol-ka, La voz del Interior, Diario Los Andes,

etcétera, etcétera, etcétera.

 

¿Se sentirá ser una perra asesina viuda

de doble apellido

de mucha guita

de una casta selecta

detenida por los delitos de supresión de estado civil,

retención y ocultamiento de menores

y falsificación de documento público,

y saber que estás libre, suelta, por la guita

que tiene tu medio para desatar una farsa mediática
y liberarte en apariencia?

 

Quién te salva, quién te quita la culpa,

quién se quema la ropa por vos,

qué pueblo te va a llorar

qué buen tipo te va llorar

el dinero se lava se dibuja en paraíso fiscales

pero no te hace persona no te hace real.

 

Qué se sentirá no ser persona

brindar con los genocidas

expropiar hijos

y llamarlos Felipe y Marcela

y mirarle la cara en las mañanas

y saber que son los rostros de los otros

de los padres de tus “hijos”

que asesinaron los genocidas

después de secuestrarlos

después de perseguirlos

después de callarles la boca

después de no dejarlos expresar.

 

Cómo se sentirá la libertad de empresa que se corta.

 

Cómo se sentirá cubrirle la espalda a los genocidas

hacerles la prensa

recibirles los hijos que tenés en tu casa

recordándote lo que hiciste

todos los días de tu vida.

 

Cómo se sentirá

sentir el temor de entrar en cana

comenzar una nueva vida, aunque eso no pase

porque te salvé la guita y la prisión domiciliaria,

porque la edad te salva aunque seas una vieja hija de puta.

 

Cómo se sentirá

comenzar a cumplir la condena social

si sale la Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

 

Cómo se sentirá que se te caiga

la impunidad del poderío de la guita.

 

Cómo se sentirá ser de Derecha

avalar el secuestro de personas con la prensa

tener dos hijos que no son tuyos

que no tienen tu sangre

que no estuvieron en tu vientre

- y eso no es lo importante porque están las madres

no biológicas -,

pero qué se sentirá saber

que tus hijos vienen del palo

que odian los genocidas

que odian las señoras bien puestas

de apellido compuesto.

 

Cómo se sentirá brindar con genocidas,

festejar la entrega, los Golpes de Estado,

tener hijos apropiados de padres Desaparecidos.

Mi Tiempo

Tengo un pacto de sangre con mi pueblo

 

Pablo Neruda

 

De cajón, la literatura,

ha de ser un pacto con mi pueblo.

 

Cuando se escribe, el resto no importa.

Se prioriza el pacto.

 

El primer acuerdo es romper con todo

lo que no forme un pacto de sangre con mi pueblo.

 

La literatura ha de ser

como un jugador amateur que corra cualquier suerte sin garantía

transpirando las manos por sentir el sudor del comienzo

el riesgo de no saber que hay atrás del tiempo del fin de juego.

Si la consagración o la derrota.

 

La literatura ha de ser como un hombre cualquiera

para tocar la sangre de la gente común.

Ha de ser de boxeo, de la bollacera diaria, de resistir los golpes,

de swing, de jab, de hook, de cross, de combate,

de ritmo, de tun, tun, de golpe, de violencia, cotidiana,

de descanso… de respiro, de salir de la lona, de amor,

de mucho amor de terreno,

de mucho de lo que se olvida

cuando se necesita que las cosas salgan del pozo,

de mucha postura de una integridad salvaje

que se devore a los represores

para volar las cabezas fascistas con furia

de los que desaparecieron a Jorge Julio López.

 

La literatura ha de ser como la cara de boxeadores

resistiendo los golpes de un Dios invencible.

 

La literatura ha de ser

como el cañón de un tipo

sobre la cabeza de otro

de vida o muerte

de riesgo

ha de ser como el chumbo

de un tipo sobre el lomo de otro

como el fierro de un tipo

que sale a la calle

y apunta a otro

porque está por volver a casa

sin nada que llenar a su rancho

en el regreso.

 

La literatura ha de ser de regreso,

de mucha vuelta constante a la salida

para no perder los pasos de donde empezó

lo que te viene sosteniendo.  

 

La literatura ha de ser como el hambre de no poder morfar.

Como los lobos de Siberia en el desierto en busca de un camello.

 

La literatura ha de ser como el ataque

de las bestias a los animales que se llevaron gente

y la tiraron desde la punta del cielo

desde aviones sin paracaídas al suelo del mar.

 

La literatura

ha de ser la fuerza

de coger con quien más se tiene ganas,

de plantarse para saber donde se para entre tanta paranoia,

la fuerza de parir hijos con las piernas abiertas y sangradas

la fuerza de ser fuertes

para volarse la tapa del pecho con lo que todavía

todos se cagan por dejarse sentir. Escribir.

 

La literatura ha de ser como nosotros

como yo que estoy violento

por querer lograr algo concreto

entremedio de tanta parafernalia discursiva.

 

La literatura

ha de ser un proyecto político

debe enmarcarse en cada región donde la gente

necesite resistencia,

necesite revertir sentido,

necesite hacerse escuchar,

necesite alegrarse del sonido

de producir sus propios versos

que no chamuyan sobre la puta realidad.

 

La literatura ha de ser

como la Nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

parte del proyecto

de este Gobierno Nacional.

 

La literatura

ha de ser cosa

de aferrarse a la idea clara

de acortar la distancia

entre los pocos becados y los muchos vedados de esta sociedad.

 

Ha de cortar la soja. El monocultivo.

Debe maltratar tanto la tranquilidad

de los becados de los nenes bien

hincharle tanto las pelotas de la existencia

que sus deseos sean quemarnos lo que escribimos,

quemar nuestra futura producción de libros para sus hijos.

 

¿Qué pasa que no nos quieren quemar lo que escribimos?

 

Ahora somos brotes nuevos en una huerta,

estamos en la sombra esperando crecer

ocultando el pudor

a base de arrojarnos mañana al precipicio.

Mientras tanto ellos nos esperan de antemano

como en la entrada de un túnel por donde pasa un tractor de fuego

para cuando queramos desenterrarnos.

 

La literatura debe ser sobre todo de hacer

de ser muy poquito

de mostrar mucho los dientes en las acciones

debe ser de pecho / un hecho.

 

Una sucesión de la gente pidiendo

saciar el hambre como en los cuadros de Berni.

 

La literatura

debe pegarse al fuego de una nueva racha 

de escritores reales defendiendo La Casa de la Moneda

el día que fusilaron a Allende en Chile.

 

La literatura debe tratar a los animales represores

como bestias.

Contra los animales como bestias.

Con condena efectiva y sin perdón.

 

La literatura no puede envejecer

debe servir para perforar el futuro y quedársele adentro.

Debe ser la ficción para la revolución.

 

Cuando la literatura no es riesgo,

mientras afuera está todo lleno de hijos de puta

que desatan sus miserables acciones de mierda

contra todos nosotros para cagarnos la vida,

algo mal estamos haciendo.

 

La literatura,

la integridad para no entregarse,

el oficio del que no se hace la guita,

que no se hace para la guita,

si para la subsistencia,

el oficio que se hace como el hambre por hambre,

se hace sin proponerse la guita.

Si la mosca llega,

se acepta,

no se rechaza,

porque primero se hizo todo lo que se tenía que hacer sin ofertarse,

como un periodista entregado

escribiendo para la puta Voz del Interior.

Diario de mierda del monopolio mediático.

 

La literatura deber ser algo que pese en el afuera

y moleste hasta que cambie la coyuntura,

hasta que cambie las relaciones

entre los amoríos y los destrozos

hasta que foguee el ritmo

de los cercos por los que no aprendimos a pasar.

 

La literatura

en cada verso

en cada prosa

en cada línea

debe acercarse a tocar el cuerpo

de quien todavía no ha recibido una caricia

por estar en situación de calle.

El cuerpo de los primeros hombres

muertos por mártires

es un texto perfecto de la literatura.

 

La literatura de los heridos que no entran al hospital

La literatura de los borregos que dejan de existir y no pegaron el grito a tiempo

La literatura de las mujeres que no se han hecho del género de odiar a los hombres

La literatura de “las palabras no son más importantes que entender

que detrás de cada uno de nosotros, por delante,

hay otro tipo, la mujer, que espera que nos demos cuenta de eso,

que detrás hay otro tipo, una mujer,

con las mismas imploraciones que nosotros”.

 

La literatura del peso de llevar a la vida toda ficción

de un imaginario de una bestia salvaje agitada que reaccione

cansada de respirar profundo

para no comenzar a comer a todos los putos

que del violento oficio

han hecho una oficina

con jurados y premiaciones burguesas

y sueldos de fin de mes más horas extras

del mantenimiento del status quo.

 

La literatura no es mantenerse estable brillando entre un circulo

que no cabe más que en otro circulo más pequeño.

La literatura es empezar de cero a cada rato

sabiendo que detrás hay miles de rayas de libros escritos

llenadas para seguir con mucha fuerza

con la tarea

de contagiar al mundo de lucha

y alegría, mucha alegría popular

para no entristecerse en la prioridad de talar lo viejo

para ver un paisaje nuevo

con todo el pueblo en las espaldas

y yo por las espaldas del pueblo

para defenderlo contra cualquier idiota.

 

Mi tiempo es la literatura.

Ninguna ficción más verosímil que dejarse vencer.

 

Cierta lucha a la calle

en la organización Nacional y social

de la distribución equitativa

de las prácticas, los libros, los poetas

y las bibliotecas populares abiertas para todos.

 

Eso es la literatura,

vivir para ejercer el derecho

de la imprenta revolucionaria.

22

El torneo de fútbol de los domingos en la cancha de los universitarios 

 

El domingo metí un gol de tiro libre. El partido estaba uno cero abajo y justo empatamos con ese gol mío. A veces pienso que el fútbol ha sido demasiado generoso conmigo y yo lo desperdicié. El segundo gol agónico de nuestro equipo también fue un empate, empate a dos. Diego hizo el segundo gol, y pienso lo mismo de él. El fútbol ha sido muy generoso con el “pollo” y él lo desperdició.

Con Diego vivimos juntos prácticamente un año en la esquina de San Juan y Cañada. Cuando los dos teníamos 22. Ahí la vida se nos iba entre la cerveza, el porro, el alcohol, siempre el alcohol, el chocolate, las mujeres que metíamos a la casa, las juntadas con amigos. Todos sabíamos desde el comienzo que íbamos a terminar mal.

Cada vez nos fumábamos más porros, fumábamos al levantarnos, al despertarnos, antes de irnos a dormir, después de comer, para ir a cagar. Todo nos llevaba al porro. El consumo se iba poniendo pesado y yo sabía que nos estábamos yendo al ocote.

Un verano antes de irnos para Cuesta Blanca, la playa de los hippies, tomamos la decisión de vender porro en la comuna San Roque, en el Cosquín Rock. Cuando llegamos al predio había canas por todos lados, canas en la entrada, canas en el parque, canas disfrazados de rockeros que se tiraban en los campings. Perros canas, minas canas. Una comuna de canas vigilantes. Estábamos rodeados y todavía teníamos algo de conciencia. No queríamos caer por una pelotudez. La cosa es que hicimos de la venta un consumo. Habíamos llevado un piedrón como para seis meses. Tomábamos té de faso, con mate de faso, con agua de pava hervida de faso, con biscochitos de faso, fumando un faso mirando el lago con los ojos reventados, chinos y rojos.

Después de aquellas vacaciones yo sabía que todo iba a empeorar y Diego quería seguir jugando con su laburo en el call center. Yo decidí dejar la venta que nunca largamos porque ya era una cercanía demasiado pesada al consumo de la merca y nuestra conducta se iba cambiando al ritmo de la mariguana.

Desde el primer día que pisé el departamento sabía que íbamos a poder hacer de todo. Y que eso no era ningún freno, que nos íbamos a pasar como dos pendejos excitados.

Diego metió el segundo gol del empate y lo abracé fuerte. Era como volver de algo, hablar de eso que nunca hablamos. Porque el tema de la merca no se toca. Pero verlo de nuevo correr al pollo es como ver de nuevo a un amigo que está volviendo del retiro. Con el pollo pasamos de las mejores cosas juntos. Nos cagamos a trompadas muchas veces durante la secundaria contra el resto del mundo. Jugamos al ajedrez en la primaria y volvimos con trofeos a casa. Nos pasamos discos de Sumo, Corpiños en la madrugada, Llegando los monos, en la época en la que el rock no era un mercado rentable. Bailamos La Mona entre el vino. Hasta el día de hoy seguimos creciendo juntos pero separados. Hemos llegado a ser compañeros, hermanos políticos, peronistas. Compañeros de la Patria Socialista, Nacional y Popular.

Los dos celebramos los goles sabiendo que los universitarios la tienen adentro.

A B C de un día común en Córdoba

A veces siento que lo único real en Córdoba

es un poeta que para

en Maestro Vidal y Achával.

 

A veces siento que no se dan cuenta

que pasé mi infancia pegado a Las Violetas,

Parque República, 20 de Junio.

Que todo esto les suena a descargo

por buscar romper con los vientres vivientes de pocos infelices

y entrar al palacio del reconocimiento.

 

A veces veo

que el único amor que puedo sostener

es el que me sale como chorro de sangre caliente

después de la lucha

el que no se me pide

el que queda después de tanto trabajo de resistencia

el que me da la mujer

que me espera

para el regreso

y no me reprocha

como somos. Nos celebra.

 

Busco los atajos

los huecos los conductos los reductos

donde se expone lo que se hace con el arte en Córdoba

y no hay un puto lugar

que no haya sido comido por la corrosión.

El desgaste del encierro de los cerebros mutilados.

 

Basta con la mentira

de que el arte

es la máquina que produce sentido nuevo.

El arte alimenta

o aporta a la desnutrición del cuerpo

de todos los que no viven comidos.

 

La nueva dirección es la que produce

un montón de gente enterrada hasta los huevos

en un proyecto colectivo

que incluya a lo que no está dentro de la distribución.

 

El pudor artístico repite

no genera sentido

es una parte más de la línea de ensamblaje.

Cuidar las formas es un acto primitivo

de las elites culturales.

Establecer la fuerza

el piso de los poetas reales.

 

Cada vez menos

dejamos de ser una ciudad que da asco

por su centro restringido por patrulleros

por motos por caballos por automóviles por bicicletas por camionetas

han volado y vaciado cada espacio

que tenía un lugar destinado

a ocupar por lo pobres,

que se educaban,

que salían a buscar la existencia.

Nadie ha hecho nada,

los reemplazos son glamorosos:

La ESCUELA por el PATIO Olmos

La CÁRCEL de mujeres por el PASEO del Buen Pastor

y sus restoranes lujosos de dueños merqueros.

 

Cada uno sabe lo que deja

cuando hace algo que no deja nada.

 

A veces en mi abecedario

las palabras son una mierda

que no encuentran la fuerza

para alcanzar a decir

lo que la gente que no come piensa

para apoyar sus cosas sobre la subsistencia.

 

Busco en las palabras nuevas

de la barriada de Granja de Funes II.

Cada niño ocupa en su habla el lugar de resistencia

que le ha asignado su familia para no dejarse derrotar.

 

La lucha ha sido renovada

dejando de lado las tesis viejas.

Nadie necesita de la teoría europea

cuando no hay que comer.

La revolución viene lenta

la explotación es del peso de la velocidad de un tren bala.

Nadie puede aguantar como un cordero

a ser derrotado.

Nadie juega a hacerse el loco

cada expresión lleva su peso

en la condición de no ser aceptados

por las condiciones dominantes.

 

La lucha ha sido parada

a base de mucha fuerza

de resistir a los idiotas

con sus reglas a cumplir

con su moralina de vivencias de incubadoras.

 

Cada robo que se da en el afuera

es la práctica más concreta

que recibe una ciudad que no escucha.

 

 

 

Después o antes se cae

 

En la cocina mamá se antoja de las legumbres

mientras riega con vinagre la lechuga.

Ciega el sol que entra por la ventana la cortina.

 

Yo sobre un cuaderno anoto los textos

que cada uno se merece:

Los chatos: “Levi´s”.

Los punkis: “living room”.

Los freaks: “fiesta de la espuma loca”.

Los necios: “soy yo solo”.

Mamá: crianza.

 

En la montaña se ve la luz que roba

la atención de toda una ciudad enferma.

 

Nada va a reemplazar a esa luz ahí brillando

sobre nuestras cabezas.

 

Los obreros se fuerzan

no hacen lo que más les gusta

ejercen su minería artesanal por paga

los dueños del edificio dan la orden

de levantar una pila de veinte mil ladrillos nuevos.

 

Los obreros saben que su trabajo es prematuro

el edificio mañana será derrumbado

o desplazado por un gran centro comercial.

 

Aunque se esfuercen

en su labor no satisfacen los pedidos

del empleador.

“La altura del cielo sigue siendo inalcanzable”.

 

 “Nos han vendido un negocio podrido”

- piensa la dueña del último departamento

del edificio más alto de esta ciudad que no toca al sol -.

 

La tierra aún no está preparada para ser puesta al común

de toda la gente.

La revolución viene lenta.

La expropiación ha quedado a mitad de camino

y los vecinos son hostiles para ceder una porción de su terreno.

 

Yo me siento sobre el piso a pensar

que la distancia entre lo que es y lo que aparenta

se reduce a que

la apariencia es la teoría.

Lo que (se) es: la práctica.

 

En la primavera cada hoja ocupa su lugar para brotar.

Cada caricia se recibe con la comprensión del comienzo.

La petunia de casa vuelve a renacer después de un tiempo de amor.

 

Yo veo a mamá acariciar las hojas de la lechuga

y vuelvo la vista al sol en un día domingo.

Los pensamientos se pierden en el olor del alimento,

nada más que tener hambre.

 

La ciudad sigue siendo un laberinto claro,

ya no hay secretos.

Están los odiados

y los amados por muchos.

Esto Es Todo

En alusión a los sueños,

cada uno pare los suyos.

Nada de llantos.

 

La cabeza promulga 

la acción divulga / populariza.

 

Para ahorcar

con justa precisión

a todos los muertos

se usan las manos.

 

Matar a los pechos fríos

es un trabajo manual.

Se hace manualmente.

 

Las moscas bordean

todo lo que se pudre

y se llena de mierda

como la carne de los pendejos

que comen aire para inyectárselo en la cabeza.

El cerebro brotando en picada a lo posmoderno.

 

En alusión a la fuerza,

nadie es más fuerte

que su centro de gravedad.

El centro de su peso es su equilibrio para pelear.

 

Acicalo

así calo

en las cosas descuidadas cuidadosamente

prescindiendo de la bajeza de la velocidad posmoderna.

 

Cago.

Así incremento el excremento

para tirarlo

por donde vienen los pendejos alistados

que se alimentan

de la exclusividad privada de la educación garpada. 

 

Acicalo

acaricio las plantas,

les saco la mugre,

como si tocara el cuerpo de la mujer que amo.

Ese es el secreto que destierra la suciedad del cuerpo.

 

Aliso el terreno

en donde fue la explosión

del último pulimento a la pared.

Fusilo a la plaga urbana que sobra.

 

Desmantelo veo la historia

reviso repaso excavo las fosas.

Hay dos torres llenas de fuego

que bajaron Bagdad un 11 de algo.

 

En Córdoba hay nenes

que escriben para ser relucientes

e ingresar al hall de la nada iluminada.

Que bajan a las napas de la soledad

de la sola prosperidad pajera.

 

Se hacen historias

con parte de los órganos para hablar

- antes de quemarlos o tirarlos a la donación –

o se pone la mente en blanco

y se trabaja para la sucia voz mediática del puto interior.

 

En alusión a por qué escribo,

Esto Es Todo:

Porque el hijo de un albañil lea

y no se sienta escupido a la cara.  

 

Los Cautivos

Esclavos de los empresarios

los neo-periodistas fascistas

salidos de la Obispo Trejo y Sanabria

buscan distanciase lo más que puedan de Walsh.

Han hecho del oficio violento

una ley de radiodifusión de la dictadura.

 

Esclavos los posmodernos,

los nenes fríos que venden imagen

para acercarse a un arte de sala

se encierran en mostrarse como diferentes

en su igual forma vacía por dentro al resto

con el más hondo vacío existencial a cuestas.

 

Nenes de mami,

nenas de papi,

todos grandes hijos de la pinchila del general,

aunque no lo sepan

es un estigma que se lleva hasta la tumba.

Aunque les cueste creer viven en un país

de raíz anti-imperialista y peronista

aunque nos quieran desviar.

 

Esclavos,

los que se queman la cabeza

por encargo de su ego de diferenciarse

y se quedan tan desarmados

que no pueden combatir contra nada

por no tener manos ni acciones para desplegar

contra un enemigo concreto.

 

Saliva sudor semen orina,

todos puestos sobre la mesa

cuatro actos poéticos.

 

Sembrar dejar caer la semilla

plantar linchar secar la tierra

cortar las puntas secas

apuntalar las heridas con palos

delirar en funguicidas

sangrar suicidarse

todos los extremos de las plantas que no crecen al sol.

El encierro crea fuentes de frivolidades habitacionales.

 

Usar las manos para evitar la instancia de la amenaza

y matar, derrumbar todo lo que está hecho de mierda plástica.

Asesinar a los pechos fríos es un acto de justicia.

 

Que se entierren los esclavos

los snob, los raros, los freakys, los putos

que usan los espacios como el living de su casa burguesa.

 

No dilaten la precipitación de la agonía de su muerte,

vayan al piso a donde no llegan las balas

y recen aunque no crean,

la ciudad está en otra parte

y no sale a buscarlos

nadie los necesita

pero igual ustedes son de una paranoia de ser perseguidos

por gente organizada con bronca.

 

Son carne fácil de odiar.

Nadie los necesita.

No hacen nada por el resto.

¿Veneraste?

corrida

 

¿Sentiste la adrenalina de la cana corriéndote por la espalda

tirándote a mansalva con las balas de goma buscando carne de cañón?

 

¿Adoraste a los manifestantes enfatizados en crear una nueva justicia

una forma nueva de resistencia en donde la protesta resuena?

 

¿Viste desplazarse a la infantería como un infanzón

de hombres dispuestos a patearte el cráneo con toda la fuerza

de su borceguí si te encuentran tirado en el piso?

 

¿Fuiste de protesta porque ya pensabas que todo

estaba demasiado lleno de mierda como está hasta ahora?

 

¿Sentiste la corrida de los caballos

y las bombas de gases lacrimógenos

y las bombas hidrantes

que te marcan con el agua

como el escupitajo feroz de cien llamas encendidas

enfermas de los ganglios?

 

¿Arrojaste piedras sobre los cascos

de los cerdos azules llevándose a un compañero

entremedio de la represión?

 

¿Marchaste para evitar el aumento de los números del cospel,

de la inclusión social de las mayorías?

 

¿Tiraste vallas para escapar del encierro

de la limitación de la protesta social

cuanto tenías canas encima?

 

¿Te pintaste la cara de furia gritando desde el fondo del estómago

desgarrando la tempestiva voz de los marginados?

 

¿Lloraste del odio de no poder insultar a un hijo de puta,

tirarle huevos, piedras, mostrarle la pija,

para que te vea la cara

y se le quede clavada en los sueños de la conciencia?

 

¿Huiste cuando ya no pudiste hacer nada

por la calle marcada con sangre del omóplato

de tirar la cana por la espalda?

 

Todo eso es el peso de la resistencia.

 

El sostén de las cosas que se manifiestan.

 

El desequilibrio agónico de la desigualdad de la medición de fuerzas.

Días entre las cloacas de los plomeros

Hace días que muero entre la bosta de las cloacas de los plomeros.

No me baño y tomo agua del mismo vaso sucio de hace un mes.

 

La distancia entre la cama

y la computadora con el monitor en su protector de pantalla

es toda la distancia que he recorrido en estos días.

 

Hace una semana

hace siete putos días

me manejo desde el extrañamiento

el anhelo y la lectura.

Leo desnudo sobre el inodoro del baño

poemas que me ayudan a calmar

la agonía del dolor parasitario

de mirar la televisión.

 

Desde la locura cruda de no hacerme el loco

sino sentirme para el orto

te llamo porque te extraño

y estás lejos.

 

Quería decirte

que vivo en un país en donde la gente se quiere sola.

Cada uno es una gran panza

adorándose el centro.

 

Cada argentino es un miserable

que comercia la dignidad

sometiéndose a la esclavitud de las empresas,

aunque no seamos todos.

Cada argentino es un miserable

que come mierda

y la caga en la cara de otro.

 

Somos caminantes de la bosta al camino de la mierda

caminantes entre la bosta todo el tiempo.

Lo pienso desde arriba

desde la tapa del inodoro abierta

conteniendo mi culo entretenido

en soltar el sorete al vacío

en donde los dioses son negros.

 

Un amigo se fue a Estados Unidos

hace cuatro años,

lo encuentro en el chat

y recuerdo lo bueno que es que se haya ido

ese hijo de puta.

Encontró su hábitat – pienso -.

 

En esta tolvanera

no me lavo los dientes

mi aliento pudre la cara de un minero.

 

Hace días que me rasco las bolas

y el olor a pelo mojado por leche no deja de brotar.

 

Prendo la televisión

y me canso.

De todos los “panchos” de la clase media

hablando de la moralidad

de la  virgen.

 

La virgen ampara los crímenes de todos sus hijos.

Es el Gauchito Gil femenino.

La religión no se usa para la represión,

es el rito practicante previo al asalto.

 

Quiero más choris que tengan los huevos

de portar armas para pasar la calle

y cargarlas para plasmar la resistencia

en el intento del sustento del robo.

La locomoción de la violencia urbana

hará atender las urgencias de los pobres

o acabará con todos nuestros deseos.

 

Quiero que me quemen la espalda

sobre este sillón cuando miro la televisión.

Siento que en ese tiempo

es un buen momento para matarme

por no tener razones para estar vivo

perdiendo mi tiempo

frente a la programación de Clarín.

 

Que se quemen la ropa estos culiados, pienso,

mientras miró la televisión.

El nuevo contrato de la televisación del fútbol me deja contento,

sé que es una pija en el culo para Clarín.

 

Por el pueblo no han hecho nada,

ellos hablan de gente.

 

Quiero leer noticias

escritas por periodistas

que se hayan formado sin hacer locución

y hayan raspado sus gargantas

con el whisky malo de las noches

antes de mandarse al abasto.

 

Quiero leer noticias

escritas por periodistas

que se hayan comido

Operación Masacre.

 

Dos líneas

que vengan de pasar hambre

que vean que come la gente que no come,

la que no sale en TN.

 

Líneas de periodistas que coman

carne en la mañana durante el desayuno

de la crudeza existencial.

 

Afuera hay nenes que toman merca,

se meten la falopa en sus cuerpecitos,

suministrándose paco.

 

No se hagan los pelotudos.

Rompan con lo que no se puede sostener

lo que hay que terminar en esta ciudad

y el maldito mundo.

Yo voy con ustedes.

 

Después de toda la furia

me siento a cagar sobre un inodoro limpio

que se lleva la mierda.

Aprieto el botón y todo se va al otro lado del mundo de abajo.

Recuerdo que estoy sobre el inodoro

y me acuerdo de vos

y de la virtud que tienen los plomeros.

 

Al fin anoto:

Quiero poemas escritos por plomeros,

los plomeros son más importantes que Dios,

se llevan la bosta de las cañerías.

Papá no está solo

En mi familia, de herencia,

se ha levantado el incesante capricho

de querer sustentarse por los propios medios.

 

En casa papá perdió a su madre un jueves de julio.

Hacía frío y el sol no calentaba las manos al frotarlas.

Fuimos a despedir a mi abuela a los crematorios tres días después de muerta.

Desde ahí un fenómeno se ha producido.

Papá llora.

 

La vieja entró a la clínica con un malestar estomacal.

La pusieron a tomar pastillas y la internaron con un suero

que dilató su corazón ya ensanchado.

La verdadera razón por la cual la vieja había ido al médico.

Ninguno se dio cuenta de eso. Ninguno escuchó que le dolía el corazón.

 

Se despidió un miércoles de todos sus hijos.

 

“Voy a estar triste por mucho tiempo”

escribe por donde puede

sobre cualquier servilleta

que queda sucia

después de la cena

papá.

 

Mi padre es un tipo duro,

como Bruce Willis en Sin City, La Ciudad del Pecado.

Es duro como represa frenando agua.

Llora cuando ya no se puede aguantar.

 

Se levanta a las 4 de la mañana

para ir a su primer reparto del día.

Pasa por la panadería

a buscar el pan para el reparto doméstico.

Seis días a la semana papá trabaja

para poder materializar la subsistencia.

 

Al volver a la casa

domestica el uso de sus manos para hacer de comer.

Cría a sus hijos con la carne amansada por sus manos.

Aplasta la carne de los bifes

con un martillo de metal mientras fuma sus Marlboro.

Luego se acuesta para poder reponer las horas de sueño

que quita de su descanso nocturno.

 

Mi padre sale a la tarde por la ciudad y la traspasa.

En el segundo reparto del día

deja galletas en negocios fuera de la ciudad.

 

Mi padre es el embrión

de mi furia.

 

Es el embrión de una casa

titilante sobre las veredas

de un zona fina hecha de iceberg

cerca de las mil frivolidades del Cerro de las Rosas.

 

Si bien la Núñez no se ve de cerca

los vecinos piensan que están construyendo su riqueza

para acercarse a la avenida.

 

Nuestros vecinos no nos quieren.

Nuestros vecinos no nos hablan

No se hablan entre sí

No se hablan con la gente común.

Se desconocen y esconden su cara

detrás de la seguridad privada.

 

Nos miran para el orto tras sus ventanas

porque no pagamos la luz

y tiramos los ganchos.

 

Nuestros vecinos son de los que no comprenden

lo que es comprometerse al ponerse en el lugar

de otro tipo con más necesidades sin satisfacer.

No saben ponerse en el lugar de un ocupa.

 

A veces pienso que nunca vamos a salir

de rematar la agonía para llegar a fin de mes.

Eso me consuela:

sé que nunca seré un pequeño burgués.

 

Veo que algunos piensan

que estas historias no se cuentan

sobre la mesa de lo que creen literario

entonces me afilo las manos

para dejar notas sobre mi cuaderno

acerca de lo acontecido.

 

Entonces sigo engordando mi cuaderno

para escribir más historias de gente común

que no entra a las fiestas de fin de año

de los grandes eventos que organiza la provincia

en el Sheraton de Duarte Quirós.

 

De alguna forma nos vamos a meter.

Dice el pollo, Diego Alonso, en Okupas.

Miro la serie

y nueve años después sigue teniendo

la misma contundencia cruda.

Yo le digo lo mismo a papá:

“De alguna forma nos vamos a meter”

Mientras que lo encuentro sumergido en la tristeza

más profunda.

 

De alguna manera nos vamos a meter,

como sea.

 

Papá llora por segunda vez en el día

y todos sabemos que esto

es demasiado para Bruce Willis.

Papá llora por segunda vez en su vida.

La primera fue cuando se dio cuenta

de que su hijo podía escribir.

 

Papá ha aprendido a hacerse más fuerte.

Ha pasado siempre por las enseñanzas de la calle.

Ha pasado por la fe ciega del comerciante no estafador.

Ha perdido a su madre un jueves de julio.

 

Ahora sabe que después de la primera muerte

queda la segunda por delante.

La consigna sigue siendo la misma,

no perder a sus hijos

mantener alta a su defensa.

 

Como conclusión nos deja mensajes anotados

en la mañana colgando de la mesa de luz

para largarnos al día:

 

Hasta que no nos entierren de alguna forma nos vamos a meter.

 

Papá defiende a sus hijos

para que se queden parados y peleando

sabiendo que falta mucho por hacer.

 

Defiende a sus hijos

para que se queden a su lado a hacerle compañía

en la agonía de la pérdida

sabe que no quiere más muertes pronto

aunque la vida sea esta,

la misma perra hija de puta

que mata a Bruce Willis lejos de Hollywood.

Mucha Cap

Cap patrulleros

 

Mucho Cap

mucha yuta mucho rati

mucho cobani con gatillo fácil

mucho de oculto

mucho que no sale a la luz.

 

Afuera la Cap

recorre las calles del centro

viendo a quien alzar

viendo a quien llevarse

meterle sus palos

su averiguación de antecedentes

sus detenciones compulsivas

su tolerancia cero.

 

La represión policial en Córdoba

sale a la calle en móviles

pintados de negro y rojo.

 

Un CAP

Un patrullero con dos yutas

se detiene a maltratar a dos pibes

por pedido de una nena

hija de la Sociedad Rural.

 

Afuera amor hay dos pibes

sobre un patrullero. Hay dos pibes sobre la CAP

esperando que la ciudad reaccione

esperando que la ciudad mueva sus huevos

los ponga sobre la mesa

vaya a salvarlos.

 

Mientras tanto la nena del buzo

llama a su padre abogado por su Nokia 8328

a que venga a iniciar las acciones

para meter presos a esos dos negros de mierda en cana.

 

Los dos pibes replican agachan la cabeza separan las piernas rezan

esperan a que la ciudad reaccione

que cierre su ojo vigilante que calla / que vaya en otro sentido

que mueva su ojo

críe uno nuevo.

 

Hay dos pibes que llevan en el rostro

la portación de cara,

el deleite de la mirada policial

los enfrentamientos no resueltos de la brecha argentina.

 

Debajo de la cap hay dos ratas reventadas

que llevan el olor de la ciudad

dos ratas al volante de una CAP

dos ratis al volante,

sobre los asientos traseros cercados como jaulas

se ve a dos menores

asustados

porque les tocó ser deloque

no puede entrar

deloque pierde

deloque no entra

a la concha de tu hermana.

 

El miedo de esa nena

el vacío de instrucción de esa nena

es el miedo a la inseguridad

de las cuadrillas de la clase alta y media.

 

Dentro del Cap

los choris detenidos porque pintó

porque sí

están asustados

porque les tocó ser negros de mierda

ante la seguridad del kei kei kei.

 

La mitad de la ciudad

no va a salir a la calle por menos de cien pesos

la mitad de la ciudad no va a salir a la calle

por esos menores no va a reaccionar

La mitad de la ciudad muere, pide matar,

muere tirando la baba de labiar la pena de muerte

la mitad de la ciudad.

 

La mitad de la gente se está emperrando

en pedir pena de muerte,

bajar la edad de imputabilidad,

promover el gatillo fácil, armarse,

expandir la ley de merodeo.

 

La ley reaccionaria de matar a todos los negros.

 

Alegrado

Alegrado,

siempre sudado

siempre empecinado en vencer en golpear

alcanzar las velocidades del combate

puño por puño

desde el movimiento

desde los rincones extremos del olor a sucio

del sudor andando

susurrando, siempre,

con el derrame del olor de sacarse piel raspando el cuerpo,

susurrando, siempre,

en el cuerpo a cuerpo, susurrando,

así hay más de vos en el cruce.

Feroz contra el mundo

para penetrar en los vientres de la imbecilidad

y parirle un hijo / nuevo.

Salir a enfrentar la calle.

 

Aunque vuelquen los containers de Crese

con su basura renovada sobre nuestras caras

aunque a veces las calles se replieguen y se expandan

para ver pasar a esa manada de manifestantes

money (many) gestantes 

con sus platos finos sus “utensilios” de cocina para la comida

que fabrica “su” doméstica mujer enajenada

recién ahora blanqueada por este gobierno nacional

esa manada de manifestantes como bestias

con sus platos finos sus “utensilios” de cocina para la comida

que hacen sonar con sus soniditos de clase

Aunque a veces vuelquen los depósitos de la morgue

con las autopsias de la mugre que ya no se soporta

en la Casa de Gobierno Provincial

con los cuerpos que ya no pueden estar encerrados

deseosos de salir a contaminar la calle

y nos tiren las Caps en la espalda sobre el lomo

cuando vamos porque no suban el cospel,

Saliendo a enfrentar me declaro alegrado.

 

Saliendo a enfrentar

Ambientando

desde los paseos desde no quedarnos quietos

manteniendo los hilos de la belleza que vale

las piernas de las mujeres desnudas

contrabandeando el alcohol entre los días de semana

contrayendo la repulsión

la nausea vomitiva

para fortalecer la alegría del rostro

con una sonrisa que valga

con una sonrisa que explote porque hay qué comer

que cuente que multiplique

que cuente multitud / destape

que cuente situaciones de calle

de la gente que la ocupa a diario

no por los diarios de titulares paranoicos,

esos manifestantes que salen

cuando les han tocado su capital ahorrado

a costa de la plusvalía que levantaron sus asalariados

sometidos a las peores condiciones laborables de explotación.

 

Esta es la situación

que conste:

a ningún pobre le agarró el corralito.

No Sabemos De Qué Estamos Hechos

No sabemos por qué estamos escribiendo.

No sabemos lo que duele.

No tenemos palabra.

 

Ni siquiera una sonrisa

por compartir un puto libro de algo.

 

No sabemos lo que significa todo esto.

Qué perdimos qué jugamos qué no apostamos.

 

No sabemos lo que son los finales los desiertos

los destierros los silencios los gritos

las líneas de los poetas dolidos calladas.

 

Los poetas que dicen cosas, ahora

¿Callarán o se darán a matarse?

Quién va a matar a Susana Giménez

Quién va a matar a Tinelli

Quién va a matar a Mirta Legrand

la empleada de Francisco De Narváez.

Quién va a repartir las armas.

  

Hoy el día fue una compleja mierda:

falté a visitarte,

falté al encuentro de mis compañeros literarios,

hablé de política con gente de más de 60 años,

hablé con pendejos de más de 60 años.

 

¿Todo es de encierro?

¿Ponemos una bomba?

¿Nos jugamos los últimos tiros?

¿Desenfrenamos el llanto?

¿Desnutrimos los pedidos?

 

¿Ahora entendemos lo que es quemarse?

¿Ahora se ve por qué era todo?

 

Algunas ratas escondidas

decían que las Grandes ideas

estaban muertas

y corrían detrás de la guita

mientras armaban

a las Fuerzas Represivas

a través de la televisión.

 

Este país es demasiado grande

aún puede aumentar

la superpoblación de gorilas.

 

Hoy estoy cagado

no mido la distancia

se me cruzó por la puta cabeza

qué pasa si ya no tenemos más nada que decir.

Qué pasa si nos damos cuenta

de que todo este tiempo

estuvimos al pedo.

 

¿Vale perder otro criadero de vidas?

¿Cuántos tipos mueren hasta parar una idea?

 

Podríamos haber cogido en la cama mil vueltas

bailado en el piso

tocado más

mirado a los ojos sabiendo que era la definitiva

abrazarnos siempre haciendo silencio

tirarnos poemas a la cara. Escribir para vivir.

Podríamos haber escrito para vivir.

 

No sabemos lo que somos

hasta que viene la guerra.

Quién levanta bandera blanca

quién la cabeza

quién se sube a las terrazas a mirar por la mirilla

para ver a quién matar

quién delata

quién es fácil

quiénes se entregan

quién entrena la resistencia

quiénes se esconden

tras las cortinas de las ventanas de casa

para no meterse en problemas

mientras afuera sigue cayendo gente.

El músculo recibe entrenamientos

A mi abuela,

que la dejó en banda el corazón.

 

  

El corazón es complicado. Se alimenta todos los días.

Se riega como a las plantas. Se le habla.

Se lo saca al sol. Se lo cubre del frío.

Puede morirse en el cambio de estación,

en eso también es como las plantas.

 

El corazón es complicado. Se alimenta todos los días.

Se ejercita todos los días.

Cuando se olvida eso

se empieza a precarizar la permanencia.

Se limita la existencia.

Se precariza la experiencia. Se mezquina el fortalecimiento.

 

Cualquier campeón que no tenga corazón

Nunca va a rociar sus puños con el sudor del rival mordiendo la lona

Nunca va a poder subirse al ring para llevarse todo por delante

Nunca va a sostener el título del mundo

Pelear para defender la comida de sus hijos

Durar los 12 rounds

Nunca va a conservar la corona levantar el cinto

recibir la consagración del encanto.  La alegría exaltada del pulso. 

 

1) Debilitar la rebeldía.

2) Encerrar todo en un cuarto de cuatro por cuatro.

3) Frotar con átomo para calmar el dolor.

Medidas extremas de la derrota.

 

En el resplandor de la eternidad nadie espera por la muerte.

En el resplandor de los pisos los viejos saben cuanto les queda de luz.

 

Repasa

tres veces al día por lo menos:

“el que tiene un músculo sangriento

debe ejercitarlo desde adentro”.  

 

El corazón se cría

a base de fragmentos de películas fotográficas de rounds.

De rollos de cintas retratando la senda del púgil.

A base de 15 kilómetros por día de cintas recorridas y 100 sogas saltadas.

 

La emulsión que supera la mera tarea cría al corazón.

 

Cada corazón es el puño de un boxeador sin guantes en entrenamiento.

Antes De Llorarte Yo Voy A Mover El Cuerpo

Llevo tu amor como el trajinar violento

de las zapatillas molidas por las piedras

en el escape del robo.

Despiadado y vivo, llevo tu amor.

 

Antes de que te fueras

tomaba mis putas cervezas

como en un descanso burgués

esperando la cena. Fumaba dos cigarrillos negros como viendo

correr el dibujo del humo. Traspasa con mis cosas

entre la leve acústica del viento del invierno sin pesar afuera.

 

Antes de que te fueras

miraba por la ventana

y me parecía que el hombre que no posara sus ojos para el afuera

no entendería lo que era lo hermoso de lo hermoso,

disparar sobre los ojos contra el hueco de las cosas

contra el hueco de la tierra.

 

Antes de que te fueras no te necesitaba

y salía de la casa a tomar aire

a registrar las palizas que se come la gente en la calle

para denunciarlas  

para amenizarlas mostrando las debilidades de las bestias

salía de la casa

a amortizar mis deudas sociales

para volver cansado a la noche de dar vueltas

a taparme con vos

tirarme sobre tu cuerpo

agarrarme a tus manos y al muro

dormir como si no hubiese visto nada de ese terrorismo de estado contemporáneo

dormir en la franja etárea de tu uso

no dándome cuenta

pensándolo como cotidiano.

 

Antes de que te fueras

yo escribía al lado tuyo

mientras vos acomodabas las hojas expulsadas que salían

de teclear con enfermad la máquina.

 

Antes de que te fueras agilizaba los dedos

dale que dale al golpeteo de la escritura

no dándome cuenta, no notando

de que vos has sido de todo todo este tiempo.

 

Antes de que te fueras

antes de que cruzaras el umbral de la puerta

no estaba en esta tierra de rabia

de manos estrelladas contra las grietas de la pared húmeda

desde la oscuridad paulatina.

 

Antes de que te fueras

ensuciamos el colchón varias veces

desatamos la fertilidad de la selva

lo llenamos de peces y borracheras

de hedores de pijas sucias y conchas abiertas

nos crucificábamos contra las cuerdas

y nos derrotamos en las brazadas cubiertas de polvo.

 

Antes de que te fueras parecía que todo iba a durar mucho.

Que nada iba a derrumbarnos. Que íbamos a estar hechos de eternidad.

Antes de que tomara dimensión el abandono

cuando las sonrisas eran todas

cuando las bandadas de mantas jaurías textiles por rajar

cuando el equilibrio como hastío la inexistencia.

 

Antes de que te vayas

Antes de que me dejes solo tocándome entre videos pornográficos

comiendo de frente a un plato vacío

Antes de que te apagues de a poco o nos extingamos como esquirlas caídas de un arma

antes de que me dejes con todo / sin nada

antes de que te tomes el palo / sola / con otro, con más constancia para no flaquear.

 

Antes de que te vayas

por haber cerrado la boca cuando querías canciones despiertas

por haber cerrado el contagio de las dicciones

cuando querías melodías tarareadas desde las entrañas en la mañana al despertar,

por haber torturado tu espera de satisfacer urgencias;

yo voy a mover el culo

los engranajes del pequeño mundo que nos pertenece.

Me voy a poner en movimiento:

Preparo cosas como estas,

el valor de decirte a la cara lo que me raspas en el pecho,

por si pensás dejarme solo cruzando la existencia.

No todo hay que probar porque “nada se pierde”

 

simpsons1 

 

No salgo con minas que llevan botas hasta las rodillas.

Para ponerlas en bolas es un quilombo. Son unas histéricas.

 

No todo se prueba probando / no todo se aprueba probando.

 

A veces me gustaría

que pensaran eso,

que eso pasara, que piensen que nada se pierde,

para darnos la chance

y fomenten eso de que hay que probar

y prueben de esta.

 

Si me prueban el pito

no lo sueltan más.

No porque sea rico ni grande.

Si me lo prueban no me lo sueltan más.

Porque el glande se mueve como bailando regatones

para que mojes

porque el glande se mueve como para que lo quiera

tu vieja

que de trayectoria tiene mil pinchilas bajadas.

 

El glande se mueve como la punta de un tronco

que te raspa la pared

y te toca los puntos que pocos saben Isabel. Vos sabés

que ahí la pija se vuelve / dulce derrota.

Ahí mi chota es un santo.

 

Vos sabés que no hay que probar todo

para aprobar.

 

Dejame que te muestre como te puedo ensuciar los dientes.

Dejame que te muestre

hasta donde podemos llegar

y de lo probado hagamos un vicio. Pero no probemos todo.

Aunque nunca hayamos

chupado la pija de un nene de derecha

hay cosas que es mejor rechazar y no probar / nunca.

Que ellos prueben de la nuestra, que no la largan más, “Isa”.

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    Uno de mis primeros recuerdos, una de las primeras fotografías de mi vida, es la de mi abuelo agarrándome la mano, abriéndose paso entre una multitud celeste. Caminábamos, seguramente, por Arturo Orgaz, La Rioja, Colón o Hualfin. Desde abajo veo la marea, el brazo de mi abuelo, la camisa a mangas cortas, las cinturas de [...]

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  • Array Enero 30, 2010
    "...vengo a hablarte de una generación que quizá no existió..."-primera parte- "¿Había árboles afuera, lampiño? No, había tierra¿Había un pueblo?No, había tierra¿Había gente, y animales?No, había tierradesiertabíblica"Martín Rodriguez Lampiño-1-En la vereda voy a buscar el día amaneciendolas cosas que pierden y recobran sus formas.Y me en […]

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  • Blog del libro Hadrones Febrero 9, 2010
    He decidido armar un blog para poner todas las cositas que vayan apareciendo sobre el libro Hadrones, publicado en octubre del año pasado. Como no me atrae demasiado poner esas cositas acá, al que le interese puede pasar por la columna derecha, buscar la imagen de tapa, clickear allí mismo y oh!, derecho irá a parar al blog de este amigovio que tengo:www.had […]

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  • Array Febrero 5, 2010
    El mago ya tiene la seda en sus manos, y sus manos en alto, en el exterior del show, y sus ojos tan pasmados como los míos pero embarazados de un cúmulo de mugre y de envidia, de odio y de fantasía, y de nada,Los ojos del mago tras la sed que tenían los pendejos. Generaciones de negados nos tragamos toda la sed, nos tragamos también todo el veneno, que hoy h […]

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  • FOTOS DE PRESENTACIÓN EN VILLA DOLORES Diciembre 20, 2009
    Andrés Nieva, José Luis Colombini, los libros y el Sr HelechoGente que fue a la presentaciónAndrés Nieva dedicando un libroMás gente, el primero el Rafa LópezLibros y piedrasLos 15 libros de cartón editados este añoLibros y más piedrasJosé luis Colombini dedicando un libroJosé Luis Colombini dedicando más librosCopas de vino tinto y José Luis Colombini y And […]

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Del Hijo – Lucas Tejerina

- CUARTETO BOLCHE - Le acabé adentro. Por bronca por impotencia por resentimiento, dentro bien adentro, por amor por lo que nos hicimos y lo que nos debemos, porque no pudimos dejar de querernos. Porque estoy vencido. Por nuestro pasado. Porque soy un filo que está sin cuchillo, porque soy el nudo, la estaca y el grito. Le acabé adentro, porque quiero un hijo, porque la quiero y porque no la quiero y porque estoy cansado y me siento viejo. Por eso, y por cosas que olvidar prefiero, le acabé adentro. Porque cuando pienso en mi viejo lloro, porque cuando pienso en mi vieja lloro, porque extrañaba mi carne en su carne, y porque estoy solo y por las mil noches que antes de acabar suplicaba que le acabara dentro. Por hijo de puta. Porque cuando pude, pudo y quería llenarse de mí, elevar su vientre a la categoría de los nueve meses, me negaba siempre. Porque al proponer las demoliciones, nunca me pensé solo y demolido. Porque no la olvido, porque hubiera sido diamante perfecto muy bien escondido dentro de la piedra su hijo y mi hijo, porque estoy buscando demorar mi muerte, porque las palabras ya no me contienen, porque quiero verme en ese que viene, porque ya no quiero soñarme de niño y anciano que se encuentran siempre y nunca – nada - dicen, porque cuando hablamos de llegar a viejos ella estaba sola y yo estaba muerto. Porque hubiera sido algo hermoso y bueno que una parte suya me acompañe siempre. Bien adentro y mucho, como una sucesión de puñales secos. Porque estoy enfermo del mundo y su fuego que me cuece lento el amor y el odio, y este pensamiento que lame mi semen, mi calva y mis huesos: ¿ cómo hubiera sido su hijo y mi hijo ? ¿ cómo hubiera sido ?

El hombre de los ojos hermosos – Charles Bukowski

Cuando éramos niños, había una extraña casa. Siempre tenía las persianas bajas y nunca oíamos voces adentro. El patio estaba lleno de bambú y nos gustaba jugar en el bambú. Jugábamos a ser Tarzán aunque no había ninguna Jane. Y había un estanque de peces grande lleno de los peces más gordos que hubiéramos visto y eran mansos. Venían a la superficie del agua y comían trozos de pan de nuestra mano. Nuestros padres nos habían dicho: Nunca se acerquen a esa casa, así que, por supuesto, íbamos, y nos preguntábamos si alguien vivía allí. Pasaban semanas y nunca veíamos a nadie. Y un día oímos una voz desde la casa. ¡Maldita puta! Era la voz de un hombre. Entonces se abrió la tela mosquitera de la puerta y el hombre salió. Llevaba una botella de Whisky en su mano derecha. Tenía unos treinta años. Un cigarro colgaba de su boca y necesitaba afeitarse. Su pelo estaba salvajemente revuelto y andaba descalzo en camisa y pantalones. Pero sus ojos eran brillantes. Encandilaban con su brillo. Y nos dijo: “hey caballeritos, espero que estén pasando un buen rato”. Entonces se río y volvió a la casa. Nosotros nos fuimos de vuelta al patio de mis padres y pensamos sobre eso. Nuestros padres, decidimos, nos querían alejar de ahí porque no querían que viéramos a un hombre como ese, un hombre fuerte y natural, con los ojos hermosos. A nuestros padres les daba vergüenza no ser como ése hombre por eso nos querían alejar de ahí. Pero volvimos a aquella casa, y al bambú y a los mansos peces. Volvimos muchas tardes durante muchas semanas pero nunca vimos ni oímos al hombre de nuevo. Las persianas estaban bajas como siempre y estaba en silencio. Entonces, un día, mientras volvíamos de la escuela vimos la casa. Se había incendiado no quedaba nada. Sólo unos cimientos negros, chamuscados y retorcidos. Y fuimos al estanque y no había agua Y los peces gordos y naranjas estaban muertos ahí, secándose. Volvimos al patio de mis padres y hablamos sobre eso. Y decidimos que nuestros padres habían quemado la casa, y habían matado a los peces porque todo era tan hermoso, hasta el bosque de bambú habían quemado. Habían tenido miedo del hombre de los ojos hermosos. Y nosotros tuvimos miedo, entonces, de que a lo largo de nuestras vidas cosas como esa sucederían. Que nadie quisiera que otro sea fuerte y hermoso, que nunca lo permitirían, y que mucha gente tendría que morir.

Café y cigarrillos – Roger Wolfe

Salgo del trabajo. Los huesos, el cuerpo entero dulcemente dolorido, como -a veces- después de un polvo de los buenos. La luna, sajada en dos pedazos, me recuerda el ojo ese famoso de Buñuel, asomada un tanto tenebrosamente por encima de los árboles. El coche no me arranca. El parabrisas es una roca enorme y congelada. Así que vuelvo a casa andando,
velado el claqueteo de mis pasos por la luna, la cabeza
llena de café caliente y cigarrillos. Llego al portal y me detengo, soplándome en las manos, bajo el arco de luz que proyecta la ventana sobre el hielo, la hierba sucia y abrasada. Y al otro lado de esa luz te encuentras tú.
Y es que un hombre necesita en esta vida otras cosas que no sean lunas surrealistas, coches, oscuras películas de Luis Buñuel.

El Eternauta

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